La apuesta libertaria por la competitividad
La lógica del gobierno es que las empresas no competitivas cierran y habilitan un nuevo ciclo de expansión empresaria sobre la base de innovación tecnológica y condiciones macroeconómicas para favorecer la competitividad. Esas condiciones macroeconómicas serían las que ofrece la política económica gubernamental: equilibrio fiscal, no emisión monetaria y estabilidad cambiaria, reforma laboral y la institucionalización del libre comercio, especialmente con Europa y EEUU; el resto lo aporta el sector privado.
Preguntado por el cierre de empresas, Luis Caputo, el ministro de economía responde: “Mirá, cierran y abren”, “hay gente que está aprovechando el cambio, que cree, que ve, que confía y que entiende que este es momento de invertir. Estamos en un esquema diferente, en el que va a haber un reacomodamiento de empresas y de algunas industrias. Algunas serán más competitivas y otras menos, y dentro de una misma industria ocurrirá lo mismo: habrá empresas más competitivas y otras que no lo sean tanto. Eso es lo normal y no hay que desgarrarse las vestiduras”.
A su vez, un consejo a los obreros despedidos, de parte de consultores y profesionales apunta a la búsqueda de nuevos empleos o emprendimientos, aun a costa de perder ingresos y seguridad social.
La idea es que empresarios/as o trabajadores/as deben buscar por su cuenta un lugar en el nuevo orden que imaginan los liberales libertarios para la Argentina en construcción.
¿Destrucción creativa?
En esa concepción imaginan un inmenso desembarco de inversiones externas en sectores definidos para la acumulación capitalista local: el agro-negocio de exportación, la minería y la energía, junto a las finanzas y el sector de la innovación tecnológica de época, la inteligencia artificial vía inversiones en centro de datos.
La lógica teórica nos lleva a la “destrucción creativa”, concepto difundido por Joseph Schumpeter de los años 40 del siglo pasado para definir la dinámica de la innovación en el capitalismo. Una categoría desplegada en tiempos de crecimiento importante de la economía mundial.
En octubre del 2025, se les otorgó el Nobel de Economía, premio del Banco de Suecia, a Philippe Aghion y Peter Howitt por “la teoría del crecimiento sostenido a través de la destrucción creativa”, quienes compartieron el premio con Joel Mokyr por sus aportes a como el progreso tecnológico impulsa el crecimiento continuo.
La “destrucción creativa” está de moda en tiempos de crisis capitalista, manifestada como tendencia a la ralentización económica.
En efecto, según variados análisis, la economía mundial no crece al ritmo previo al 2007/09 y encima, todo se agravó con la pandemia desde el 2020 y la extensión de guerras localizadas que se amplían desde el conflicto Rusia-Ucrania desde hace 4 años.
Es una situación que se agrava con el ataque de Israel y EEUU sobre Irán y que impacta en toda la región del medio oriente y amenaza a extenderse.
Los cambios en el sistema mundial afectan la producción y circulación del capital en el ámbito mundial, ralentizando la producción y el comercio global, a contramano de la lógica de mundialización desde la salida de la crisis de rentabilidad de los 60/70 hasta las iniciativas (MAGA) de la gestión Trump desde 2016, agudizadas en su segundo gobierno desde 2025.
Pensar en alternativas
A propósito del tema, Michael Roberts señala en una nota reciente y para la economía británica, donde cierran empresas y crece el desempleo, sin creación de nuevas empresas, que: "Existe una alternativa a la «destrucción creativa», diseñada únicamente para impulsar la rentabilidad del sector capitalista. Se trata de un aumento masivo de la inversión pública mediante la propiedad pública de los bancos y las industrias estratégicas en un plan nacional de inversión en tecnología, educación, sanidad, vivienda, transporte y comunicaciones."
Resulta interesante la reflexión del marxista británico para pensar en los desafíos para la Argentina, a contrapelo de la opinión del ministro de economía Caputo, ya que el plan en función en la Argentina tiene como principal consecuencia del ajuste fiscal la baja de la “obra pública” como parte de ajuste en el gasto público social.
El rubro “obra pública” supuso resignar inversiones/gasto por 28,8 billones de pesos, que junto a otros “ahorros” por la austeridad y el ajuste en planes sociales (19,8 billones), jubilaciones (19,1 billones), salarios estatales (12 billones), subsidios a la energía (11,7 billones) y Educación (8 billones), entre otros. Son los rubros más destacados de un informe de los investigadores rosarinos de MATE (https://mateconomia.com.ar/) en el que aluden al “ahorró” en el Estado desde que gobierno Milei por 116 billones de pesos, un equivalente aproximado de 82.500 millones de dólares al tipo de cambio oficial.
Pensar en alternativa al “modelo” liberal libertario supone construir una mayoría política por desandar el camino de la “destrucción” de estos años, no asumir la lógica monetarista y liberalizadora y promover el programa “creativo” que está en las demandas populares para la “reorganización económica de la sociedad” y satisfacer las necesidades en base al trabajo asociado, auto-gestionado, comunitario, no lucrativo. Es parte de la urgente batalla cultural contra la ofensiva del capital y la ultraderecha local y mundial.
Buenos Aires, 3 de marzo de 2026
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