Elecciones del 18/5 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Lo primero a destacar es el avance del proyecto político liderado por Javier Milei, con el lema “Adorni es Milei”, consolidando la nueva referencia de la derecha política en Argentina, desplazando al macrismo. Es cierto que en simultáneo se verifica una fuerte abstención, del 46,6%, señal de crisis política y que afecta a todos los proyectos. Las medidas económicas previas a las elecciones, como la disminución de aranceles en Tierra del Fuego y el levantamiento parcial del CEPO, atraen a sectores con capacidad económica. Eso explicaría el avance de la votación libertaria en la zona norte de la ciudad, con residentes de mayores ingresos, y los mayores votos del peronismo en el sur empobrecido, en donde también hubo mayor abstencionismo. Los resultados electorales indican que continúa vacante un proyecto alternativo a la derecha reaccionaria, y que la iniciativa política está actualmente del lado de la ultraderecha. Elecciones y política Luego del resultado electoral importa discutir cómo está y cómo sigue la política y la economía en el país. Ganó La Libertad Avanza (LLA), el proyecto político del presidente libertario de la Argentina, surgido a la política en el 2021, electo como Diputado Nacional hace cuatro años y hace año y medio como Presidente. Un fenómeno para analizar, ya que, desde una referencia de minoría en un solo distrito, tuvo capacidad de proyectarse nacionalmente y desafiar el liderazgo de la derecha para intentar consolidar un proyecto reaccionario con votos. Un dato relevante entonces es el desplazamiento de Macri de la referencia electoral de la derecha. Macri asumió como Jefe del gobierno porteño en 2007 y su fuerza política, el PRO, completará 20 años al frente de la gestión de CABA en el 2027. En aquella ocasión, 2007, la división del peronismo/kirchnerismo aceitó el arribo al gobierno de una derecha con votos, iniciando un nuevo ciclo de la política en la Argentina bajo la disputa de dos coaliciones, la kirchnerista y la macrista. Una situación que permaneció hasta la emergencia de Milei, presidente desde 2023 y con una fuerte iniciativa política construida desde lo institucional y la influencia mediática, abonando un clima de época global. Es cierto que hubo una fortísima abstención, del 46,6% de la población, casi la mitad de quienes estaban en condiciones de votar, lo que supone elementos de crisis política, tal como viene ocurriendo en variadas votaciones, casos recientes en Santa Fe, Chaco, Salta, Jujuy y San Luis. Una crisis política que afecta a todos los proyectos que se presentaron a la disputa electoral en 17 fórmulas, de las cuales solo 5 lograron bancas: los libertarios (11), el peronismo (10), el PRO (5), Rodríguez Larreta (3) y el FITU (1). De ese modo, la Legislatura porteña queda con el peronismo como primera minoría (20), seguidos de LLA (13), el PRO (10), el larretismo (5), la UCR (5), FITU (2), Coalición Cívica (1), y otros (4). La derecha es hegemónica en la legislatura porteña. Las bancas logradas mayoritariamente juegan para el proyecto de la derecha, mantienen al peronismo como primera minoría en la legislatura. Peronismo es una forma de decir porque ahí había una coalición que estaba liderada por un candidato de tradición radical, un radical kirchnerista, como es el caso de Santoro. El macrismo dividido perdió en su bastión, tiene todavía por delante dos años de gestión para intentar recomponer, pero el dato relevante es que en la lucha institucional en la Argentina la ultraderecha avanza en su perspectiva de hegemonizar el espacio de la derecha argentina, lo que es una novedad en la larga historia constitucional del país. Liderazgo en la derecha y crisis política Quizás, la conclusión más importante es que la derecha tiene un nuevo liderazgo en Javier Milei, sin base social organizada, pero atraído ese conjunto social electoralmente por medidas de política económica que resultan atractivas a sectores con capacidad económica, con capacidad de ahorro. Remito a los anuncios previos a las elecciones para disminuir los aranceles en Tierra del Fuego, lo que afecta al empleo, la producción y ha motivado conflictos sindicales y sociales muy importantes en ese territorio, pero también, en una lógica individualista, liberal, de índole meritocrático, instalada en la población con capacidad de ahorro, ese anuncio sonó a celulares, televisores o aires acondicionados más baratos. En esa lógica individualista, lo que interesa es que a “mí” me vaya mejor, con independencia de lo que pase con los trabajadores, trabajadoras de Tierra del Fuego, los que se sumarán a los 200.000 puestos de trabajo perdidos desde que gobierna Javier Milei. También se anunció el levantamiento parcial del CEPO para los particulares y la posibilidad de usar los “dólares del colchón”. Los sectores socioeconómicos con capacidad de ahorro ven con agrado que tengan libertad de comprar o de vender los dólares que quieran sin acudir a las cuevas del mercado paralelo. Fueron medidas atractivas para los sectores con capacidad económica, que es lo que se ve también en el resultado electoral con la zona norte de la ciudad de Buenos Aires teñida de violeta (LLA), que son los barrios donde vive y se asienta la población de mayores ingresos en la ciudad de Buenos Aires, contra un sur empobrecido que volvió a pintarse con la identidad del peronismo y un mayor abstencionismo. La elevada abstención y los escasos votos de la mayoría de las listas presentadas convoca a debatir la “crisis política” que existe en la ciudad y en el país. Más allá de quienes ganaron o quienes perdieron, sigue vacante un proyecto alternativo al de la derecha reaccionaria que es lo que se viene consolidando en iniciativa política. La iniciativa política está del lado de la ultraderecha y es importante pensarlo, discutirlo para configurar un proyecto político atractivo para los sectores populares, quienes no aparecen motivados o incentivados para ir a votar y que sufren las condiciones de un ajuste que con este resultado se profundizará. La alternativa política continúa siendo una asignatura pendiente. Buenos Aires, 19 de mayo de 2025

Elecciones provinciales y crisis política

Hubo elecciones en Salta, Jujuy, Chaco y San Luis, destacando la continuidad del “cambio político” en Argentina, impulsado por el descontento social, económico y político. El proceso electoral da cuenta de la dificultad para identificar las identidades políticas tradicionales, tanto como en las listas electorales y el transfuguismo político, ejemplificado por el caso de Patricia Bullrich. Hay crisis de las identidades tradicionales y la elevada abstención (alrededor del 40%) como un signo de desinterés en la política tradicional. La situación es producto del regresivo impacto económico de largo aliento sobre buena parte de la población empobrecida, en donde subsisten las expectativas en el gobierno de Javier Milei, especialmente en lo relativo a la reducción de la inflación. Claro que, en origen, la inflación inicial fue exacerbada por la devaluación de diciembre de 2023, impactando negativamente en la distribución del ingreso. Esa expectativa se asienta en la política oficial de control salarial y del tipo de cambio para contener la inflación, a pesar de su discurso libertario. Lo concreto es la persistencia del descontento social, la crisis de las identidades políticas tradicionales y los desafíos del gobierno actual para controlar la inflación y mejorar su capacidad de disputa hegemónica para avanzar en profundas y reaccionarias reformas estructurales desde la próxima legislatura nacional a partir de diciembre del 2025. Descontento como base de los cambios Existe continuidad de cambio político en la Argentina. Un cambio político que tiene base económica, que está asociado al descontento de largo aliento de la población con lo que pasa en la Argentina con la economía, con la política. Enseña que subsisten búsquedas de rumbos por donde debe transitar la reestructuración de la economía, la política y la sociedad en la Argentina. Hay que estar muy informado para saber dónde están las identidades tradicionales en las listas que disputaron las elecciones provinciales. Si uno no es salteño, puntano, jujeño o chaqueño, resulta difícil leer quién integra cada una de las coaliciones, incluso cómo esas coaliciones se expresan en los cargos provinciales, en los cargos municipales. Es una lectura difícil para alguien no informado en su provincia. La pregunta es dónde está lo tradicional, dónde está el radicalismo, dónde está el peronismo, incluso dónde está la derecha, una derecha que se ha hecho competitiva electoralmente en los últimos tiempos, y dónde está la izquierda, también con mucha fragmentación, con nombres distintos en cada una de las provincias. Un dato relevante es el transfuguismo político. Así como el dato emblemático de estos días fue Patricia Bullrich saltando de presidenta del PRO a afiliada de la Libertad Avanza, resalta como ejemplo de “políticos” que pasan por distintos partidos. Es el caso de muchos de los líderes políticos de estas provincias e incluso de otros distritos que van pasando por distintos partidos políticos. Son elementos de una crisis política de las identidades tradicionales de la Argentina. Los oficialismos actuales tienen antecedentes en los opositores. El caso del gobernador de San Luis es en origen del peronismo y los hermanos Rodríguez Saá, y ahora aparece en confrontación. Sáenz, el gobernador salteño, tiene una historia y una tradición en el partido justicialista. Así podemos seguir mostrando los distintos casos que muestran las dificultades para entender cómo funcionan hoy las identidades políticas y cuáles son las opciones que se le ofrecen a la población. Todo esto tiene que ver con el descontento social, económico y político, manifiesto en la elevada abstención, promediando el 40% de la población, algo que ya se vio en las elecciones santafesinas para convencionales constituyentes. Los electos son apenas un poco más del 50% de la población que está en condiciones de votar. Eso muestra un nivel de desinterés con la política, de crisis con la política tradicional y por lo tanto es un dato relevante del análisis político, no sólo quién ganó, quién salió segundo, cómo quedan configuradas las legislaturas provinciales, sino este nivel de desvinculación de una parte de la sociedad provincial y muy probablemente a nivel nacional con el destino político de organización y reorganización de la sociedad en la Argentina. Inflación y anclas gubernamentales Es un descontento que está asociado a la situación económica, en donde incluso hay que señalar que todavía existe una expectativa en lo que puede dar el gobierno del economista Javier Milei, que se ha comprometido y está afirmando su política económica en la reducción de la inflación. Una inflación agigantada como primera medida del gobierno, con una importante devaluación en diciembre del 2023, que terminó con un registro del 25,5% de inflación para ese mes. Una parte de esa inflación tiene que ser adjudicada al gobierno anterior, pero el salto, más que duplicar el registro de inflación de noviembre del 23, tiene que ver con la devaluación de Milei, con un impacto en la distribución del ingreso gigantesco, por eso el elevado nivel de empobrecimiento e indigencia en el primer semestre del 2024. Baja la pobreza en el segundo semestre del 2024, asociado a la disminución paulatina de la inflación, que volvió a subir con el registro de marzo del 3,7%. Ahora se espera que el registro de la inflación de abril sea un poco menor, pero mayor de la tendencia declinante de los meses anteriores. La inflación sigue siendo un problema y por eso el gobierno insiste en planchar el tipo de cambio, el dólar más barato posible, ayudado por préstamos del FMI y recursos que vienen del exterior engrosando la deuda y comprometiendo a futuro las finanzas públicas. Otra ancla es el salario y por eso el gobierno libertario que pregona la libertad controla las paritarias, no avalando negociaciones colectivas que vayan más allá de lo que el gobierno imagina como control salarial para contener la inflación. Estas elecciones y la que vendrá en la Ciudad de Buenos Aires el próximo domingo 18 de mayo son parte de una crisis política que tiene base económica y un debate en la sociedad de por dónde debe transitar un rumbo de búsqueda de alternativa visible y viable, como gran desafío de la izquierda y el movimiento popular que protagoniza la resistencia a la política de Milei y sus cómplices en el sistema político de la Argentina. Buenos Aires, 12 de mayo de 2025

Los dólares del colchón para activar el consumo

El gobierno pretende intervenir en el uso de los dólares no declarados, que según fuentes oficiales alcanzan a 271.000 millones de dólares. La intención es favorecer el consumo de sectores de altos ingresos. El objetivo llegar a las elecciones con datos de crecimiento económico aun con deterioro en la situación de la mayoría empobrecida. La idea es fortalecer el mensaje oficial, coincidente con el FMI respecto del crecimiento económico del país. Dice el FMI que se crecerá 5,5% en 2025 y el presidente Milei señala que se está creciendo al 10%. Desde economía se informa una expansión del PBI del 6%. Se alude a los dólares del colchón, en rigor, dólares que están en cajas de seguridad, probablemente en cajas fuertes de empresas, domicilios particulares, o en depósitos en el exterior, no regularizados. La cifra es muy importante, 271.000 millones de dólares, algo así como la mitad del Producto Bruto Interno, de la capacidad de producir en el año por parte del país. Son más de 10 veces lo que se regularizó en el blanqueo del año pasado, recordemos, 21.000 millones de dólares que se depositaron en los bancos. El propio Caputo ha dicho que probablemente sean 300.000 millones de dólares. Hay otras estimaciones que dan por encima, pero este es el dato oficial que aparece en la información del INDEC, del Banco Central, del Ministerio de Economía. Incluso, Kristalina Georgieva dijo en la reunión conjunta del Fondo Monetario y el Banco Mundial que según ella entiende (curioso la forma de decirlo porque lo sabe) que Argentina tendría unos 200.000 millones de dólares dando vuelta y dice que sería muy importante que se vuelquen a la producción. En realidad, para volcarse a la inversión tendría que haber seguridades de la apuesta productiva del gobierno, y en general, el propio Javier Milei señala que la perspectiva de la Argentina es ofrecer los bienes comunes, los recursos naturales a la inversión externa disponible, y en todo caso, desarrollar en la Argentina una fuerte intervención para el sostenimiento logístico, algo así como una economía de servicios. Una economía de servicios es lo que aconteció en Estados Unidos en los últimos 40 años y ahí tenemos el resultado. Más allá de que sea posible o no, el gobierno de Donald Trump está planteando una reindustrialización de Estados Unidos para disputarle competitividad a la economía china. Está por verse si será verdad lo que dice Trump, si lo puede lograr, si los capitales son tan fáciles de relocalizarse de su destino en China, en India, en Corea, en el sudeste asiático en general, a relocalizarse en Estados Unidos, pero ese es otro problema. Argentina está definiendo un rumbo para explotación productiva con capitales transnacionales que no necesariamente están interesados en reinvertir sus excedentes en la Argentina. Pueden utilizar la producción y explotación de recursos naturales en el país para generar excedentes que se relocalicen en función de las estrategias de inversión de las corporaciones transnacionales en los sectores claves, sea la producción agraria, minera, los hidrocarburos, el litio, entre los sectores de interés principal para los inversores internacionales. Por eso esta medida en la coyuntura apunta al consumo de sectores de altos ingresos y patrimonio, con capacidad de ahorro. Se está apostando a que una parte de esos dólares del colchón, como se dice vulgarmente, se vuelquen a comprar automotores, inmuebles, artefactos del hogar, y, por lo tanto, no está destinado al consumo popular. Alguien de escasos recursos podrá haber ahorrado en divisas, pero no suman la gigantesca masa de divisas no declaradas que se informa oficialmente. La activación del consumo permitirá que la ecuación macroeconómica de crecimiento de la economía, como en febrero, 5,7%, de lo cual el 30% fue el sector financiero: bancos y billeteras virtuales, medios de pago que ponen en funcionamiento ese indicador de que la economía crece. Al mismo tiempo que hay retracción del consumo popular, incluso cierre de empresas, el relato tiene que destacar el crecimiento económico, aun cuando no se difunda a escala de la totalidad de la población. Por lo tanto, la medida que se está anunciando, que probablemente se oficialice en los próximos días, tiene que ver con una señal de crecimiento de la economía que permita hacer campaña, que fortalezca el relato oficialista en la disputa electoral, especialmente en octubre para consolidar un peso legislativo que le permita continuar con las reaccionarias reformas estructurales, especialmente la reforma tributaria, la reforma laboral y la reforma previsional. Buenos Aires, 7 de mayo de 2025

El crecimiento económico y la regresiva distribución del ingreso en la Argentina

En el informe de actualización para abril sobre las perspectivas de la economía mundial del 2025, el FMI alude a la “incertidumbre” derivada de la situación mundial. Una calificación motivada en la suba de aranceles comerciales anunciados a comienzo de abril por Donald Trump. Dice el FMI: “Un recrudecimiento irreversible de la guerra comercial y la mayor incertidumbre en torno a la política comercial pueden deteriorar aún más las perspectivas de crecimiento a corto y largo plazo”, en: https://www.imf.org/es/Publications/WEO/Issues/2025/04/22/world-economic-outlook-april-2025 El pronóstico del FMI es de un crecimiento del 2,8%, una corrección a la baja de los datos aportados en enero. Lo curioso es que por encima del promedio están los países emergentes, con una proyección de expansión del 4,5%, con la India encabezando la expansión con el 6,2% y China con el 4%. El FMI destaca que, junto a la India, Argentina, con un 5,5% de crecimiento está entre los países de mayor crecimiento en este 2025. Javier Milei declaró a la prensa, a su regreso del homenaje a Francisco, que la “Argentina hoy viene creciendo a una velocidad del 10%”, un guarismo a verificar. Sin perjuicio de ello, el INDEC destaca que el estimador mensual de actividad económica (EMAE) registró para febrero de 2025, “una suba de 5,7% en la comparación interanual y de 0,8% respecto a enero en la medición desestacionalizada”. Respecto de febrero del 2024, el INDEC señala que la mayor suba está en la “Intermediación financiera”, con un 30,2% y en Pesca con el 28,3%. Ese 30.2% es compatible con la atracción de inversores especulativos para colocar sus recursos en pesos, y hacer diferencia en dólares; una operación que solo exige retener la inversión por 6 meses. Lo que importan es que ingresen divisas para intentar mantener a raya la inflación, aun con continuidad de la baja del consumo popular. Por debajo del promedio aparece la “industria manufacturera” con el 5%, la construcción con el 4% y el sector “agricultura, ganadería, caza y silvicultura” con el 2,1%. El modelo productivo que sugiere Milei Importa reparar en los datos, que remiten a la historia reciente y en la perspectiva que proyecta el presidente. En efecto, en reportaje televisivo de Antonio Lage al libertario español Jesús de Huerta Soto, “maestro” de Milei, al cual se presentó Milei, éste sostuvo que el futuro de la Argentina es ser un “país de servicios” y no asentado en la producción material. Una aclaración que remite a los inobjetables datos de pérdidas de puestos de trabajo en el sector privado y estatal, al cierre de empresas y al bajo crecimiento industrial y de la producción local. Puede parecer sorprendente, pero la aspiración del libertario local es una Argentina proveedora de servicios al capital transnacional, incluyendo la oferta de la explotación de los bienes comunes, de los que se dispone en cantidad. Milei imagina ofrecer territorios locales, caso de la Patagonia, al capital transnacional y con la radicación de inversores externos, favorecidos por el Régimen de Incentivos a los Grandes Inversores, RIGI. Sobre esa base y en torno a ese flujo inversor, el país generará una logística de servicios para la generación de empleos y mejora salarial. Ese discurso aun genera expectativa de sectores que coinciden con la ideología liberalizadora y pro mercado, como de aquellos empobrecidos que conservan esperanza de perspectivas de empleo y de ingreso. Distribución regresiva La realidad de la distribución del ingreso resulta elocuente en su regresividad, para una economía que muestra un estancamiento estructural desde el 2010. Un informe suscripto por Pablo Manzanelli y Leandro Amoretti, en: https://centrocifra.org.ar/wp-content/uploads/2025/04/Notas-Breves-2025-Transferencias-de-Ingresos.pdf Ei informe destaca que entre 2016 y 2024, gobiernos de Mauricio Macri, Alberto Fernández y primer año de Javier Milei, los asalariados perdieron 7,8 puntos en la distribución funcional del ingreso. La pérdida es del 51,8% a diciembre del 2015 al 44,1% a diciembre del 2024. Por su parte, el excedente de explotación, o ganancia empresario creció en el periodo un 2,5%. Más allá del estancamiento estructural, la distribución del ingreso es regresiva y se agrava con las reformas estructurales previstas para la próxima legislatura nacional: reforma fiscal, laboral y previsional. En el informe de Mariana Gonzales sobre la evolución del Salario Mínimo Vital y Móvil en los últimos 10 años, en: https://centrocifra.org.ar/wp-content/uploads/2025/04/CIFRA-Salario-minimo-abr25-1.pdf se verifica que en abril del 2025 es más bajo que el registro de la década del 90 del siglo pasado, que culminó en la crisis del 2001. Su valor actual alcanzo a los 296.832 pesos mensuales. Si hubiera mantenido el registro de noviembre del 2015, debería estar en 694.594 pesos mensuales. El valor actual apenas cubre el 58% de la línea de indigencia y es apenas el 18,2% del salario privado promedio a febrero del 2025. Argentina podrá presentar datos de crecimiento, sí, pero confirmando una tendencia regresiva en la distribución del ingreso. Un dato estructural que describe el presente de la perspectiva de crecimiento que auguran los datos oficiales, el FMI y especialmente la imaginación presidencial. En vísperas del primero de mayo conviene registrar esta situación para potenciar la resistencia a la política del oficialismo y sus cómplices en los poderes del Estado y generar condiciones de posibilidad para revertir la ofensiva capitalista en contra de las trabajadoras, los trabajadores y el conjunto del pueblo. Buenos Aires, 28 de abril de 2025

Francisco en el debate contemporáneo; publicado en: https://www.pagina12.com.ar/820334-francisco-en-el-debate-contemporaneo

El fallecimiento del Papa Francisco trae múltiples debates sobre el presente crítico de la humanidad. No es para menos, ya que se trata de un jefe de Estado con influencia global, que no solo opera desde lo religioso, sino que interviene en dimensiones políticas, ideológicas y culturales. Desde la política se discute cuanto de reforma tuvo el papado y si el próximo pontífice mantendrá el rumbo o retomará una orientación conservadora, de una institución que arrastra una crisis asociada a causas deleznables, caso de la pedofilia, la corrupción y la complicidad en numerosas ocasiones con el poder. Prevalece el carácter reformista de Francisco en la calificación de su gestión política e ideológica, en contraste con valoraciones de su accionar como principal en la orden religiosa en tiempos de dictadura genocida en la Argentina. Se trata de un tema controversial, como lo es la propia Iglesia y las particularidades de individuos comprometidos con una visión reaccionaria y retrógrada, como otros asociados a las expectativas de transformación social, incluso de revolución. Durante el papado de Francisco se suscitan debates culturales esenciales en la sociedad, con límites culturales imperantes y muy especialmente en la Iglesia, e incluso en la figura del Papa, relativo a la novedad que supuso el movimiento de mujeres y diversidades, los feminismos populares y el conjunto de aspectos que involucra la lucha contra el patriarcado. Imperativos de época Resulta pertinente el debate, más allá de la institución Iglesia y de su feligresía. Si atendemos en la historia reciente, recordaremos la circunstancia histórico global de la asunción de Juan Pablo II, en el inicio de la debacle del socialismo real. Vale recordar el tránsito de la crisis polaca en 1980, la caída del muro de Berlín en 1989 y la desarticulación y desaparición de la URSS en 1991, y con ello, el fin de la bipolaridad entre capitalismo y socialismo, expresión de una síntesis global entre 1945 y 1991. Un Papa polaco sintonizaba con un nuevo tiempo histórico, que algunos apuraron con definiciones por el “fin”, de la historia o del socialismo y del marxismo. Auguraron tiempos de paz para el sistema mundial, algo desmentido por la realidad a más de tres décadas de esos acontecimientos. Por lo que el 2013, año de asunción de Francisco, pone de manifiesto la emergencia de la región latinoamericana y caribeña como símbolo de nuevas experiencias en el debate epocal del cambio del siglo, con perspectivas de búsquedas en la reorganización económica de la sociedad. Tras décadas de hegemonía liberalizadora en el sistema mundial, la crítica discursiva sostenida desde acciones masivas de organización popular en un continente de inmensa presencia del cristianismo, se presentaba en la región bajo la imagen de nuevos gobiernos que auguraban cambios políticos. En efecto, la novedad era el cambio político en la región, incluso recuperando categorías y proyectos por el socialismo, del siglo XXI, comunitario, o incluso la recuperación de categorías ancestrales como el vivir bien o el buen vivir, para identificar nuevos desafíos en la contemporaneidad. Cuba revivía en la expectativa de recreación de un proyecto por la independencia y el socialismo, preocupando al poder global que buscó nuevas formas de golpismo para frenar procesos de crítica al orden vigente y potenciar el aislamiento del proyecto revolucionario que había inspirado los 60/70 y era ahora parte de un renacer de la experiencia por una patria grande. La región sembró expectativas en todo el mundo. La experiencia de la primera década del Siglo XXI puso a Latinoamérica y al caribe en el foco de atención. Era también el tema de la emergencia de China, cuya acumulación y expansión global se hizo evidente desde su inserción como actor global en esos tiempos. Entre otras cuestiones, desde Beiging se le disputaba un territorito que era considerado propio de EEUU, mucho más cuando los pueblos articulados con algunos gobiernos rechazaron en 2005 el proyecto de integración subordinada bajo la consigna del libre comercio, el ALCA. Hubo quienes especularon que el liderazgo de la Iglesia intervendría en ese contexto, de luchas y esperanzas, algunos en sentido de freno al cambio, y en otros para estimular el cambio. Resulta una especulación aún vigente en las distintas consideraciones a propósito del horizonte de acción y el legado del papado de Francisco. Resulta prematuro adelantar una opinión al respecto, pero su último mensaje enfatiza la denuncia de la violencia y la guerra, que afecta entre las principales víctimas a niñas/os y mujeres. La denuncia a la militarización y al gasto bélico lo coloca junto a la demanda por el gasto social en alimentación, educación o salud, entre otros, necesarios para combatir la pobreza en tiempo de concentración de riqueza e ingreso y muy especialmente de desigualdad social. La disputa por el sentido Traemos estas reflexiones al debate por la brutal ofensiva del capital en contra del trabajo, la naturaleza y la sociedad operada en el último medio siglo, que en la actualidad tiene máscara de ultraderecha, promoviendo la discriminación hacia migrantes, pobres y explotados, con iniciativas y reaccionarias reformas laborales, previsionales, impositivas y de la función estatal. Todo en beneficio de restablecer rentabilidad disminuida por las condiciones de funcionamiento del capitalismo en crisis, especialmente desde 2007/9. Francisco es expresión de crítica a la hegemonía ultra liberal y conservadora, sin asumir la síntesis de afinidad electiva entre marxismo y cristianismo de los 60/70 del siglo pasado. Si pretendemos asociar ideológicamente su prédica crítica al orden económico, hay que buscarla en una concepción de Economía Social de Mercado, de tradición en la institución eclesial y que lo acercaba a intelectuales y profesionales críticos de la ortodoxia liberal monetarista, como a movimientos sociales y cercanos de juventudes. Son interlocuciones no necesariamente insertas en una concepción anticapitalista, pero si críticas del orden ultra liberalizador de las ultraderechas en boga en nuestro tiempo. En este recorrido de marco de época, resulta necesario resaltar que la teología de la liberación, emergente en los 60/70 del siglo pasado, es contemporánea de concepciones asociadas a la pedagogía de la liberación, a la teoría marxista de la dependencia y a variadas formulaciones intelectuales de crítica al capitalismo, como a novedosas formas de expresión cultural, de autogestión y de organización política de carácter anti sistémicas, todas en la búsqueda de nuevos horizontes civilizatorios por la emancipación. Una parte, quizá minoritaria de la Iglesia asumió este destino, contribuyendo con mártires a una lucha popular extendida que desafió el poder del régimen del capital. No fue esta la trayectoria de Jorge Bergoglio en su práctica religiosa en Argentina, ni en el papado, aun cuando, desde su propio nombre, identificó una perspectiva de denuncia de la pobreza, la que debe buscarse eliminar más allá de cualquier concepción humanista, ya que la esencia del fenómeno está en la explotación y el saqueo, propios del régimen capitalista. Ante las distintas consideraciones a propósito de Francisco, resulta de interés discutir el contexto de época del capitalismo en crisis para apuntar y contribuir a nuevos sentidos sociales que se asocien a una perspectiva de transformación social en beneficio de los pueblos. Una búsqueda que no tiene por qué separar a los creyentes de quienes no profesan ninguna religiosidad, puesto que son en conjunto sujetos que actúan en la resistencia cotidiana y en la búsqueda de nuevos senderos de alternativa popular en contra y más allá del capitalismo. Buenos Aires, 22 de abril de 2025