Macri y su gobierno castigado en las PASO (Primarias, Abiertas, Simultáneas, Obligatorias)


Era previsible la derrota de Mauricio Macri y su ampliada alianza contra la fórmula del peronismo hegemonizada por el kirchnerismo, pero no de la magnitud en que aconteció. La diferencia fue por 15,57 puntos, cuando en general se anticipaba una diferencia de 5 puntos porcentuales. En términos absolutos se trata de 11.622.020 (47,65%) a 7.824.996 (32,08%) votos.[1] Son 3.797.024 votos más a favor de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.
Se trata de una diferencia prácticamente imposible de remontar hacia las elecciones de octubre próximo, lo que anticipa una resolución electoral de renovación presidencial en primera vuelta, excluyendo la posibilidad del balotaje. Ni sumando al oficialismo la totalidad de la votación restante (Lavagna 8,22%; Gómez Centurión 2,63%; Espert 2,18%), excluyendo a la izquierda (Del Caño 2,86%), alcanza para contrarrestar la derrota de la fórmula Macri y Pichetto.[2]
La derrota arrastró a la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, quien parecía imbatible hasta hace muy poco.
¿Qué ocurrió? ¿Qué ocurrirá?
El factor económico ha sido relevante. La inflación, la recesión y su regresivo impacto social determina el voto castigo a la administración Macri.
La conclusión es extensiva en todo el territorio, incluso en aquellos distritos en que el gobierno mantuvo la primacía sobre la oposición peronista, Ciudad de Buenos Aires (44,71% a 33,04%) y Córdoba (48,18% a 30,39%), donde la oposición liderada por los Fernández disminuyó las diferencias de elecciones anteriores y acrecentó su caudal de consenso.
Se trata de un voto castigo extendido territorialmente y que actuó sobre una amplia base de sustento en grandes ciudades y habilita un debate sobre el que hacer económico en la Argentina.
El discurso de Alberto Fernández, luego de conocido el resultado, defendió una postura favorable a la educación y la salud pública, al tiempo que fue crítico con la quita de derechos que suponen reformas laborales y previsionales.
Ahora se espera que se explicite detalladamente la política económica, relativa al modelo productivo y de desarrollo, que satisfaga la demanda electoral de la abrumadora mayoría, lo que supondrá debates al interior de la coalición. Vale recordar que la designación de Alberto Fernández para encabezar la fórmula supuso una ampliación por derecha de las alianzas electorales.
El condicionante del acuerdo con el FMI es un asunto esencial, no solo por los pagos comprometidos, sino por las condicionalidades del ajuste y las regresivas reformas estructurales.
Una incógnita es la respuesta del gobierno.
La primera fue de sorpresa y parálisis, con un Macri que solo atinó a sustentar la “apertura de la economía”, sin asumir el rechazo del sentido principal del voto.
No se deben esperar cambios sustanciales, solo intentarán sostener el rumbo hasta la entrega del gobierno. Ello supone intentar contener la cotización del dólar a costa de las reservas y sustentando altas tasas de interés y el festival de las LELIQ.
El mensaje del oficialismo sugiere seguir dando batalla electoral con el sostén económico del FMI en un marco de inestabilidad y volatilidad financiera que puede agravar las condiciones sociales de la mayoría de la población, especialmente con alzas de la cotización del dólar y su impacto en la inflación.
Solo son las primeras impresiones de un acontecimiento político, las PASO, que impacta en la disputa política más allá del fenómeno electoral y que interviene en el humor social por demandas económico-sociales que exigen inmediatas respuestas.
Resulta interesante pensar el tiempo que se abre desde ahora, ya hacia la elección de octubre y la asunción de un nuevo gobierno el 10/12. La incógnita apunta a considerar como se procesarán estos días de transición a un nuevo momento político en la Argentina.
Buenos Aires, 12 de agosto de 2019


[1] Ministerio del Interior. Recuento Provisional de Resultados. Habilitadas: 100.156 mesas. Computadas: 98.831 (98,67%). En: https://www.resultados2019.gob.ar/enr#/ (consultada el 12/08/2019)
[2] Solo se consideran los votos de las 6 fórmulas presidenciales que sumaron más del 1,5% de los votos y por ende competirán en octubre próximo. $ fórmulas no alcanzaron el piso necesario del 1,5% de la votación.

¿Cómo llega la Argentina a las PASO? (Primarias, Abiertas, Simultáneas, Obligatorias)


Resulta interesante considerar la situación política de la Argentina en momentos previos a la gran encuesta nacional que suponen las PASO, las que se desarrollan el próximo 11 de agosto y ofrecen la primera tendencia de lo que podrá ocurrir en la primera vuelta de octubre y quizá en el balotaje en noviembre.
Está en discusión la presidencia del país para el periodo que va desde el 10/12/2019 al 10/12/2023 y la incógnita pasa por la continuidad y profundización de la política en curso, o por un cuestionamiento electoral de la sociedad que impulse una modificación del rumbo, más allá de lo poco o mucho explicitado en la campaña por la oposición peronista en condiciones de disputar el gobierno.
La primera curiosidad que resalta es la potencialidad (eventual) de la fórmula oficialista, más aún cuando se procesa el cuarto año de gobierno, de los cuales tres han sido recesivos y con impactos sociales muy regresivos con relación a la distribución del ingreso y el aumento del desempleo y la pobreza.
Inflación[1] y recesión[2] definen el momento económico del país, con la consolidación de un modelo productivo que favorece el agro negocio, la agro energía, la mega minería a cielo abierto; la industria de ensamble y asociada a cadenas mundiales de valor, y la especulación financiera que abulta el endeudamiento, interno y externo, principalmente público.
Ello acontece con un trasfondo recurrente de fuga de capitales y la subordinación local a la lógica dominante de las transnacionales y el poder de los organismos internacionales junto a las principales potencias del capitalismo mundial.
Vale considerar el acuerdo con el FMI, que ya desembolsó unos 45.000 millones de dólares de un total asignado por 57.000 millones.
Ese ha sido y es el principal sostén de una actividad económica disminuida, que en junio del 2019 muestra un balance comercial positivo para el primer semestre de 5.589 millones de dólares.[3]
Se trata de un superávit que es producto del estancamiento de las exportaciones (apenas crecieron 2,4% pese a la mega devaluación derivada de la corrida cambiaria en abril 2018) y una importante caída de las importaciones desde todas las regiones (-27,9%).
Vale mencionar que las devaluaciones de las monedas suponen ventajas para la competitividad de la economía local que la promueve.
Sin embargo, los datos de la realidad, con información oficial, pone en evidencia el deterioro de la situación de la Argentina, con una perspectiva de crecimiento negativo, del -1,8% proyectado para el 2019.
La política monetarista de contracción monetaria no surte efecto y contradice la teoría de los liberales a ultranza, autodenominados anarquistas libertarios, pro capitalistas de una lógica primitiva que excluye al Estado en la actividad económica.
Elecciones simultáneas en Argentina, Bolivia y Uruguay
Los comentarios interesan si se considera el debate político ideológico para procesos de renovación presidencial en el Sur de América, los que operan en simultáneo con la Argentina.
Remito a las elecciones de octubre próximo en Bolivia y en Uruguay. En ambos casos gobiernan propuestas que enarbolan, con matices, discursos críticos a la hegemonía neo-liberal, la que inspira la política económica en la Argentina.
No es menor la discusión, cuando la hegemonía discursiva en la región y en el mundo apunta hacia la derecha, el conservadurismo, sea en variantes liberalizadoras o proteccionistas.
La discusión apunta al qué hacer, algo que supera las opciones electorales y supone discusiones programáticas relativas a cuáles prioridades atender desde el rumbo político y económico, algo que compete definir al conjunto de la sociedad, reconociendo en su seno las disputas de sentido, objetivos y beneficiarios.
En rigor, lo que importa es quien genera consenso hegemónico para avanzar en algún sentido.
¿Hacia dónde apuntó el consenso electoral logrado en 2015 en la Argentina?
Es un interrogante a reiterar para el momento de asunción del Frente Amplio en el Uruguay y del MAS en Bolivia.
Argentina buscó reinsertarse en la lógica del orden hegemónico mundial y todo lo realizado apuntó en ese sentido y recibió el apoyo enfático de los principales actores del orden mundial, empezando por Donald Trump y el FMI sustentado desde el poder de EEUU.
Contrario a lo que muchos sostienen, hubo beneficiarios, claro que pocos, entre ellos, una parte minoritaria de la población.
Pero lo que hubo fue capacidad de intervenir en la disputa del consenso social mediante la cooperación interesada de los medios de comunicación, el accionar de las redes sociales e incluso ámbitos de la cultura y la educación a todos los niveles.
Es algo para observar en Uruguay y Bolivia, con el interés de la oposición de derecha por gobernar esos países para afirmar el cambio de la agenda en la región, que en estas horas se define por la profundización de la agresión estadounidense con sanciones a Venezuela.
Interesa el petróleo, sí, pero, sobre todo, la prédica de un proyecto que se enuncia contradictorio contra la hegemonía mundial del capitalismo. No olvidemos en ese sentido, que la crítica a la crítica enfoca en primer lugar a Cuba.
La CEPAL llama la atención sobre un lustro de bajo crecimiento en la región, donde destaca la proyección boliviana, a la cabeza del crecimiento en Sudamérica.
Da para pensar, aun cuando no se avanzaron en modificaciones a las relaciones sociales de producción, pero si, queda claro que el gobierno plurinacional de Bolivia potenció la economía estatal como punta de lanza de la acumulación y el modelo productivo.
El descontrol inflacionario en Argentina y en Venezuela es expresión de la disputa por el poder de la economía. Sube los precios el que puede, los que tienen poder para incrementarlos. El control de la inflación supone equilibrio de poderes en el campo de la dominación, o capacidad desde el Estado para monitorear los principales precios, especialmente el tipo de cambio.
Resulta evidente en estos días con las definiciones cambiarias de China ante la guerra comercial desatada por EEUU.
Rumbo por la emancipación
Los pueblos sudamericanos intentaron una prédica independentista hace más de dos siglos, abortada por las lógicas locales de acumulación y dominación “nacionales”, las que sobreviven en nuestro tiempo.
Quizá sea tiempo de retomar el debate relativo a la gran patria latinoamericana y caribeña y abandonar una concepción localista y avanzar en un rumbo de integración económica, política y cultural que otorgue nueva identidad a Nuestramérica.
Claro que por ahora lo que hay es la disputa del consenso electoral para determinados rumbos estratégicos, y no da lo mismo que ocurra una u otra cosa en las opciones del voto en nuestras sociedades sudamericanas.
Buenos Aires, 9 de agosto de 2019


[1] 2,7% se registró como inflación del mes de junio del 2019 y se proyecta un 40% para todo el 2019.
[2] Se registra una caída de la Industria manufacturera del -9,4% entre enero y junio del 2019 contra el mismo periodo del 2018, en: https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/ipi_manufacturero_08_19FC1FEAAF9B.pdf La Construcción también cae el -9,4% para el mismo periodo, en:  https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/isac_08_193CE1CE3372.pdf
[3] INDEC. Argentine Foreign Trade Statistics. Preliminary data for the first six months of 2019, en: https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/i_argent_08_1974AD27413D.pdf

Desaceleración económica en la región latinoamericana y caribeña


La economía mundial no supera la situación de pobre crecimiento económico en condiciones de desigualdad en la distribución del ingreso, con predominio de estímulos para la especulación financiera. La ilusión del fin de la crisis que emergió hace más de una década se esfuma. EEUU, con la suba de la tasa de interés pretendía sugerir la superación de esa etapa, y con los datos del crecimiento en estos años de Gobierno de Donald Trump parecían darle la razón.
Sin embargo, la recuperación ha llegado a su fin, las perspectivas no son buenas para el 2019/20 y la Reserva Federal retoma la antigua tendencia a la baja de la tasa, en convergencia con lo que ocurre en Europa o Japón. Es un síntoma del pobre desempeño del capitalismo en este tiempo, corroborado con la información difundida por los organismos internacionales.
El resultado de la política financiera estadounidense, baja de tasas de interés, promueve una valorización del dólar y el agravamiento de las estructurales dificultades del balance externo de la potencia hegemónica del sistema mundial. A EEUU le cuesta más exportar. Es una situación que se exacerba en el marco de la guerra comercial con China.
Así, se agrega volatilidad al sistema financiero mundial, y afecta a todas las economías nacionales asociadas a los destinos económicos e ideológicos de EEUU. En este sentido, desde Washington se transfieren los problemas aún a sus mejores socios ideológicos y políticos.
Vale la pena considerar lo analizada desde la Comisión Económica para América Latina, la CEPAL: “A diferencia de años anteriores, en 2019 la desaceleración será generalizada y afectará a 21 de los 33 países de América Latina y el Caribe. En promedio, se espera que América del Sur crezca 0,2%, América Central 2,9% y el Caribe 2,1%.”[1]
Por su parte, el FMI en su Informe preliminar de la economía mundial, señala que la perspectiva de crecimiento para la región latinoamericana y caribeña será de 0,6%.[2]
Señala CEPAL que 21 de 33 países de América Latina y el Caribe están en procesos de desaceleración, agravado para América Latina, donde 17 desaceleran sobre 20 países.
Destaca el Informe de la CEPAL que: “La República Dominicana y Bolivia (Estado Plurinacional de) son las economías que en el primer trimestre registraron el mayor crecimiento de la región (5,7% y alrededor del 4,0%, respectivamente), seguidas por Panamá (3,1%), Guatemala (3,0%) y Colombia (2,8%). Cinco economías se contrajeron (Argentina, Nicaragua, Paraguay, Uruguay y Venezuela (República Bolivariana de)), la del Brasil se desaceleró (0,46%) y las demás economías crecieron a una tasa de entre el 0,6% y el 2,6%.”[3]
Los pronósticos para el 2019 son variados y señalan un 4% para Bolivia, 1% para México, 0,8% para Brasil, Uruguay 0,3% y -1,8% para la Argentina; con 0,2% para Sudamérica y como dijimos 0.5 para toda la región.[4]
Impacto social regresivo
El Informe de la CEPAL resalta el incremento de la inflación para toda la región y un impacto negativo en el empleo y por ende en los ingresos y el consumo popular, aumentando la brecha de ingresos entre hombres y mujeres.
Destacan que: “Comparando el primer trimestre de 2019 con el mismo período del año anterior, la informalidad laboral aumentó en siete de diez países con información disponible (Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, Perú, Uruguay), mientras que solo disminuyó en la República Dominicana y se mantuvo estable (variación hasta un décimo punto porcentual) en Colombia y México. En la mediana de esos países, en el primer trimestre de 2019 el aumento de la tasa de informalidad fue de 0,35 puntos porcentuales.”
Agrega que: se está observando el “…surgimiento de una nueva informalidad en ocupaciones generalmente intermediadas a través de plataformas digitales que no están adecuadamente reguladas. Este se debe, en parte, a que no está claramente establecido si se trata de trabajo dependiente o independiente (CEPAL/OIT, 2019). Si bien todavía es limitada la magnitud de este tipo de trabajo (sobre todo como empleo principal), se trata de una tendencia emergente que plantea importantes desafíos para la regulación laboral y social.”[5]
Como hemos sostenido en variadas ocasiones, son manifestaciones de las modificaciones en la relación capital-trabajo, más allá de los límites en avances jurídicos de reaccionarias reformas que demanda el capital más concentrado, y que sustentan las plataformas políticas de la derecha en el mundo.
Manifiesta el Informe que: “…cabe recordar que la tasa de desocupación urbana abierta del 9,3% que se registró en 2017 y 2018 —y en torno de la cual probablemente se ubique también en el promedio de 2019— es la más elevada desde 2005, por lo que esta estabilidad en sí no supone una buena situación en el mercado laboral.”[6]
Resaltamos los datos relativos al empleo y la situación irregular de las contrataciones, porque expresan claramente la ofensiva del capital contra el trabajo en tiempos de pobre crecimiento económico.
La política económica
Resulta inadecuada la lectura sobre el qué hacer en la región, con un discurso de estímulo a una salida liberal para recuperar niveles de actividad económica.
Solo pueden avanzar con ese diagnóstico por los consensos electorales e ideológicos que construyeron en estos tiempos, que se suman al desprestigio del intento crítico de años anteriores, enfatizando la demonización del ejemplo venezolano. Sobre Venezuela, no se considera la presión externa ni las sanciones expropiatorias desde las potencias imperialistas, sin esconder, claro está, las propias dificultades internas de la lógica política y económica en este país.
La orientación liberal del acuerdo del Mercosur con la Unión Europea o el que se conversa con EEUU no resultan adecuados para resolver los problemas de nuestras economías, mucho menos si se piensan en términos de resolver las necesidades socioeconómicas de la mayoría empobrecida.
Queda clara que esa es la estrategia del gran capital transnacional que busca la liberalización, con condiciones de competitividad que asegure una adecuada tasa de ganancia.
Los análisis de los organismos internacionales son contundentes en que lo que acontece y la mirada hegemónica no resuelve una perspectiva de satisfacción de necesidades, lo que demanda conformar una estrategia de crítica y de instrumentación de otro rumbo político e ideológico para modificar la ecuación de beneficiarios y perjudicados.
Buenos Aires, 3 de agosto de 2019



[1] CEPAL. Desaceleración económica se mantiene y el PIB de la región crecerá a 0,5% en 2019. Comunicado de prensa, en: https://www.cepal.org/es/comunicados/desaceleracion-economica-se-mantiene-pib-la-region-crecera-05-2019
[2] FMI. Informe preliminar de la Economía Mundial, en: https://www.imf.org/en/Publications/WEO/Issues/2019/07/18/WEOupdateJuly2019
[4] Página 99
[5] Página 70
[6] Página 74

Atrapados sin salida en la lógica capitalista


El FMI acaba de difundir su Informe sobre la Economía Mundial[1] a julio del 2019 y da cuenta del “lento crecimiento mundial”.
Resulta interesante considerar los datos, las explicaciones y sugerencias del organismo internacional, para de ese modo poder discutir la lógica de pensamiento de uno de los principales promotores de la ideología dominante en el mundo contemporáneo.
Crecimiento
Lo que hace el FMI es calcular a la baja las perspectivas de la evolución económica mundial. Señala el organismo que el crecimiento fue del 3,8% en 2017; bajó a 3,6% en 2018 y está prevista una reducción al 3,2% para el presente año de 2019; con una tendencia del 3,5% para el 2020.
Es bueno acá discutir el propio concepto de crecimiento, algo que no hace el FMI, ya que sugiere tener en cuenta el “cambio climático y la desigualdad persistente como riesgo a mediano plazo”, como si ambos aspectos no fueran consecuencia directa de la lógica del capital. Por un lado, en la exacerbada explotación de la tierra y los bienes comunes y por otro, en la permanente demanda por mejorar las ganancias de los inversores contra los salarios y otros ingresos populares.
La lógica productiva del capitalismo define la distribución, el intercambio y el consumo para extender la miseria y la marginación en la mayor parte de la sociedad contemporánea y la satisfacción de una minoría social, imposible de socializar ante lo limitado de la Naturaleza.
No hay posibilidad de crecer para abastecer a la población mundial al mismo ritmo de la demanda de los pocos enriquecidos del sistema mundial.
El calentamiento del planeta y la desigualdad no son fenómenos aleatorios, sino consecuencia directa del orden capitalista. Claro que no se le puede pedir al FMI que transite ideológicamente por estos caminos, siendo un instrumento directo del poder político de los principales países del capitalismo desarrollado.
Se trata del fetiche del crecimiento, a cualquier costo, donde lo importante es crecer de cualquier manera, un tema que se reproduce en el sentido común de la sociedad.
No se discute el tipo de crecimiento y, por ende, crecimiento de qué tipo de producción, para favorecer que distribución y que circulación.
El modelo productivo y de desarrollo del capitalismo se orienta a la extensión de la explotación de la fuerza laboral y a la depredación de la Naturaleza, por lo que se requiere la discusión sobre la lógica misma del orden capitalista.
Comercio mundial
Respecto a los datos del comercio mundial, los registros son del 5,4% para 2017 y bajas consecuentes en 2018, del 3,7% y del 2,4% para 2019; con perspectiva de retomar el 3,7% para el 2020.
Si bien reconoce que son las tensiones comerciales y tecnológicas las que promueven este retroceso, convoca a “cooperar entre las naciones” para resolver el problema.
¿Puede escuchar el gobierno estadounidense esas demandas del FMI ante la escalada de la guerra comercial con China y otros ámbitos?
¿Qué disposición existe en el gobierno de Donald Trump para considerar estos llamados con relación a la recreación de los acuerdos comerciales con Canadá y México?
¿Algo podrá inducir en el debate del nuevo gobernante británico y su gabinete respecto de la ruptura de Gran Bretaña con la Unión Europea?
¿Son las nuevas amenazas y sanciones promovidas por EEUU y sus gobiernos amigos hacia Cuba y Venezuela la cooperación requerida para aminorar tensiones?
¿Acaso las nuevas rondas favorables al libre comercio que empujan los gobiernos de la derecha regional favorecen el interés por resolver los problemas socio ambientales en nuestro tiempo?
Los interrogantes se responden a contramano de la verborragia del FMI, haciendo evidente la falsedad argumental del diagnóstico y las propuestas y perspectivas señaladas.
EEUU acrecienta las sanciones contra Cuba en el mismo día de la celebración del 66 aniversario del asalto al Cuartel Moncada. Al mismo tiempo extiende por tres meses el permiso a Chevron y a otras 4 petroleras para producir en Venezuela, al vencimiento de un permiso de 6 meses luego de las sanciones de enero del 2019. Trump amenaza a Francia con subir aranceles a los vinos en réplica a las imposiciones a las empresas de tecnología estadounidense. Además, EEUU es quien tiene el poder de veto en el FMI y a cargo del organismo hoy está el representante de Washington, David Lipton.
Nada de lo que dice el FMI resulta imparcial, es interesado y está asociado a la lógica del poder económico y político mundial.
Europa, EEUU, América Latina y el Caribe
El horizonte a futuro es preocupante para la Zona del Euro, para EEUU y para América latina y el Caribe.  
Para Europa augura desde el 2,4% de 2017 y su baja al 1,9 en 2018, una reducción del 1,3% en 2019 y un 1,6& para el 2020, consolidando la escasa aportación del viejo continente a la recuperación de la economía mundial. 
La situación de EEUU llama la atención por su expansión en los últimos años y su papel de liderazgo, con 2,2% para el 2017, 2,9% para el 2018 y una baja al 2,6% para 2019 y un 1,9% para 2020. Son datos preocupantes porque exacerbará la agresividad de la política exterior estadounidense en las guerras económicas, comerciales, tecnológicas, monetarias en que está involucrado.
Para la región latinoamericana y caribeña se viene de un pobre 1,2% en 2017, un 1% en 2018 y una baja pronosticada par 2019 del 0,8%, con repunte del 2,3% para el 2020. Nuevamente insistiremos en la cuestión conceptual de qué tipo de producción, distribución y circulación para el crecimiento en la región.
El interrogante pasa por apuntar a resolver las necesidades sociales y de la naturaleza o reiterar la senda de la lógica de la ganancia, la acumulación de capitales y la reproducción de los mecanismos de dominación capitalista.
Se trata de un debate a contramano de una realidad regional de extensión de un modelo productivo de inserción subordinada en el sistema mundial como proveedores de materia prima y bajo la dominación de las transnacionales del agro-negocio, la agro-energía; con tendencia creciente en la primarización de las exportaciones, la profundización de la dependencia tecnológica del mecanismo de ensamble industrial dependiente y una constante lógica especulativa asociada a crecientes endeudamientos públicos y privados.
Debates electorales
La región nuestramericana necesita discutir esta evolución y perspectiva para retomar un profundo debate sobre la realidad y la posible transformación con eje en la satisfacción de las necesidades sociales en un marco de cuidado y reproducción de la Naturaleza, reivindicando el carácter constitucional sustentado en algunos de nuestros países relativo al derecho de la Naturaleza.
En las próximas elecciones de renovación presidencial, de Argentina, Bolivia o Uruguay se discuten más o menos abiertamente estas cuestiones.
¿Qué rumbo asumirán los nuevos gobiernos que surjan en estos tres países y cómo ello intervendrá en el debate regional sobre el rumbo de la integración y las relaciones económicas y sociales en cada territorio?
La preocupación por Bolivia es importante, no solo por sus reservas de gas o litio, sino por la impronta de un discurso crítico a la hegemonía del poder local, regional y mundial.
En el caso uruguayo se habilita una discusión sobre las negociaciones colectivas y los derechos laborales ampliados en los gobiernos del Frente Amplio.
Para la Argentina se concentra la atención en el vínculo con el FMI, expuesto con el mayor préstamo de la historia y que afecta al 65% de la capacidad prestable del organismo. El economista Carlos Calvo, escuchado habitualmente por el poder acaba de declarar que convendría el triunfo de la oposición peronista para asegurar el ajuste con consenso, algo que no podría ejecutar un nuevo gobierno de Mauricio Macri, ante la resistencia popular que ello generaría.
Las recetas del FMI apuntan al crecimiento en la lógica del capital y eso contacta con el sentido común que instala el poder en el ámbito global, por lo que nuestra reflexión apunta a procesos de ruptura en el plano de las ideas y propuestas a sustentar para resolver la agenda de la mayoría de la sociedad.
Son cuestiones que adquieren relevancia en momentos de debates de ideas, y en los procesos electorales ello se puede procesar, si es que existe voluntad política de hacerlo.
No son los diagnósticos ni las propuestas del FMI y las del poder mundial las que pueden resolver las ampliadas e insatisfechas necesidades populares, que requieren de nuevas formas de producción, distribución, intercambio y consumo para en armonía atender la demanda social al tiempo que se sostiene la capacidad de reproducir la vida natural.
Buenos Aires, 27 de julio de 2019


[1] FMI. INFORMES DE PERSPECTIVAS DE LA ECONOMÍA MUNDIAL JULIO DE 2019. En: https://www.imf.org/es/Publications/WEO/Issues/2019/07/18/WEOupdateJuly2019

Nueva hegemonía política en el Mercosur


El lenguaje de las declaraciones al finalizar la cumbre del Mercosur en la ciudad de Santa Fe en la Argentina mantiene el carácter diplomático, a veces anodino, pero queda muy claro el cambio de la hegemonía política de hace pocos años.
Se trata de un regreso al origen por constituir la institucionalidad de la liberalización económica en la región sudamericana. Recordemos que el Mercosur surge en 1991, momento de auge de la liberalización y el neo liberalismo, consecuencia directa de la ruptura de la bipolaridad entre capitalismo y socialismo derivado de la caída del Muro de Berlín y la desarticulación de la URSS. Es un proceso desplegado entre 1989 y 1991, con antecedentes diversos en los 80, sea un nuevo papado en la Iglesia católica, la crisis polaca y la impronta global de las presidencias de Thatcher y Reagan en Gran Bretaña y EEUU. Es una historia larga, de remotos antecedentes por enterrar cualquier posibilidad de construcción social no capitalista.
La ofensiva liberalizadora de los 80 se consolidó en la región latinoamericana y caribeña en los 90, Consenso de Washington mediante. La ofensiva liberalizadora del capital imponía la agenda de reorganización del sistema mundial y de las relaciones capitalistas, afectando derechos laborales, súper explotando a la Naturaleza y modificando la función del Estado. Claro que al mismo tiempo los pueblos presentaron resistencia, especialmente en los territorios de Nuestramérica y se habilitó una experiencia de cambio político que generó expectativas en el ámbito mundial.
Experiencias de cambio político
El laboratorio de los nuevos gobiernos surgidos de la dinámica de la resistencia popular a la globalización neoliberal y capitalista, retardó el proceso imaginado de una integración subordinada en la lógica imperialista del ALCA o de las negociaciones lideradas desde Europa por los países de la península Ibérica.
La novedad “nuestramericana” debía ser abortada y se aplicaron todas las estrategias posibles para revertir un fenómeno que aludía y ejercitaba nuevos mecanismos de una integración no subordinada, incluso con ideas en la articulación productiva del petróleo y la soberanía energética; la alimentación y la soberanía alimentaria; e incluso con propuestas sobre una “nueva arquitectura financiera” sustentando la soberanía financiera.
Con la foto de la cumbre presidencial de estos días en Argentina, se consolida una nueva hegemonía de orientación de derecha en el Mercosur, con el alineamiento y sintonía muy especial de los presidentes de Brasil y de Argentina, los dos mayores entre los socios de la articulación regional, los que se suman a la tradición derechista en Chile y Paraguay, condicionando fuertemente al Uruguay. Solo Bolivia sustenta hoy los valores que hasta hace pocos años hegemonizaban el proyecto de integración en la región, donde Hugo Chávez y Venezuela aportaban la dinámica de creatividad y renovación de los principales instrumentos de una integración no subordinada. Venezuela está afuera del Mercosur por la decisión de la hegemonía en el bloque, crecientemente subordinado a la política exterior de EEUU.
La disputa es por la institucionalización de instrumentos que faciliten la libre circulación de capitales, mercancías y servicios en el Mercosur. En esa disputa se juegan los acuerdos recientes con la Unión Europea, probables con EEUU y con variados países. Son acuerdos políticos entre Estados capitalistas para favorecer negocios de las transnacionales con origen en esos territorios o países.
Inserción mundial de la región
Es por eso que gana espacio la extensión de la mercantilización en tiempo de dominación transnacional de la economía mundial, y que define el lugar de la región en el sistema mundial.
De hecho, se configura una especialización productiva que privilegia un modelo primario exportador sustentado en la histórica dotación de recursos naturales, sea la tierra, el agua, los minerales, el petróleo, el gas, el cobre, la biodiversidad, etc.
La poca industrialización construida en tiempos de sustitución de importaciones deriva en una lógica de ensamble subordinada a la dominación tecnológica y financiera de las grandes corporaciones transnacionales.
Todo acompañado de una dinámica de especulación financiera, que al tiempo que alimenta el endeudamiento público y privado, compromete las finanzas en la región.
En rigor, se es parte de un proceso que apunta a alimentar un ciclo mundial donde la valorización del capital potencia la integración de los ámbitos productivos y de circulación con gran peso de la banca, los mercados de capitales y una política monetarista en los organismos internacionales y los principales países del capitalismo.
Aclaremos que los gobiernos del cambio político no modificaron esencialmente ese perfil productivo y el modelo de desarrollo consecuente, asociado al consumismo, aun cuando aparecieron novedosas propuestas de articulación productiva y financiera como comentamos.
Los gobiernos de la derecha en la región, pretenden en la coyuntura retomar el rumbo de los noventa, de inserción subordinada, y consolidar unas relaciones socio económicas convergentes con la demanda política de la hegemonía mundial capitalista. Por eso gana el discurso de apertura al mundo, lo que supone subordinación a la lógica de la dominación, sustentada en la concentración y centralización del capital.
Recreación de la hegemonía neo liberal
En ese camino se debe retomar el desarme de la lógica reformista construida por medio siglo entre 1930 y 1980.
Aun con matices en distintos países del mundo, las políticas de Estado benefactor o keynesianas son las que otorgaron dinámica en lo esencial a las políticas públicas en todo el mundo, con un resultado favorable a la ganancia, sí, pero también para el salario, el empleo y la seguridad social, con derechos sociales, individuales y laborales extendidos. Se pretendía alejar la demanda socialista entre los trabajadores y las trabajadoras
La política neo liberal se propuso desmantelar esas conquistas sociales, matizadas según la realidad de la lucha de clases en cada territorio.
Ese propósito fue interrumpido en el cambio de siglo en Nuestramérica, que, con la subsistencia del proyecto cubano, se reanimó la posibilidad de imaginar un destino socialista, del Siglo XXI para nuestros países. Eso era y es lo que había que frenar.
Solo así se puede explicar lo que viene aconteciendo, más allá de opiniones que puedan verterse sobre las diferentes realidades y experiencias. No es lo mismo el imaginario por el socialismo construido en algunos de los procesos, que las propuestas por un capitalismo “serio” o “normal” formulados por algunos gobiernos. Aun así, lo común era la crítica al discurso hegemónico de corte neo liberal, más allá de la no realización de mutaciones estructurales que afirmaran un rumbo anticapitalista o incluso reformista en el marco de las relaciones capitalistas.
Se trata ahora de recuperar el tiempo perdido y por eso se avanza con definiciones políticas por la apertura y la liberalización, las que inducen cambios estructurales de fondo, caso de las reformas laborales, previsionales y tributarias, con distinto nivel de avance según las realidades de cada país.
Desde el Mercosur se consolida un discurso por la liberalización, habilitando condiciones para la disputa hegemónica de los capitales más concentrados del sistema mundial, apoyados por las burocracias de los principales Estados del capitalismo y de su propio peso en los organismos internacionales. El interrogante pasa por las acciones de confrontación derivadas de la iniciativa popular, permeada por la lógica comunicacional contemporánea, también definida por la acumulación de poder económico y cultural del orden capitalista.
Buenos Aires, 19 de julio de 2019