Los cambios estructurales y el imaginario colectivo a propósito de las elecciones en BRASIL

La elección brasileña confirma el momento de disputa de los imaginarios colectivos, con nuevas mayorías electorales favorables a proyectos a la derecha del arco político, funcional a la lógica de política exterior estadounidense. Remito a procesos electorales recientes en Chile, Costa Rica, Bolivia, Colombia, Perú y ahora Brasil, que aun Lula revirtiendo en segunda vuelta el resultado, la acumulación de la derecha en gobernaciones y en las cámaras legislativas consolidan un poder integrado en la institucionalidad brasileña de la derecha. Hasta ahí el fenómeno electoral reciente, pero que en términos estructurales o si se quiere, civilizatorios, nos convocan a reflexionar sobre los cambios operados en el capitalismo local y global para explicar el giro en las preferencias electorales en la mayoría de los países. Aludimos a un proceso en desarrollo, incluso de búsquedas de un rumbo epocal. Proceso porque en general, los oficialismos ceden a oposiciones que en general son transitorias, con un anhelo de cambio que va más allá de una simplificación entre derechas e izquierdas. Hace medio siglo y bajo dictaduras genocidas se impuso el rumbo liberal, “neo”, ante la recidiva de un proyecto de liberalización que debe buscarse un siglo atrás. La crítica a esos procesos instaló proyectos desarrollistas, también “neo”, buscando replicar procesos imposibles de décadas pasadas, entre los ´50 y los ´70 del siglo XX. Más allá de los procesos electorales, la revolución mexicana instaló un imaginario por la reforma agraria y, por ende, una discusión sobre la tierra, en tanto medio de producción y de vida esencial para millones de personas asociadas a una cultura de vida de tradición previa al capitalismo. Era un proceso, el mexicano en la segunda década del siglo pasado, en un tiempo en donde el horizonte socialista se instalaría con fuerza desde 1917 y más aún desde 1945, que constituyó en realidad el desafío de la revolución cubana desde 1959 y el ascenso a la presidencia de Allende en Chile de 1971. La discusión estaba entre rumbo socialista o capitalista y por eso no es menor reflexionar sobre que cambió en medio siglo. Es más, ese debate estaba mediado por una tercera posición, que, sin ser equidistante, permitía transiciones derivadas de las especificidades nacionales, contradictorias, por cierto. Javier Milei insiste toda vez que puede que el objetivo es la batalla cultural en contra del socialismo y a favor del capitalismo. ¿Qué cambió en estos años? La política de industrialización sustitutiva de importaciones, generalizada en la región latinoamericana y caribeña hacia mediados de la centuria pasada, mutó en el último cuarto del siglo pasado y se consolida en esta tercera década del siglo XXI hacia un modelo “primario exportador” en el sur de América y en una lógica “productiva de ensamble” en la región norte, especialmente para México. Ese modelo productivo impacta regresivamente en la lógica de la distribución y el desarrollo, agigantando una característica regional en la desigualdad. América latina y el caribe, sin ser el territorio de mayor pobreza mundial, si es el de mayor desigualdad. Es una situación que significa el deterioro en la “ciudadanización” de la población, que se explicita en la pérdida de derechos económicos y sociales, afectando a la “democracia” realmente existente. La marginación social está estrechamente vinculada a la precarización laboral y salarial derivada de la ofensiva del capital sobre el trabajo, al tiempo que se desplegaron políticas en contra de derechos colectivos que impactaron regresivamente en la organización social, sindical, territorial, popular. El privilegio a las exportaciones estimula la baja del costo laboral, por ende, de salarios y beneficios sociales de la mayoría trabajadora de la población, acompañado de políticas fiscales de austeridad con disminución de las asignaciones presupuestarias para atender derechos históricamente conquistados. Por eso, no solo cambió la relación entre el capital y el trabajo, sino que se orientó regresivamente la intervención estatal en beneficio de la tasa de ganancia y la acumulación capitalista, subordinando la dinámica económica al proceso de internacionalización de la producción y la transnacionalización del capital. Son las condiciones de posibilidad para facilitar la dominación de la estrategia de las potencias hegemónicas, especialmente de EEUU bajo gestión Trump. Estos cambios en la relación capital trabajo, en la orientación estatal y en las relaciones internacionales, fueron facilitadas por un trabajo cultural, ideológico político, sustentado por medios y redes de comunicación, que hacen parte sustancial de la lógica capitalista contemporánea. El capitalismo no es solo “economía”, es la integralidad de la vida cotidiana, es cuerpo y alma, es un todo. ¿Es posible otro rumbo? La resistencia a esa iniciativa política que lleva medio siglo demoró la consolidación de una hegemonía de derecha para liderar un nuevo rumbo civilizatorio en la región, que como sostenemos era el propósito esencial del terrorismo estatal en los 60/70. Ahora pareciera que cosechan los frutos de un trabajo sobre la conciencia social, que algunos definen como “despolitización” y que prefiero nominar como “otra” politización, más orientada a la lógica “individualista”, precisamente en un tiempo de inmensa socialización de la producción en tiempos de digitalización e innovaciones gigantescas de la tecnología. Quizá el problema sea de “estrategia” de la iniciativa política de las clases subalternas. Una hipótesis apunta a que los objetivos críticos y de propuesta alternativas solo miran hacia atrás, queriendo replicar en el presente fórmulas que en el pasado funcionaron, o perecieron funcionar, cuando los nuevos tiempos sugieren la innovación en propuestas que trasciendan al capitalismo y entusiasmen a la población en otro orden de vida y de relación con la naturaleza. Ello supone discutir qué producir, cómo hacerlo y para quien, es decir, como distribuir socialmente el producto social del trabajo, sin afectar, además, la reproducción natural, que hoy está afectada por un productivismo que no respeta ni la vida social ni la natural. ¿Cierra Brasil las expectativas de otro mundo posible o nos convoca a nuevas formas de organización económica, social, productiva, política para soñar con el “otro mundo posible”, una consigna que emergió con fuerza en Porto Alegre en 2001? La vida sigue y cada proceso social incorpora novedades que deben servirnos para no cristalizar conclusiones “finalistas”. No hay fin de la historia, solo búsquedas que sumen los pueblos con sus tiempos, con ensayos que deben motorizar la creatividad para encontrar los caminos de una humanización contra la explotación y el saqueo, con respeto a la reproducción social y natural. Buenos Aires, 5 de octubre de 2026

Declaración final de la III conferencia de las américas de la UIS FSM

Declaración final de la III° Conferencia de América UIS P&J FSM La III° Conferencia realizada en Buenos Aires, Argentina, entre el 23 y 25 de septiembre de 2026 recogió el debate de compañeras/os pensionadas/os y jubiladas/os de Puerto Rico, Honduras, Colombia, Venezuela, Perú, Paraguay, Uruguay, Chile y de varias provincias y localidades de Argentina, enriquecido con ponencias llegadas desde Cuba y México más las reflexiones aportadas por la presencia de la compañera de Grecia e integrante de la dirección de la UIS de P&J de la FSM, constató que nuestro tiempo está caracterizado por una “ofensiva estratégica” del capital contra la clase trabajadora y por ende contra jubiladas/os y pensionadas/os. Es una ofensiva construida en el último medio siglo bajo el influjo de la lógica liberalizadora, nominada como “neoliberal” con el acento en la recreación de la explotación y el saqueo, a costa de la vida social y natural, destruyendo vidas y afectando al clima y a la naturaleza en su conjunto. Se trata de una iniciativa política de la burguesía concentrada, que avanza en contra de los históricos derechos conquistados en la lucha del movimiento obrero y popular mundial, en un proceso que interviene regresivamente en la afectación de la seguridad social, y muy especialmente en los regímenes previsionales, cuyos fondos acumulados pretenden privatizarse al servicio del capital transnacional. El proceso de ofensiva capitalista deviene en un cambio político en el ámbito mundial, afectando la institucionalidad tradicional de la “democracia liberal burguesa”, habilitando un tiempo histórico signado por el autoritarismo y la represión, con manifestaciones de violencia abonadas por la militarización, el armamentismo, la guerra y formas contemporáneas de ejercicio del fascismo, dando apertura a una escalada bélica dramática que ponen riesgo a la especie humana y al propio planeta Tierra. Todo lo que acontece es en desmedro del gasto publico social, la atención a derechos sociales y se manifiesta como una fortísima agresión a los pueblos del mundo, tal como se expresa en el genocidio sobre el pueblo palestino; el Líbano o Irán; la invasión y captura del presidente y su compañera en Venezuela; o en el bloqueo agravado sobre Cuba y la pretensión de EEUU de subordinar a los pueblos de América a los objetivos de dominación imperialista. La Conferencia condenó la agresión imperialista, al tiempo que consideró críticamente el accionar de la respuesta y la resistencia social en todo el continente y en el mundo, convocando a promover un nuevo momento en la acumulación popular en defensa de los derechos de pensionadas/os y jubiladas/os y los pueblos del mundo. Salir de la defensiva y construir poder Esta realidad de largo aliento impactó en fenómenos que llevan a la fragmentación social y al debilitamiento de la capacidad organizativa y de movilización popular, al tiempo que convoca a restablecer una dinámica de acumulación de poder de los pueblos para superar la defensiva y construir nuevamente las condiciones de posibilidad para la ofensiva emancipadora. La realidad de un capitalismo delictivo, con venta de armas y drogas, trata de personas y exacerbada especulación financiera, que alienta la guerra como principal acción para contrarrestar la crisis capitalista, despliega políticas reaccionarias y regresivas que afectan la condición de vida de la población que vive de la venta de su fuerza de trabajo. La agresión a pensionadas/os y jubiladas/os es parte inescindible de la ofensiva del capital contra el trabajo. En el horizonte del capital y su objetivo de maximizar las ganancias se promueve un accionar ideológico político cultural para desarmar toda cultura de resistencia o confrontación, descartando toda lógica de negociación o “conciliación de clases”. Una lógica conciliadora que le impuso el movimiento obrero al capital bajo el imperio de las “revoluciones” desde mediados del siglo XIX hasta la contraofensiva liberalizadora iniciada con las dictaduras del cono sur de América en los inicios de los ´70. Fueron las revoluciones las que condicionaron al capital para un rumbo “reformista” y a la defensiva vía conciliación de clases. La historia de los regímenes de pensionistas y jubilaciones constituyen conquistas obreras arrancadas a la dominación capitalista para contener y desarmar la organización y lucha de un movimiento obrero en ascenso a fines del siglo XIX e inicios del XX, del mismo modo que las lógicas del “Estado benefactor” resultaron de la ampliación del proyecto revolucionario por el socialismo a fines de la segunda guerra mundial. Por ello, la contraofensiva capitalista ante la crisis de rentabilidad en los ´70 se propuso liquidar el poder obrero y popular que desafiaba el orden capitalista mundial. Asistimos en el presente a medio siglo de esa ofensiva reaccionaria en contra de trabajadoras/es, pensionadas/os y jubiladas/os. La Conferencia recorrió la experiencia de nuestras organizaciones en la confrontación a la ofensiva capitalista en jornadas de luchas locales, nacionales y globales, en defensa de derechos y reivindicaciones; al tiempo que se explicitaron las campañas de solidaridad internacional con los pueblos que luchan contra las agresiones del imperialismo y acciones para denunciar el costo de los medicamentos e iniciativas de luchas promovidas desde la UIS en todo el planeta. La ofensiva reaccionaria y nuestro accionar En la Conferencia se analizaron los distintos mecanismos de la iniciativa del poder, y entre ellos, sobresale la apropiación del proceso de innovación científico tecnológico contemporáneo. Este impulso al desarrollo de las fuerzas productivas convoca al capital para la apropiación del crecimiento de la productividad y la superación de la crisis capitalista, recreando procesos de explotación y dominación, generando mayor explotación, desigualdad y empobrecimiento poblacional en tiempos de envejecimiento secular. La ofensiva se potencia mediante la manipulación de medios y redes de comunicación y modelación de la conciencia social, en un accionar ideológico político de efecto cultural que arrastra a una conducta pasiva y de consensos sociales extendidos a la política de promoción del individualismo y el sálvese quien pueda. Es una batalla cultural ideológica que nos desafía a construir imaginarios sociopolíticos alternativos, en una batalla ideológica que dispute la cabeza y el corazón de las/os trabajadoras/es. Se trata de una situación que nos provoca desafíos para el impulso de la dinámica de masas, alentando el proceso de las luchas por nuestras reivindicaciones en sentido integral, por ingresos y condiciones de vida, por derechos y la recuperación de los bienes comunes para la clase trabajadora y el pueblo, aprovechando las innovaciones tecnológicas para una iniciativa sociopolítica de los pueblos. Nuestra lucha es por el socialismo, contra la barbarie del delito y la guerra, la austeridad y agresión hacia los pueblos y la miserabilización de la vida cotidiana de la mayoría empobrecida de la población. Lo que se requiere es avanzar en la recreación de una estrategia de poder político alternativo al régimen del capital. En ese sentido, asumimos el legado de Mariátegui respecto a que socialismo “no debe ser ni calco ni copia, sino creación heroica”, de un legado que debe reivindicarse críticamente como experiencia y voluntad humana de transformación revolucionaria de la sociedad. Por todo ello, nuestras demandas inmediatas por ingresos previsionales y acceso a derechos de salud y de vida, se podrán asegurar si fortalecemos nuestras organizaciones de pensionados y jubilados, la de la UIS, la FSM y potenciamos lazos de unidad, tal como se expresa en el Encuentro que protagonizamos con CLATE en estos días. Un accionar que debemos extender a múltiples acciones de unidad en la acción del movimiento obrero local, regional y mundial, articulando diferentes tradiciones e identidades de la clase, desde el anarquismo, el socialismo, el comunismo, los sectores nacional populares; lo que ha sido denominado en varios ámbitos como “frente único de las/os trabajadoras/es”. Las tareas que asumimos No hay solución a nuestras reivindicaciones si no fortalecemos la subjetividad en lucha de las organizaciones de pensionistas y jubilados, en tanto parte de la clase obrera, yendo a la búsqueda de otras organizaciones similares y contribuir a la disputa por la conciencia de clase para recuperar sentido estratégico de nuestra perspectiva antimperialista y anticapitalista. La Conferencia resolvió profundizar el trabajo organizativo para mejorar nuestro accionar en la región de las Américas, potenciando la articulación de las organizaciones a nosotros vinculadas. En ese sentido, se propuso estimular la membresía a nuestra UIS en toda la región americana y ampliar los mecanismos de trabajo convocando a dirigentes de todos los países a asumir diversas tareas, de comunicación, de formación, organizativas, con capacidad de intervenir en la disputa de las masas en defensa de nuestros derechos e intereses en un rumbo estratégico de emancipación social. La Conferencia saludó los esfuerzos que se vienen realizando en la construcción de la UIS y de la FSM, especialmente desde las 6 conferencias regionales, para reconstruir estrategia de la clase trabajadora y que la vos de las/os trabajadoras/es, las/os pensionistas y jubiladas/os gane la conciencia de la sociedad y se haga escuchar en los foros internacionales en la perspectiva de una sociedad que privilegie la satisfacción de los derechos de la sociedad y de la naturaleza. En el centenario del natalicio de un ser humano extraordinario como lo fue el Comandante Fidel Castro, que abrió paso a una poderosa primavera revolucionaria y supo liderar la construcción de una nueva sociedad sin explotados ni excluidos en las narices de los EEUU, asumimos su concepción de la Batalla de Ideas como piedra angular de la organización y reagrupamiento en clave ofensiva, del movimiento obrero y popular, convocando al ingenio, a la imaginación y al desenmascaramiento de la ridícula cuan criminal lógica capitalista. Esta declaración se llevará a la OIT, la ONU y la OMC. La conferencia saluda la pronta realización del 19° Congreso de la FSM en mayo 2027 en Sri Lanka. Buenos Aires, Argentina, 26 de septiembre de 2026.

1000 dia de Gobierno Milei

1000 días de gobierno Milei y la incertidumbre política crece Por Julio C. Gambina y Lucas Castiglioni El consenso de la mayoría de los análisis destaca la creciente incertidumbre política en las filas del gobierno, entre sus aliados (cómplices) políticos e ideológicos y especialmente entre los apoyos en el poder económico concentrado. Algunos elementos al respecto pasan por las dificultades por bajar más rápido la inflación, un logro “relativo”, derivado de la baja en los ingresos populares, salarios y jubilaciones, aunque también por merma de ingresos empresarios del sector pequeño y mediano, verificado en cierres de empresas y bajas de las ventas en el mercado local. La pérdida de ingresos de la mayoría de la población es un tema central, al que se suma de manera creciente el desempleo y la irregularidad del destino a trabajos sin seguridad social y de menor calidad laboral, que al mismo tiempo afectan al régimen jubilatorio, presente y futuro. También hay límites estructurales en la reducción del “riesgo país”, indicador de confianza para los inversores internacionales y elaborado por el propio sector financiero global, cuyos parámetros de “confianza” asientan la mirada en las expectativas de ganancias y rentabilidad de los inversores, en general a contramano de las aspiraciones de trabajadores y trabajadoras. Claro que hay temas impensados hasta hace poco que intervienen en el humor político de la sociedad. Remitimos al mundial de fútbol y muy especialmente al triunfo deportivo contra el equipo inglés y el corolario del trapo desplegado con “Las Malvinas son argentinas”. Se trata de un tema de enorme valor en la construcción de subjetividad social extendida en defensa de la soberanía. El fracaso legislativo relativo a la “ley de tierras”, que permitía la extensión del límite de tierras a comprar por el capital extranjero, fue ratificado con una inmensa movilización popular en pronunciamientos y en la calle el 6 de agosto pasado. A 1000 días desde la asunción gubernamental ya se abrió el debate sobre el próximo periodo presidencial desde diciembre del 2027. No es un tema menor, ya que se pone en juego la continuidad o no de la política económica y de la inserción internacional sustentada por el gobierno de Javier Milei desde el 10 de diciembre del 2023. El dato que aparece como contradicción es el crecimiento de la economía y el escaso impacto en la condición de vida de la mayoría de la población. El INDEC informa un crecimiento del 4,4% para todo el 2025, luego de las caídas del 2023 por (-1,9%) y del (-1,3%) en 2024, en una tendencia de mediano plazo de estancamiento, tal como puede verificarse en la gráfica de abajo. En la última actualización (julio 2026) del informe de Perspectivas de la economía mundial (WEO) del FMI, el organismo mantiene una proyección optimista en relación al crecimiento de la economía argentina (3,5% en el corriente año y 4% para 2027) Gráfico 1. Producto Bruto Interno. En millones de pesos a precios de 2004 Fuente: Elaborado en base a datos del INDEC Gráfico 2. Crecimiento del PBI de Argentina y proyecciones FMI. En porcentajes Fuente: Elaborado en base a datos del Banco Mundial y WEO del FMI Tiene explicación el fenómeno en la expansión de nuevos sectores de la acumulación capitalista local, la energía y la minería. Ambos se suman al tradicional complejo agro ganadero y al sector financiero. Como se muestra en el siguiente gráfico, tomando como referencia los datos del INDEC en comparación al tercer trimestre de 2023 a pesos constantes, el PBI se mantuvo casi igual, cuando fueron los sectores antedichos los que crecieron en este período agricultura, ganadería, caza y silvicultura (55,9%), explotación de minas y canteras (21,6%) e Intermediación financiera (21%). Como contrapartida, la industria manufacturera cayó (19,6%) al igual que la construcción (14,4%) y el comercio (-8,5%) durante estos 1000 días de presidencia Milei. Son sectores que muestran crecimiento con bajo impacto en la generación de empleo. De hecho, las únicas provincias con leve incremento de empleo son Neuquén y San Juan, territorios de la inversión extractiva en hidrocarburos y minería. Gráfico 3. PBI por sectores, período tercer trimestre 2023 - primer trimestre 2026. Índice de nivel (100 = 3T2023) Fuente: Elaborado en base a datos del INDEC Para complementar estos datos del INDEC se pueden citar registros mensuales que actualicen las tendencias de la economía argentina. Al respecto, la Confederación Argentina de la pequeña y Mediana Empresa (CAME) registró el catorce meses en los últimos quince con caída de las ventas minoristas. De manera ilustrativa, CAME informa que, en el último día de las infancias, las ventas cayeron 2,5 en comparación al 2025, con caídas pronunciadas en juguetería (-4,8%) e Indumentaria (-4,1%). Gráfico 4. Índice de Ventas Minoristas Pyme, Argentina Fuente: Elaborado con datos de CAME La realidad económico social pasados 1000 días de gobierno resulta alarmante para la mayoría d la población que vive de ingresos fijos. En cuanto al problema del desempleo, entendemos que debe analizarse en comparación con las referencias anteriores, ya que el tema debe asociarse a la caída del nivel de actividad, a la recesión interna en curso, a la tendencia declinante de los ingresos de trabajadores y trabajadoras regularizados en la economía local. Existe una tendencia a la suba del desempleo (7,8%). Asimismo, se registra una importante proporción de la clase trabajadora que tiene empleos irregulares (42%), según la EPH del primer trimestre 2026. Gráfico 5. Tasa de desempleo en Argentina, 2023-2026 Fuente: Elaborado en base a datos del INDEC Gráfico 6. Tasa de informalidad (% trabajadores con empleo) en Argentina, 2023-2026 Fuente: Elaborado en base a datos del INDEC La situación del empleo y de los ingresos salariales explican la gravedad relativa a los indicadores de pobreza y de indigencia, tal como destaca la gráfica más abajo. Complementariamente, según el último Informe de la Situación y Evolución del Trabajo Registrado (SIPA) con datos de mayo de 2026, desde noviembre 2023 se perdieron 241.176 puestos laborales registrados del sector privado, 79.865 empleos registrados del sector público y 16.324 empleos registrados en casas particulares, mientras que aumentaron los monotributistas en 160,573 personas. Gráfico 7. Variación del empleo desde noviembre 2023 (en miles) Fuente: Elaborado en base a datos de SIPA En relación a los ingresos laborales, a 1000 días de la presidencia de Milei se puede observar cómo la clase trabajadora sufrió la caída del salario real. Retomando nuevamente la estadística oficial, en el siguiente gráfico se muestra la caída del salario real con el shock inicial del gobierno de Milei y la consolidación de dicha tendencia, especialmente sobre los salarios del sector público (-17,6%). Gráfico 8. Variación salario real, nov-23 = 100 Fuente: Elaborado en base a datos del INDEC En este sentido nos resulta importante recuperar la noción del Salario Mínimo como un derecho de la clase trabajadora. Al respecto, un ejercicio interesante es comparar el nivel de cobertura de dicho salario con las canastas básicas alimentaria (CBA) y total (CBT) que utiliza el INDEC para medir los niveles de indigencia y de pobreza, respectivamente. Según los últimos datos disponibles el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) solamente alcanzó a cubrir el 53% de la CBA y apenas el 24% de la CBT en el mes de julio de 2026. Estos datos se agravan si se utilizan los datos elaborados por las/os trabajadoras/es del INDEC. Según estiman la Junta Interna de ATE-INDEC, el salario mínimo en el mes de julio debería haber llegado a los 2.558.677 de pesos para un hogar compuesto por dos adultos y dos menores. Sin embargo, el SMVM representó el 15% de dicha canasta de consumos mínimos. Como se observa en el siguiente gráfico, el ataque sobre los salarios estableció un piso más bajo desde el inicio del gobierno de Milei. Gráfico 9. Cobertura Salario Mínimo. Canasta básica alimentaria y total (INDEC) y Canasta Consumos Mínimos (ATE-INDEC) – julio 2026 Fuente: Elaborado con datos de INDEC y ATE-INDEC Lo que está en juego El debate hacia el nuevo turno presidencial remite a la continuidad o no del rumbo. Por la afirmativa se habilita la reelección de Milei y varios otros anotados en un sentido de Plan B, continuando el rumbo y modificando las formas y modos de la comunicación y el ejercicio del poder libertario. Las formas de la gestión gubernamental impactan negativamente en el amplio sector del poder que avala el rumbo del ajuste y la regresiva reestructuración sistémica, y no comparte ni insultos ni bravuconadas del presidente y equipo. Hay un balance positivo en el núcleo concentrado del poder, en el sentido del avance del ajuste fiscal y las reformas estructurales. Para algunos, se trata de un “trabajo sucio”, que solo podía llevarse adelante bajo la impunidad de las formas autoritarias desplegadas por el gobierno y sus cómplices en los distintos poderes de Estado Nacional y los locales. El problema ahora es darle continuidad al proyecto y mantener consensos electorales y políticos suficientes para sostener el rumbo del ajuste fiscal y profundizar las reformas estructurales, consolidando y avanzando en el ámbito laboral y encarar la reaccionaria reforma previsional. Hay movimientos en el amplio espectro de las derechas, con varios anotados para ocupar la posición presidencial, bajo nuevos intentos de reorganizar a la derecha política para estabilizar un rumbo del capitalismo local abierto a inversores externos en la explotación y exportación de los recursos naturales (para ello el R.I.G.I). Más compleja es la situación en términos de “alternativa política”, de cambio del rumbo, lo que supone desandar el camino de lo transcurrido desde la asunción de Milei. Aun así, no alcanza, se requiere definir una reorganización social y política sobre la base de la nueva realidad construida. Eso apunta a repensar el sentido de la producción primaria, agro-ganadera, minera y energética, tanto como la organización y política financiera. Los caminos de la soberanía alimentaria, energética, minera y financiera pueden otorgar una pista relativa a qué producir, para quien, como distribuir y asignare recursos. En definitiva, una discusión sobre una reorganización integral de la política en el país para cambiar de base a los beneficiarios de la política pública y terminar con la masacre social del ajuste y la regresiva reestructuración con efectos en el desempleo y caída de los ingresos salariales y de jubilaciones; cierres de empresas, baja del consumo popular, endeudamiento familiar insostenible con una morosidad en ascenso que involucra a 6 millones de personas. La realidad es el creciente descontento social y la protesta popular, que necesitan junto a la organización y movilización una respuesta política para desandar el entramado jurídico, político e ideológico construido por el gobierno y sus cómplices desde diciembre del 2023, y así, comenzar a reorientar el rumbo del país en beneficio de la mayoría empobrecida, del pueblo y la masa de trabajadoras y trabajadores. Buenos Aires, septiembre de 2026

¿Hay solución para la mora crediticia?

Siempre hay solución, pero no en el marco de la política económica en curso, ya que sería pedirle peras al olmo. El gobierno insiste es que la mora familiar no es un problema de la política económica, sino un tema entre privados y por ende, la solución está entre acreedor y deudor. Con esa lógica, los bancos y prestamistas diversos debieran mandar a incobrables si no pueden refinanciar, o cancelar una parte de las deudas y en todo caso, engrosar la cuenta de pérdida. En definitiva, razonan, es una cuestión de mercado y de riesgo. Que los prestamistas ejecuten las garantías si pueden, y si no, a pérdida. La vida continúa. Mientras, para enjugar esas pérdidas habrá que subir tasas o costo financiero para con quienes cumplen a sus vencimientos para amortizar esas pérdidas. Se sostiene una lógica de “aprendizaje forzoso” en un país con escaso crédito personal, con relación a la realidad de otros países, no solo vecinos. Si en Chile, los préstamos a los hogares, a las familias representa el 44% del PBI, para Argentina apenas supera el 6%. La ecuación en Brasil es del 35%, del 25% en Bolivia, del 15% en Paraguay y del 13% en Uruguay. Es cercano al 70% en EEUU, superior al 60% en Japón y más del 50% en la Eurozona. La respuesta del gobierno es que debe celebrarse que volvió el crédito al país en la gestión Milei y eso explica que, con más crédito crece la mora. No solo se trata de bancos, sino de las fintech, las diversas tarjetas bancarias y comerciales, y aun de prestamistas personales, los tradicionales usureros, aun cuando las tasas institucionalizadas nos permitirían hablar de usura generalizada. El problema es serio y así lo explican unas 30 propuestas legislativas, que el oficialismo obstaculiza su tratamiento, con argumentos ortodoxos que remiten a la libertad de mercado. ¿Qué proponen esos proyectos? ¿Qué hacer? Mecanismos diversos de refinanciación, topes a la tasa de interés, estiramientos de los plazos; condonaciones parciales o totales en función de las limitaciones y vulnerabilidad de los deudores morosos. De hecho, algunas entidades iniciaron por su cuenta esos procesos de refinanciamiento, incluso el Banco Nación ofrece refinanciar la deuda más allá de la contraída con el propio banco. Una vez más, la banca oficial sale al rescate de los privados, con costo al conjunto de la sociedad. Dicho en un momento de gestión liberal libertaria, privatizadora y desreguladora, y cuando el propio gobierno dice que no se debe intervenir desde el Estado. El problema es que son NO SOLUCIONES, ya que, aún condonando las deudas, si no se resuelve el problema de ingresos populares insuficientes, salarios y jubilaciones, no habrá posibilidad de acudir al crédito, además caro, para la reactivación económica y la satisfacción de las necesidades de consumo de la población, especialmente la de menores ingresos, precisamente los que viven de salarios o jubilaciones. No es el crédito el problema, sino los ingresos de la mayoría de la población, en una economía que crece, 5,5% en 2025 y una proyección entre 2 y 3% para este 2026, pero que distribuye inequitativamente a favor de la ganancia concentrada y en detrimento de ingresos populares. Convengamos que es un resultado de una política de ajuste fiscal y reestructuración regresiva de la organización económica de la Argentina, con modificaciones del modelo productivo, dinamizado ahora por la energía, la minería y la economía del conocimiento. El resultado es la concentración de la riqueza y el ingreso, profundizando la dependencia a la transnacionalización capitalista, por eso el R.I.G.I. y las facilidades al capital externo, junto a lo cual se potencia la subordinación a la política exterior estadounidense. No es un tema nuevo, y tiene historia, la política económica en general y la financiera en particular. Todo lo que hoy acontece tiene antecedentes en la dictadura genocida y Martínez de Hoz con su legislación financiera vigente desde 1977. Hace casi 50 años se estableció la “desregulación financiera”, eje de la política de Milei, Caputo y Sturzzenegger, en la cual, las entidades financieras pueden hacer todo lo que no esté prohibido favoreciendo la especulación, especialmente en el circuito global financiero comandado por el capital ficticio. Más de 40 años de gobiernos constitucionales y nunca se derogó o anuló la legislación de la dictadura. Ese es el punto de partida para atender el tema del endeudamiento y la morosidad. Se debe modificar la legislación y la política financiera en el marco de una reorientación de la política económica, revertiendo la ecuación de beneficiarios y perjudicados. No solo es problema el crédito de las familias, sino también el de las empresas asociadas a la capacidad de consumo popular y por supuesto el endeudamiento público, una hipoteca que nos ata desde los tiempos del terrorismo de Estado. La solución no pasa por préstamos dolarizados a empresas que no operan con divisas. Ni el financiamiento con recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad para créditos hipotecarios, los que solo llegaran a una porción limitada de población con ingresos superiores a la media de las/os trabajadoras/es y jubiladas/os. Avanzar en cambios de fondo es la única posibilidad de resolver la problemática del crédito y la mora en la coyuntura. Se requiere un debate y una iniciativa política con rumbo alternativo para modificar sustancialmente la situación actual. Buenos Aires, 26 de agosto de 2026

No hay un loco en la casa rosada

La reorganización capitalista en Argentina iniciada en 1975/76 se aceleró desde diciembre del 2023. En este tiempo de medio siglo cambió el modelo productivo y con él se recreó el bloque del poder, con adecuación jurídica e institucional, disputando consensos electorales que otorguen legalidad a la reaccionaria reestructuración. No eran locos los dictadores, ni Menem, Macri o Milei, aun cuando alguien pudiera diagnosticarlo. Se trata de una “política económica” deliberada que en un plan de largo aliento se viene cumpliendo. Vamos por parte, la novedad en este tiempo histórico, 2023-26, es la dinámica productiva del sector energético y minero, incluso de la actividad asociada al desarrollo de las nuevas tecnologías. Si antes por un siglo (1880-1975/6) lo dinámico se concentraba en el sector agrícola ganadero y una industria principalmente orientada al mercado interno, lo nuevo apunta a potenciar la inserción subordinada en el mercado mundial, abasteciendo de las materias primas demandadas, especialmente petróleo, gas, cobre, litio, plata, oro, etc. Materias esenciales para atender la crisis energética y de productividad del capitalismo contemporáneo. El sector financiero se constituyó como elemento central de las transformaciones desde 1977. En el libro “Bases para una Argentina moderna”, de 1981, el ex ministro de la dictadura genocida, Martínez de Hoz, hizo su balance destacando a la reforma financiera como el logro de transformación estructural más importante y trascendental de todo su programa. Esa ley sigue vigente y cumplirá 50 años en 2027. La legislación financiera proponía la “desregulación”, facilitando la libertad de establecer tasas y restringiendo cualquier “control” sobre el sistema, una cuestión interesante para pensar y discutir en la coyuntura el “acuerdo entre privados” del discurso oficialista y el crecimiento de la “mora” de 6 millones de endeudados. Con la ley se permitió todo lo que no estaba prohibido y alimentó las tendencias especulativas que se generalizaron y constituyen una característica del capitalismo actual. Esa legislación estimuló la privatización y extranjerización del sistema financiero, agravando la dinámica de subordinación a las tendencias globales asociadas a la especulación y al endeudamiento externo. Ese es el marco para el aliento a las fintech, las plataformas y en definitiva la legalización de mecanismos usurarios, a los que se suma el accionar narco de fuerte penertracion en las barriadas. La gestión Milei es un paso estructural profundo en el sentido que se pensó hacia 1975/76. El modelo productivo anterior necesitaba ser reformado para el desarrollo del capitalismo bajo las nuevas condiciones de acumulación ante la crisis de los 60/70 en el ámbito global. De ahí la liberalización, hoy narrada desde el ideario liberal libertario o anarco capitalista. Era una tarea que no podía llevarse a cabo con la correlación de fuerzas sociales y políticas construidas históricamente hacia mediados de los 70, por eso, el terrorismo de Estado fue la condición de posibilidad para una tarea que lleva medio siglo, más allá de los interludios de la acción sociopolítica de este tiempo (1975-2026). La tarea no está terminada y cada gestión reaccionaria asume que llevó adelante lo que la anterior no pudo. Así, bajo gestión Menem, se resolvieron tareas que la dictadura no materializó, caso de las privatizaciones y la reforma estatal. Macri supuso un salto en el cambio del régimen político, con el primer no radical ni peronista en sentarse en el sillón presidencial, dejando un antecedente que se ratificó en 2023. Milei, por su parte, no escatima en destacar sus “logros”, los del poder, que explicita en la reforma laboral y la extensión de la desregulación, y muy especialmente la sintonía con la política exterior de EEUU bajo gestión Trump. Por eso, el cambio productivo sienta las bases para el cambio de la política y que se manifiesta en la construida “crítica a la política” que se manifiesta en extensión de la abstención electoral y una máxima relativa a que la política no resuelve la cotidianeidad. En ese marco, la apuesta estuvo en una apariencia: el ascenso de la anti-política, o sea, Milei. Claro que es “otra política”, la que reafirma el proyecto reaccionario desde la dictadura de 1976. No es una locura, es un proyecto reaccioanrio de reorganización capitalista. ¿Cómo superar este momento? La primera convicción es que no se puede volver hacia atrás y así como el poder reconfiguró su propuesta, el contra-poder necesita avanzar con su realidad de crítica, protestas, resistencias y oposiciones, incluidos desencantos y desilusiones, en organización popular para transformar los deseos, reivindicaciones o propuestas alternativas en un “programa” de transformación socioeconómica para una sociedad con otros propósitos. Se trata de recomponer una reiterada historia de multiplicidad de acciones de los de abajo, los explotados, oprimidos y desposeídos, en una búsqueda muchas veces apropiada por núcleos de poder que utilizan la fuerza de la crítica para apuntalar objetivos particulares ajenos a la mayoría empobrecida. Remito a una dinámica de organización de la cotidianeidad que se desarrolla más allá de los tiempos institucionales. He sostenido que los tiempos electorales no necesariamente convergen con los de la construcción popular, por lo que desde el poder se intentan adecuaciones más funcionales a los objetivos de transformación reaccionaria, mientras la acumulación de poder popular demora su organización. En esas condiciones es que aparece el plan B a la reelección de Milei y si no se instala nadie como opción y no peligra la política “reformista” (reaccionaria) en curso, insistirán con el liberal libertario, pese a sus formas y modos de gestión. Desde el contra-poder se requiere articular la multiplicidad de propuestas programáticas que pueblan las calles de la protesta, sea por los derechos humanos, la educación y la salud pública, los ingresos salariales o previsionales, la igualdad de género y diversidades, el medio ambiente y un conjunto de derechos afectados por la política de la ultraderecha. No es tarea sencilla ante los límites de las identidades políticas que disputan la gestión gubernamental, especialmente desde el peronismo y la izquierda institucionalizada. Existe una amplia base social que remite a esas identidades y que reconocen las dificultades para construir nueva representación política en este tiempo de cambios profundos en la estructura económico social. Son tres los ámbitos de construcción de alternativa. Uno remite a la extensión de la organización de la crítica, la protesta y el descontento; otro a la articulación de programas diversos, a veces contradictorios, caso del empleo, el salario y la lucha ambiental; y principalmente las formas políticas de síntesis organizativas no solo de confrontación, sino de anticipo del imaginario para la sociedad deseada. Cómo pasar del modelo productivo actual de apropiación concentrada del producto social orientado al mundo vía exportaciones, a un uso difundido en la sociedad de la producción actual para una mejora integrada de la población, sin afectar el medio ambiente. Lo resumimos en la materialización de la soberanía alimentaria, energética, minera o financiera. Ello supone una confrontación con los actuales propietarios y beneficiarios de ese orden, que no resignan su potestad desde el privilegio de la propiedad privada de los principales medios de producción. Sin duda, se trata de una tarea ideológica propagandística que dispute “sentido común”, lo que exige transformarlo en imaginario dominante. Es la batalla ideológica, en un sentido de confrontación con el empeño de la ultraderecha por afirmar su deseo a favor de la propiedad privada y la posibilidad de acumular bajo condiciones de consensos extendidos, aunque más no sea por un tiempo. Veamos, el consenso en la “estabilidad” de la dictadura sentó las bases del cambio estructural consolidado en los ´90, “estabilidad monetaria” mediante, y continuado bajo gestión Macri y que ahora pretende continuarse por dos periodos. Los consensos, aún temporales, son esenciales para definir mutaciones en la organización económica de la sociedad, aun cuando luego sean criticados. Revertir las privatizaciones y la reaccionaria reforma del Estado es aún una asignatura pendiente, como lo es reversar la reforma financiera de la dictadura, o las restricciones a la aplicación de derechos laborales o sindicales, especialmente luego de la reciente reforma laboral. Se conoce la estafa de las privatizaciones, ahora medida en crecientes subas de las tarifas, pero cuesta ganar consensos en la necesidad de reorganizar la producción de bienes y servicios bajo formatos no subordinados y contrarios a la lógica de la ganancia. En síntesis, lo que ocurre es parte de una propuesta de cambio económico y político que tiene medio siglo. Ante esa situación emergen nuevas posibilidades históricas de construir base social y política para pensar un proyecto que entusiasme desde la satisfacción de las necesidades de la población que hoy sufre la reaccionaria reconversión. Se trata de pensar en una transición desde este presente de ajuste y reaccionaria reorganización capitalista a un proyecto de perspectiva emancipadora en contra del capitalismo. Buenos Aires, 25 de agosto de 2026