Declaración de REDEM en Santiago de Chile


Con la juventud estudiantil movilizada contra la privatización de la Educación Pública chilena, la Red de Estudios de la Economía Mundial, REDEM, sesionó en la sede de la Universidad ARCIS de Santiago de Chile para considerar la crisis del capitalismo, sus especificidades y significados globales, las posibles construcciones de alternativas de superación, y los proyectos políticos y teóricos en disputa. El debate confirmó que el proceso de la crisis se acerca al lustro y no tiene horizonte cercano de finalización, con anuncios de una nueva recaída al estilo del 2009. La movilización y la reflexión expresan una buena síntesis del momento, que se caracteriza por la crisis, pero también por las protestas de los indignados por múltiples causas en todo el planeta. Actuar y pensar para modificar la realidad construyendo otro mundo posible recoge el sentido de un debate intelectual comprometido con las búsquedas de alternativas integrales, económicas, políticas, sociales, culturales, civilizatorias.
Transnacionales: responsables de la crisis y gestores interesados
Luego de dos días de debates y una veintena de ponencias relativas a la crisis capitalista en curso, se concluyó en señalar a los capitales transnacionales más concentrados, como los principales sujetos de la crisis y su gestión, mediada ésta por el accionar de los Estados nacionales de origen de esas empresas, y por sus articulaciones globales, especialmente en el G20, quién subordina al complejo mundo de las organizaciones del sistema económico mundial del capitalismo contemporáneo. Empresas transnacionales, Estados nacionales y sus articulaciones globales emergen como principales gestores de un modelo de desarrollo económico en crisis, el capitalismo; siendo a la vez los principales ejecutores de una política de salvataje del sistema con gravísimas consecuencias sociales, las que se manifiestan principalmente en el desamparo, el empobrecimiento y, sobre todo, en el desempleo masivo (20 millones de nuevos desempleados desde la emergencia de la crisis según informe OIT/OCDE); procesos que se despliegan en simultaneo con el enriquecimiento de una ínfima minoría.
El destaque en las empresas transnacionales remite al gigantesco proceso de valorización de los capitales, eje de las desigualdades crecientes en nuestro tiempo. Esa búsqueda permanente de cuantiosas ganancias se descarga sobre los trabajadores y los pueblos empobrecidos del mundo, y contrario al discurso anti estatista de las últimas décadas, los Estados nacionales no escatiman aportes de voluminosos recursos a la hora de aprobar gigantescos salvatajes de grandes bancos y empresas privadas en problemas. La contra cara son los millones de personas sobre endeudadas, muchas de las cuales han perdido sus viviendas, así como el fenomenal incremento del endeudamiento público.
La teoría de la crisis y su superación
Existe un debate teórico sobre las interpretaciones de la crisis, con impactos en las políticas anti crisis que se procesan en las diferentes geografías del mundo. Existe una tendencia instalada por los organismos financieros internacionales que remite las causas de la crisis a la dimensión de las finanzas y su complejidad en los instrumentos derivativos, la especulación y la desregulación del mercado del dinero, títulos y acciones, restringiendo la respuestas a la necesidad de la regulación y hace responsables de ello a algunos ejecutivos del ámbito financiero. La reflexión de la REDEM apunta a destacar la complejidad del fenómeno de la crisis, asentando sus principales causas en la producción, en tanto eje articulador del proceso integral de la economía, lo que supone la producción y la circulación; la producción, la distribución, el cambio y el consumo.
Pero más allá de esta consideración esencial, la gestión del capitalismo en crisis actual se debate entre dos frentes de políticas económicas. Uno remite al pasado reciente e insiste con las políticas ortodoxas de liberalización y ajuste, apuntando a resolver los desequilibrios fiscales y financieros de los Estados más comprometidos con la situación de la crisis, imponiendo la receta de la austeridad y reducción del gasto público, especialmente el de contenido social. Al mismo tiempo se impone el discurso del privilegio a la iniciativa privada, las privatizaciones y las desregulaciones para la libre circulación del capital, las mercancías y los servicios. Desde otro ángulo se sostiene una política económica de vuelta a la intervención estatal para reactivar la economía. La intención es la búsqueda del crecimiento, estado idealizado para superar la desaceleración o recesión, la que se identifica con la situación de crisis. Se busca el crecimiento aún con los impactos ambientales que genera el modelo productivo depredador en curso, que contamina con la emisión de gases tóxicos y consume vorazmente recursos naturales no renovables, siendo un agravante la mayor producción para un consumo sesgado a favor de una minoría que apenas alcanza al 20% de la población mundial.
Durante la reflexión de la REDEM se insistió en la necesidad de hacer visible el pensamiento crítico de la Economía Política, en la tradición de Carlos Marx, pensando el capitalismo contemporáneo desde la crítica, sea de la práctica social de la explotación, la acumulación y la dominación capitalista, como de los análisis teóricos en boga y en disputa por la hegemonía de la gestión de la crisis. Un enfoque crítico, alternativo a las opciones mayoritarias, resulta imprescindible para hacer visible otro rumbo de soluciones a los problemas sociales que genera el capitalismo actual y su crisis.
La economía mundial, las políticas nacionales y la emancipación
El cónclave de la REDEM insistió en el carácter mundial de la economía, resaltando los límites nacionales de las políticas económicas. En razón de ello abogó por la discusión sobre la integración, especialmente puesta en crisis ante las dificultades de la Unión Europea y su moneda común, mecanismo de disciplinamiento de las economías más debilitadas a la hegemonía del capitalismo desarrollado en Francia y especialmente en Alemania. Al tiempo que se destacaron algunas experiencias novedosas en la región latinoamericana y caribeña, especialmente el ALBA, la Alianza Bolivariana para los pueblos de América; y las recientes emergencias de mecanismos como UNASUR o la CELAC, que excluyen deliberadamente a EEUU, aunque aún no alienten procesos estructurales de cambios, sobre todo en el área de la economía y las finanzas, aunque en este caso desde la UNASUR se anuncien algunos objetivos, tal el uso conjunto de las reservas internacionales que acumulan más de 550.000 millones de dólares, o el Banco del Sur.
Las respuestas a la crisis pasan necesariamente por los países en una perspectiva de articulación productiva que potencie las relaciones económicas por fuera del circuito de la hegemonía del sistema del capitalismo. Se trata de pensar en una organización económica de la sociedad que supere el lucro y la explotación. La posibilidad del socialismo reaparece en el discurso renovado de la izquierda en Nuestra América. Es una reflexión que remite a los cambios en curso en el socialismo cubano; a las formulaciones de un “Socialismo del Siglo XXI” o un “Socialismo comunitario” que emergen de Venezuela o Bolivia, incluso de la recuperación de un proyecto de revolución, tal como se enuncia en la “Revolución ciudadana” en Ecuador.
El debate anticapitalista recorre el análisis y las propuestas de variados movimientos sociales, de trabajadores en actividad laboral, en el territorio; de comunidades y pueblos originarios; de jóvenes y mujeres; de multiplicidad de organizaciones por reivindicaciones diversas. Es una constante de nuestro tiempo que exige la reflexión teórica sobre las posibilidades de otro orden socioeconómico posible, y necesario. No se trata de la ilusión temprana que animaron los primeros años de la objeción a la política neoliberal hegemónica en los 80´ y 90´, sino de pensar en la evolución de una década transcurrida, sobre el estado y evolución de los procesos más radicalizados, de la capacidad de avance de instrumentos constitucionales de propuestas que constituyen más un programa que una realidad, sea el “buen vivir” o la consideración de la naturaleza como sujeto de derecho.
Crítica al modelo productivo y de desarrollo
En los debates, junto a la crisis capitalista, se analizaron los cambios en la estructura productiva y económica social de la región latinoamericana y caribeña, confirmando algunos problemas históricos, entre los que se destaca la dependencia económica. Un fenómeno múltiple, financiero, económico, tecnológico, cultural; que actualiza la necesaria crítica al “desarrollo” regional contemporáneo y a repensar perspectivas emancipatorias, construidas desde las clases subalternas. En los análisis de las distintas realidades de la región, se enfatizó la tendencia a la primarización de las exportaciones en buena parte de los países, destacando incluso la concentración en varios de ellos en la producción primaria exportadora, los agro negocios, el monocultivo, y la minería, que aún con precios internacionales en alza en la última década, genera condiciones estructurales de debilidad ante la ausencia de una diversificación productiva. Claro que resulta diferenciada la situación del Caribe y Centro América junto a México, más afectados en la crisis por su articulación estrecha con la economía estadounidense, de lo que ocurre en el resto sudamericano, donde la situación política adquiere mayor dinámica e impacta en una posibilidad económica de carácter alternativo.
En la discusión de la REDEM  se consideró el modelo productivo mundial y en la región, cuestionando el modelo de desarrollo, ya que el resultado es la consagración de la pobreza, la superexplotación y la desigualdad, con minorías que ostentan una calidad de vida similar o superior a la de las clases dominantes del capitalismo desarrollado. Expresión de ello son las nuevas burguesías hegemónicas en la región que pueblan los listados de las élites de enriquecidos del mundo. Son manifestaciones de las reconfiguraciones de las clases dominantes, que deben ser estudiadas en su lógica de manifestación y reproducción, tanto como las posibles reconfiguraciones de las clases subalternas y sus estrategias de disputa del poder local, regional y mundial. Se abogó por el logro de una reconfiguración antagónica a la que manifiesta el poder, en el sentido de construir poder popular para la emancipación.
Ni optimismo ni pesimismo
La reflexión de la REDEM nos exige profundizar en nuestra indagación de la realidad para su transformación. No alcanza con buenos deseos e ilusiones de una fácil modificación del cuadro social actual. Pero tampoco con exacerbar el poder de las clases dominantes que paraliza respuestas audaces en un tiempo de crisis global.
La profundidad y extensión de la crisis nos convoca a renovar el compromiso intelectual con las aspiraciones de los pueblos de nuestra América por la emancipación.
Desde la REDEM, al tiempo que nos solidarizamos con la lucha de los estudiantes universitarios chilenos y de todos los pueblos del mundo para que la crisis no la sigan pagando los sectores sociales empobrecidos, los más vulnerables, nos pronunciamos por ejercer el derecho al pensamiento crítico, en la mejor tradición de la historia de resistencia y crítica de nuestros pueblos, contra la conquista y colonización; contra la dependencia capitalista. Es un no a la realidad de explotación y un compromiso en la búsqueda de horizontes de liberación social y emancipación.

Santiago de Chile, 14 de octubre de 2011

Sobre el Plan Estratégico Industrial 2020

Esta semana se lanzó el Plan Estratégico Industrial 2020 (PEI), con objetivos muy atractivos y que aluden a un imaginario del desarrollo en tiempos de la industrialización por sustitución de importaciones. Pero ya no estamos en la década del 60´ ó del 70´, donde la Argentina, como la mayoría de los países sustentaba una política productiva fronteras adentro, con productores y consumidores locales. Incluso, los capitales foráneos invertían en la producción local para colocar el producido en el mercado interno.
El caso paradigmático es el de la Industria Automotriz, la que sobrevivió esa época en base a fortísimas políticas proteccionistas, las que fueron eliminadas, primero transitoriamente en el año 81 y 82 bajo la administración de Martínez de Hoz y Videla y luego en los 90´, con la consolidación de la apertura económica del menemismo. El sentido de las inversiones se modificó sustancialmente con la liberalización de la economía. Ya no se invierte para satisfacer las necesidades del mercado interno, sino que la inversión externa pasó a ser concebida como un enclave de producción para el mercado regional o mundial. De nuevo nos sirve la industria del automotor, que en la actualidad destina el 50% al mercado brasileño y más del 70% al mercado mundial.
Así como crece la industria del automóvil en la Argentina, también lo hace en China, o en Corea, lo que explica la deslocalización de una de las industrias emblemáticas del capitalismo desarrollado. Es que resulta más rentable producir en los países de menor desarrollo relativo, donde los salarios son más bajo (en términos internacionales) que el capitalismo desarrollado. No en vano, en Europa y EEUU la presión es por bajar salarios y derechos sociales adquiridos, tras décadas de luchas de sus trabajadores, como forma de bajar el costo de producción.
Planes, metas y modelo productivo
El PEI sostiene el objetivo hacia el 2020 de “duplicar el PIB industrial y llegar a los 140 mil millones de dólares, con un crecimiento anual de 5%.”[1] Es convergente con el reciente anunciado Plan Estratégico Agrario y Agroalimentario, que anuncia pasar de una cosecha de 100 millones de toneladas a 160 millones a fines de a presente década.
Suena adecuado hablar de plan agrario o industrial, luego de décadas de endiosamiento del mercado, como también resulta atractivo establecer metas de mediano y largo plazo. Es interesante instalar la necesidad del planeamiento estratégico en la producción, lo que nos lleva a discutir algunos interrogantes. Se trata de responder ¿qué debe producir la Argentina? ¿Cómo debe hacerlo? ¿Con quiénes y para quiénes?
Es cierto que no debe contraponerse el mercado interno al externo, o el campo a la ciudad; pero aún así hacen falta precisiones. No alcanza con destacar ciertas ramas de la producción, sea el cuero, la marroquinería, o los automotores, la maquinaria agrícola y la siderometalúrgica.
¿Cuero para quién? Es conocido la disminución del stock ganadero, tanto como el mantenimiento de la venta al exterior de nuestros cueros, lo que significa una merma en el abastecimiento de materia prima para la industria local, en general, pequeña y mediana, con el impacto y secuelas en el empleo y el desempleo, la precariedad y flexibilidad laboral.
¿Automóviles para quiénes? De hecho, el país se convirtió en una ensambladora, con escasa participación de autopartes locales, base de la histórica cadena de valor industrial en el país de la sustitución de importaciones.
¿Maquinaria agrícola para qué modelo productivo agrario, sustentado en agricultura familiar, o bajo la dominación de las transnacionales de la biotecnología y la alimentación?
Del mismo modo vale interrogarse sobre cada una de las ramas seleccionadas en el PEI y destacadas en el discurso presidencial en Venado Tuerto: “Alimentos; Calzado, Textiles y Confecciones; Madera, Papel y Muebles; Materiales de Construcción; Bienes de capital; Maquinaria Agrícola; Autos y autopartes; Medicamentos; Software, y Productos Químicos y Petroquímicos.” Todas las cuales constituyen 11 cadenas de valor y que explican “El 80% del PIB industrial y más del 60% del empleo.”
No alcanzan con metas de producción, si no se discute el modelo productivo. En los planes estratégicos anunciados, el agrario y el industrial, existe una potenciación de lo que existe. Eso que existe está fuertemente destacado en los balances del desarrollo productivo y en el mensaje presidencial sobre el Presupuesto 2012. En todos esos instrumentos se destaca el papel del agro, especialmente de la soja (del que se destaca el peso de las retenciones y los fondos aplicados a municipios); de la minería y de la industria automotriz.
Perfil productivo y alternativa
En estos sectores está la base del perfil productivo de la Argentina, que tiene antecedentes en la institucionalidad de un tipo de desarrollo concebido en los 90´, de apertura y liberalización económica.
Son tres sectores (soja, minería y automotores) mayoritariamente dominados por el capital externo, que como queda claro en los últimos meses, estos propietarios externos canalizan los excedentes económicos al exterior. Las remesas de utilidades al exterior son más importantes que los pagos de intereses, destacó la presidente en un acto reciente de la Bolsa de Comercio.[2] En la lógica discursiva se trata del predominio de un modelo productivo sobre otro especulativo y financiero, que de una manera u otra fuga capitales para satisfacer necesidades en el origen de esos capitales externos.
Insistamos que resulta adecuada la planificación, pero incluyendo en el debate el propio modelo productivo. Es importante el crecimiento de las inversiones; pero repitiendo un clásico nos interrogamos sobre transporte público y masivo, caso de los ferrocarriles, o privado e individual como el automóvil. Incluso, es correcto federalizar la industria e industrializar la ruralidad; pero otra vez; ¿qué industrias en las regiones, con qué destinos y que sujetos constituir para ese desarrollo? Para que se entienda, ¿qué pasa en Villa Constitución con los 700 trabajadores despedidos de Paraná Metal? ¿Cómo se inserta una solución para ellos en el PEI?
Igual que con ellos, ¿qué hacer con las empresas recuperadas por sus trabajadores? ¿Es posible generar un diagnóstico federal que involucre a los desocupados, a las empresas ocupadas, y que los contraste con las necesidades insatisfechas de las poblaciones en que se asientan?
En su momento dijo el ministro de Economía que los países del Mercosur producían alimentos para 1.200 millones de habitantes y que la Argentina es capaz de una producción para 400 millones, 10 veces más que la población según el último censo. ¿Es posible la industrialización rural sustentada en agricultura familiar? ¿Se puede integrar una industria rural, de maquinarias e insumos para el campo con el desarrollo pequeños productores agropecuarios, de comunidades de pueblos originarios?
Los comentados esfuerzos, de la Universidad pública para el desarrollo de tecnología productiva, industrial, agraria, o minera, destacados en el discurso presidencial, ¿pueden tener en cuenta un modelo productivo pensado en satisfacer necesidades locales, de empleo, de cuidado de los recursos naturales, más que en la provisión de tecnología y métodos de gestión para el lucro?
En fin, es bienvenido recuperar la noción de planificación, incluso participativa, integral, que articule sujeto popular. Para ello se requiere la discusión del proyecto de país, en la opción de un territorio o mercado “emergente”, tal como les gusta definir a los inversores globales a los países que generan condiciones para sus proyectos rentables; o un modelo productivo que privilegie satisfacer necesidades articuladamente con otros países de la región y del mundo.
Modelo de desarrollo e integración productiva
Es correcto planificar en el país, pero debe estimularse el acercamiento a procesos de integración productiva en la región. Es cierto que hay países vecinos renuentes a una cooperación productiva, pero es cierto también que el escaso avance en ese sentido surge de iniciativas que promueven los países integrados en el ALBA, la Alternativa Bolivariana para las Américas.
La realidad es que de lo que más se discute es sobre la nueva arquitectura financiera en la región, y por eso destacamos en su momento la aprobación parlamentaria en Argentina del Banco del Sur y otras iniciativas de orden financiero enunciadas, aunque remotas en su aplicación. Pero en la coyuntura lo que avanza son integraciones energéticas entre los países centroamericanos y caribeños con Venezuela.
¿Es posible planificar un acercamiento a esos procesos de integración productiva?
No solo es posible, sino que es necesario, es más, imprescindible, si se quiere avanzar en un proceso de independencia a las transnacionales que subordinan nuestro desarrollo a sus apetencias de ganancias y acumulación.
El marco de la crisis mundial impone rupturas con modelos productivos que surgieron del paradigma neoliberal, hegemónico en los 90´. Los sectores más dinámicos de la producción argentina remiten a la institucionalidad de aquellos tiempos, y en la región hoy se procesan nuevas experiencias que bien vale la pena protagonizar. El interrogante sería entonces, ¿porqué no pensar en planes estratégicos de articulación productiva en nuestra América?
Buenos Aires, 8 de octubre de 2011


[1] Tomado del sitio en internet de la Presidencia de la Nación, http://www.presidencia.gov.ar, “La Presidenta presentó el Plan Estratégico Industrial 2020”, martes 4 de octubre de 2011. Consultado el 8/11/2011. Los párrafos entre comillas incluidos en el texto provienen de la misma fuente.
[2] “…si uno observa el balance de pagos, de la República Argentina,  hasta el año 2003, fundamentalmente, en el 2001 fue donde se declaró el default, va a ver que el rubro más importante era el financiero porque era el pago de los intereses de la deuda pública o privada. Y hoy - en el balance de pagos -  va a ver que el rubro más importante es la remisión de rentabilidades de las empresas multinacionales o nacionales, que significa rentabilidad, producto no de la actividad financiera, sino de la actividad productiva, generadora de trabajo, generadora de empleo, generadora de valor agregado, generadora de riqueza, esto es un cambio de paradigma importante.” Acto por el 157 aniversario de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires: Palabras de la Presidenta de la Nación. Tomado del sitio de la Presidencia.

Consideraciones sobre el Presupuesto 2012

Contexto y balance
El Poder Ejecutivo presentó a consideración del Parlamento el Presupuesto 2012, en cuyo mensaje se pasa revista a lo acontecido desde el 2003, como si se tratara del mismo gobierno. Hay que recordar que entre 2003 y 2007 presidió el país Néstor Kirchner, y entre 2007 y 2011 Cristina Fernández, quien seguramente presidirá entre 2011 y 2015.
Desde el gobierno actual, la lógica presupuestaria, se asume como la continuidad histórica entre 2003 y 2015, con proyecciones de evolución de la economía Argentina, que el proyecto oficial indica hasta el 2014. Un tema inicial para la discusión es la credibilidad en las cifras oficiales, ya que parte de los datos que provee el INDEC, de dudosa fiabilidad.
El balance de la gestión expresado en el mensaje del poder ejecutivo, remite a “un aumento importante y sostenido de la actividad económica”[1], intentando así desmarcar a la Argentina de la situación de crisis del capitalismo mundial. En el texto se prevé continuar en el mediano plazo la expansión “a un ritmo razonable en función del entorno interno y externo”, donde lo interno responde a una dinámica de crecimiento y en el externo, reproduciendo palabras del mensaje remite a la “crisis financiera y económica internacional de 2008-2009”. Una crisis, que en general en el proyecto de 242 páginas, se la considera como financiera y claro, donde la Argentina tuvo capacidad de aislarse.
Se considera bueno el “desempeño de la economía durante la etapa 2003-2008, la resistencia a la crisis durante el 2009, y la recuperación” del 2010 y 2011. Se aluden a 9 años de “crecimiento ininterrumpido” y futuras “condiciones para seguir creciendo de manera equilibrada, inclusiva y sostenida”[2]. Estas negritas son la base del discurso oficial para la disputa del consenso, y merece discutirse cada uno de los calificativos, o al menos interrogarse sobre ellos. ¿A qué se llama crecimiento equilibrado? ¿Cómo debe analizarse la situación de cuantiosas ganancias empresarias, de crecientes remesas de utilidades al exterior, de salida de capitales recurrentes? Incluso, la masiva política de transferencia de renta, como la Asignación Universal por Hijo, so supone acaso la existencia de una amplia población empobrecida necesitada de asistencia estatal. ¿Ello por sí supone inclusión? ¿Con qué destino social y laboral posible?
En el balance se destaca la performance del sector agrícola y la evolución de los precios internacionales, tanto como las retenciones al comercio exterior, situación que favoreció el superávit fiscal en el periodo. Se resalta el papel de la industria en el crecimiento, especialmente la automotriz, con récord batido en los últimos periodos. En un mismo nivel de destaque se menciona la política de cancelación de deuda, facilitada por el tipo de negociación del default en 2005 y 2006 y el pago al FMI en ese año por 9.500 millones de dólares.
En este sentido, lo que no se dice, es que esa política económica seguida desde el 2003 tiene origen en la cesación de pagos de fines del 2001 (Gestión de Adolfo Rodríguez Saá), que liberó recursos por lo menos hasta el 2005; y en la devaluación de comienzo del 2002 (Gestión de Eduardo Duhalde) que transfirió el costo de la crisis a los sectores más desprotegidos y otorgó competitividad a los productores y exportadores de la Argentina, mayoritariamente sector concentrado y transnacional.
Tampoco se señala el carácter dependiente del desarrollo agrario e industrial, expresado en la dominación transnacional del paquete tecnológico necesario para la producción primaria y la fuerte concentración transnacional del comercio externo; que actúa del mismo modo en la industria, donde las terminales automotrices son extranjeras y un despliegue productivo con baja composición de autopartes nacionales y un carácter de producción de ensamble para el mercado mundial.
En materia de achique del endeudamiento público se subestima el problema a futuro, especialmente por los compromisos asumidos por el Tesoro nacional con el Banco Central, quien proveyó de recursos para sostener la política de desendeudamiento asumida en el periodo. ¿A cuánto llegan las reservas internacionales si se detraen las obligaciones del Tesoro con el Banco Central? Es cierto que no es lo mismo deber en divisas que en moneda nacional, pero lo real es que la cancelación de deuda se está realizando con ahorro externo (con dólares) y se está reemplazando con una deuda interna que recae en futuros ajustes del presupuesto de gasto del Estado Nacional.
Proyecciones hacia el 2014
El proyecto presentado incluye algunos supuestos a futuro, para imaginar el mediano plazo hacia el 2014. Las proyecciones suponen una evolución similar de la ecuación macroeconómica hacia el 2010, con un consumo e inversión en expansión, y un balance comercial positivo, aunque declinante, desde los 11.633 millones de dólares en 2010 a unos 6.904 millones de dólares para el 2014, con récord de exportaciones, desde 68.135 millones de dólares en 2010 a 105.063 millones de dólares en 2014. Son datos que confirman la inserción internacional como proveedor de producción primaria y una industria de ensamble. Claro que en un imaginario de continuidad de las compras externas, sin asumir los constantes anuncios de desaceleración y/o recesión de la economía mundial. Son los pronósticos de la caída en las principales economías del mundo las que hacen pensar en un escenario a la baja por lo menos en l corto plazo del próximo año, y en general no existen pronósticos de resoluciones rápidas de una crisis que se presentó para quedarse.
Hacia futuro se pronostica una evolución de precios al consumo estable en torno del 9% para el 2011-2014, desde un 10,5% para el 2010. Está claro que se mantiene la política de medición de precios con la objetada metodología del INDEC, que desde varias opiniones se mantiene subestimando la evolución de los precios afectando todas las variables económicas. Las objeciones provienen de Estados provinciales, incluidas algunos en sintonía política con el poder ejecutivo nacional; las universidades públicas; y cierto sentido común generalizado; sin contar el crecimiento pronosticado de la recaudación tributaria superior al 28%, especialmente el IVA, claramente asociado a la evolución minorista de los precios. Es algo que contrasta con la media de expansión de precios anunciada para el próximo año y siguientes.
La política cambiaria continua en el sentido del periodo para pasar del promedio 4,13 en 2011; a 4,40 en 2012; 4,69 en 2013 y a 5 pesos por dólar en 2014. Todo ello será posible si el BCRA mantiene su capacidad de accionar con elevadas reservas internacionales, que como decimos, están cuestionadas en el balance financiero de activos y pasivos cruzados entre al Tesorería y el BCRA.
A pesar de considerar volátil la situación mundial, las suposiciones sostienen un escenario de continuidad para el crecimiento en Argentina, de un PBI en 2010 por 1.442.655 millones de pesos a unos 2.770.642 millones de pesos en 2014, con superávit fiscal y comercial; importante acumulación de reservas internacionales y capacidad para mantener el nivel de actividad, el ciclo de negocios y ganancias, y una política social compensatoria, contribuyendo de ese modo a mantener los consensos políticos electorales logrados hasta la fecha. Insistamos, es un supuesto difícil de sostener en un escenario de crisis mundial.
La ejecución del 2011 (primer semestre)
La presentación al Parlamento incluye un informe de ejecución presupuestaria para el primer semestre del 2011. Resulta interesante analizar cómo se gastan los dineros públicos, lo que define el sentido principal de la política económica.
Hemos sostenido en varias ocasiones que la deuda pública sigue siendo el gran condicionante de política económica en la Argentina. Es una apreciación recurrentemente desmentida desde la política de desendeudamiento y que explica la disminución de la deuda respecto del PBI, de las exportaciones y de toda variable respecto del 2001. Sin embargo, los números del presupuesto ejecutado y programado confirman nuestra afirmación.
Comparemos algunos datos. En concepto de deuda pública se reconocen pagos en el primer semestre del 2011 por 14.511,6 millones de pesos (7,7% del total); mientras que lo ejecutado en salud reconoce 6.555,1 millones de pesos (3,5%); en Educación y Cultura son 12.636 millones (6,7%); en Ciencia y Técnica 2.672,6 millones (1,4%). La Administración gubernamental consumió 12.196,5 millones (6,4%); los Servicios de Defensa 10.408,4 millones (5,5%). Solo superan a la deuda el gasto en Transporte por 15.969,4 millones (8,4%) y el de Energía y Combustible por 20.813,5 millones (11%). Dejamos afuera del análisis los 80.670,8 millones de la seguridad social, que constituyen recursos previsionales más que fiscales.
Queda clara con la asignación presupuestaria la importancia de los recursos previsionales, que en el gasto de Seguridad Social representan nada menos que el 42,6% del total, que sumado a otros gastos de Seguridad Social (salud, educación, ciencia y técnica, etc.) suman el 58,8% del total.
En la información sobre la recaudación en el primer semestre se destaca a la cabeza el IVA con 35.857,6 millones de pesos; seguido muy de cerca por los impuestos al Comercio Exterior por 35.728 millones; mientras que ganancias se ubica con 22.643,9 millones; el impuesto a los débitos y créditos bancarios con 14.050,4 millones y Combustibles con 3.448,7 millones; totalizando todo ellos el 94,7%.
Queda clara la importancia de las retenciones para el financiamiento público, y el papel del IVA, impuesto al consumo que por excelencia se descarga regresivamente sobre los sectores de menores ingresos.
Las variables para el 2012
La esencia es a continuidad de la política económica en el periodo, y que en datos para el sector público se expresan del siguiente modo: el servicio de deuda pública se estima en 45.109,4 millones de pesos, el 8,9% de la totalidad del gasto público; superando cualquier concepto del presupuesto.
Veamos: toda la administración gubernamental (legislativa, judicial, relaciones interiores y exteriores, administración fiscal, control de gestión e información y estadísticas) tiene previsto un gasto de 29.842,7 millones; a Servicios de Defensa y Seguridad se le asignan 29.141,3 millones; a Salud 17.939,3 millones; a Educación y Cultura 38.478,1 millones; a Ciencia y Técnica 8.137,7 millones; en Servicios Económicos se destacan (pero por debajo de la deuda) el rubro de Transporte con 34.795,3 millones y en Energía, Combustibles y Minería 43.209,6 millones.
Debe mencionarse que la seguridad social supondrá un gasto de 211.210,7 millones, que principalmente provienen de recursos previsionales y que por ello deben considerarse por separado del conjunto del gasto realizado con recaudación tributaria. Hemos insistido en varias ocasiones que debe diferenciarse lo previsional de lo fiscal, siendo la recaudación previsional por cuenta de los trabajadores activos y pasivos.
Entre las pautas generales se prevé un crecimiento del PBI del 5,1%, menor que años anteriores, convergente con la desaceleración de la economía mundial. Una inflación anual de 8,9%, reiterando al subestimación operada desde 2006 y que distorsiona el conjunto de los valores. Una paridad cambiaria con un promedio de 4,40 para el año próximo, lo que supone mantenimiento de las relaciones económicas internacionales.
Resulta de interés considerar las fuentes tributarias para hacer frente al gasto estatal. Se ratifica en el proyecto el papel de los principales impuestos, y el IVA con 96.656,3 millones de pesos, será el principal aporte al fisco. Lo siguen los tributos al comercio exterior (principalmente retenciones) por 89.005,7 millones; ganancias por 70.720,7 millones; Débitos y Créditos bancarios por 37.331,2; y otros por unos 27.000 millones. La regresividad sigue vigente en el régimen tributario argentino, destacándose el “costo de no recaudar” por exenciones diversas o regímenes de promoción unos 44.000 millones de pesos, entre los que destacan la desgravación de activos financieros o la exención a magistrados y funcionarios del poder judicial por 350 millones de pesos anuales, algo así como un millón diario.
En la presentación realizada ante el Parlamento, el Ministro de Economía insistió en la necesidad de que este apruebe el Presupuesto 2012, para no funcionar con la prórroga del año anterior, tal como sucedió durante el 2011. La nueva situación política derivada del holgado triunfo electoral gubernamental en las elecciones primarias anticipa que el proyecto del oficialismo tendrá quórum y será finalmente aprobado, más allá de discusiones que se generen en el recinto.
El proyecto del ejecutivo confirma el “modelo productivo” en curso, destacando en el mensaje las metas del Plan Estratégico Agropecuario y Agroalimentario que profundiza el sesgo productivo primario exportador del país. Se destaca la promoción minera para alentar el sesgo inversor emergente de los últimos años, promoviendo la mega minería a cielo abierto con los riesgos ambientales y humanos que ello supone. El énfasis en la infraestructura energética, comunicacional y del transporte, consolida el carácter dependiente de la economía Argentina con las transnacionales. La caracterización de modelo inclusivo se define por las políticas sociales compensatorias, que en su principal versión, la Asignación Universal para Menores, alcanza a casi 4 millones de personas; a lo que suma la política de pensiones y jubilaciones que alcanza prácticamente a 6 millones de personas, con el 73% de ellos percibiendo la mínima.
Sin dudas, el Presupuesto 2012 confirma el modelo económico primario exportador y la compensación social que asegura consensos para gobernar. Como hemos sostenido, la deuda pública sigue siendo importante en el conjunto de datos que pueden apreciarse en el proyecto del ejecutivo. A ello debe sumarse la continuidad prevista de los Fondos de Desendeudamiento que supone cancelar capital de deuda con reservas internacionales y canjearlas por obligaciones a futuro de la tesorería nacional, un tema a considerar en futuros gobiernos y generaciones de población argentina.
Es para preocuparse la emergencia del déficit fiscal en los últimos ejercicios, asunto no previsto en el periodo 2012-2014, aunque muy probable de ocurrencia, con lo cual, la perspectiva de nuevo endeudamiento debe incluirse en las previsiones a futuro, no en vano, el mensaje sugiere la posibilidad de acuerdo con el Club de París. Se estima un déficit financiero de 10.000 millones de dólares que solo podrá resolverse acudiendo a reservas internacionales, con los límites antes expresados, o retornando al mercado mundial de capitales y préstamos, que observando algunas operaciones de crédito, podemos verificar el elevadísimo costo, entre el 9 y el 11% en dólares, pese a la tendencia en cero de las tasas internacionales.
El análisis del Presupuesto 2012 es necesario, tanto para conocer los objetivos de política económica del gobierno, como para pensar la crítica del orden vigente y sentar las bases de la construcción de otro modelo posible para resolver necesidades insatisfechas de la población.


[1] Las comillas remiten al Mensaje sobre el Presupuesto 2012 que remite el Poder Ejecutivo al Parlamento, obtenido del sitio en internet del Ministerio de Economía, mecon.gov.ar, consultado el 1/10/2011.
[2] Las negritas en el original.