El capitalismo como problema a superar
El titular de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de la Argentina, Horacio Rosattí, sostiene que “La Constitución argentina tiene un modelo que es el capitalismo."
Sustenta la afirmación en el orden constitucional consagrado en 1853 y reformado en 1994, lo que define la institucionalidad del “orden socio económico” vigente en el país, en acuerdo con una lógica global capitalista que debe ser discutida.
En efecto, ni la Argentina, ni la región, ni el mundo pueden sustentar un orden social que a todas luces empeora las condiciones de vida de millones de personas en el planeta, al tiempo que socaba el propio metabolismo planetaria producto del modelo productivo de explotación, saqueo y devastación.
La desigualdad es un dato evidente en variados estudios de organismos internacionales y estudios profesionales y de universidades. El cambio climático es una preocupación discursiva no sustentada en las políticas públicas que agreden y socavan el metabolismo de la naturaleza,
Señala el titular de la CSJ que el capitalismo se basa en el "respeto a la propiedad privada, aliento a la iniciativa particular, y competencia."
No discute el origen de esa “propiedad privada”, resultado de la desposesión de los originarios y la consagración del "derecho" para legitimar el despojo.
La posesión es un fenómeno histórico, como es también la larga historia de la desposesión hacia la consagración de la propiedad privada de los medios de producción.
Se trata de un proceso con especificidades en cada territorio y que en los que hoy llamamos América Latina y el Caribe tiene antecedentes en el “descubrimiento, la conquista y la colonización” desde 1492.
En Argentina se afianza el proceso de desposesión con las campañas “al desierto” de 1833/34 y 1879/80.
Rosattí niega el derecho de los originarios al reclamo actual de territorios de posesión ancestral.
Agrega el titular de la CSJ que la Carta Magna “no prevé la lucha de clases sino su complementación, y quienes quieran (estos principios) deben hacer una revolución o modificar la Constitución para lo que se requieren los dos tercios de ambas cámaras”.
Acierta el miembro de la Corte Suprema en que la Argentina demanda una REVOLUCIÓN para modificar el orden económico social vigente.
Eso, la REVOLUCIÓN, es lo que se evoca cada 25 de mayo desde 1810 y es lo que puede resolver el desastre que sufre la mayoría empobrecida de la Argentina.
Incluso, puede ser una "revolución" que conquiste los 2/3 de un Congreso funcional al poder que empobrece a la mayoría. Claro que ello requiere de una propuesta política popular aun ausente en el debate actual.
Conclave del poder para ratificar rumbo
Las opiniones del cortesano fueron ofrecidas en el coloquio de IDEA, verdadero cónclave del poder local, uno de los cenáculos regulares en donde la clase dominante reflexiona sobre los problemas a resolver, dando por hecho que el problema no es el capitalismo, y que lo que se debe hacer funcionar es el propio capitalismo.
Hay un diagnóstico erróneo instalado no solo en IDEA, sino impuesto mediáticamente por periodistas y comentaristas de medios y asesores profesionales de las cámaras empresarias y el poder político, y remite a un “problema de gobierno”, o de varios gobiernos, que hacen mal las tareas necesarias para que el capitalismo funcione adecuadamente.
El ambiente generalizado de los participantes en Mar del Plata, sede del coloquio, coinciden en responsabilizar al gobierno actual por la falta de un plan de estabilización y claro, también responsabilizan al gobierno previo, por lo que sus referentes en el cónclave perjuran que en el futuro próximo ya no cometerán los mismos errores del cuatrienio previo y sabrán escuchar el mandato del “mercado”, expresiones recibidas con aplausos. Remiten a la “iniciativa privada” y a la “competencia” que propagandea como un ideal el cortesano Rosattí.
Habría que interrogarse sobre el funcionamiento del capitalismo global, no solo en la Argentina, e interrogarnos sobre los problemas contemporáneos, no solo las manifestaciones del problema, como la inflación o la recesión, sino la tendencia política a la confrontación e incluso a la conflagración con amenaza nuclear, que hoy disputan las armas de la OTAN contra Rusia en territorio de Ucrania.
Son temas centrales en el debate de la reunión anual del FMI en Washington o en las preocupaciones de la banca central y los gobiernos de los principales Estados del capitalismo mundial, en EEUU, Europa o Asia.
El capitalismo funciona así, con una crisis irresuelta en la primera década del siglo XXI y, por ende, con iniciativas políticas para profundizar la liberalización económica, que afectan las relaciones económicas con los resultados a la vista en materia de extensión de la pobreza y concentración de la riqueza, destrucción del medio ambiente y un proceso creciente de devastación que niega el sueño del “progreso” eterno del idealizado “capitalismo”.
Argentina es parte del mundo y de ese “progreso” imposible bajo el orden capitalista realmente existente, lo que convoca a discutir el rumbo actual, el del capitalismo, y más allá de cualquier experiencia en nombre del socialismo, el desafío sigue estando en una lógica alternativa de orden social, como soñaron muchos precursores del socialismo local, regional o mundial y avanzar en un rumbo de organización económica, social, política o cultural, que parta de la satisfacción de las más amplias necesidades sociales.
Buenos Aires, 15 de octubre de 2022
Cambios en el gabinete de ministros
Durante el feriado largo pasado (7 al 10/10) se reestructuró el gabinete del gobierno argentino, en un contexto económico, social y político muy complejo. Esa complejidad remite, entre otras cuestiones, al debate concentrado en la represión en Villa Mascardi y su desenlace con la prisión de mujeres mapuches, que entre muchos impactos eyectó del gabinete a la responsable del Ministerio de la Mujer.
Mientras se procesaba el impacto político de la represión, la prisión y la renuncia de la ministra, acontecía en simultaneo una masiva concentración de militancia popular en el 35° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Intersexuales, Bisexuales y No Binaries, que se realizó en la provincia de San Luis, que es, como bien dicen las organizadoras, territorio Huarpe, Ranquel y Comechingón, poniendo en evidencia la importancia que adquiere en la contemporaneidad la cuestión de los pueblos originarios, sus demandas, y el tratamiento que en Argentina se les otorga, más allá del reconocimiento constitucional.
El remplazo en el gabinete se resolvió con la funcionaria puntana, encargada gubernamental del área de la mujer en la provincia de San Luis, responsable de la gestión institucional del masivo cónclave de los feminismos populares.
Así, Ayelén Mazina fue designada al frente del ministerio en el poder ejecutivo nacional. Un interrogante que podemos hacernos es si saldrá al encuentro de las demandas planteadas en los múltiples talleres, movilizaciones, discusiones que hubo en la provincia de San Luis, y que transitaron por temas muy diversos.
Entre ellos destacamos los relativos a los derechos de los pueblos originarios, la lucha contra el modelo productivo primario-exportador de subordinación del orden económico local a las demandas de las corporaciones trasnacionales, especialmente lo que tiene que ver con alimentos y biotecnologías, pero que constituye una subordinación del modelo productivo argentino, no solo a esas trasnacionales, sino también a las políticas externas de los principales estados del capitalismo mundial, muy particularmente de EEUU, de Europa, de Japón, en disputa incluso por la dominación de la política alimentaria mundial con China y los bloques que se van desarrollando en la disputa del orden internacional.
Un dato relevante es que las luchas de las mujeres originarias de las comunidades puntanas no tuvieron receptividad en la lógica del gobierno local, por lo que se discute que traerá de novedoso la nueva gestión, considerando la causa de la renuncia de la predecesora en el cargo.
Las demandas del cónclave plurinacional en la ciudad cuyana incluyeron reclamos contras las políticas que empujan los organismos internacionales, especialmente en Argentina a partir del acuerdo suscripto con el FMI en marzo pasado.
Un debate pertinente ya que se acaba de aprobar la segunda auditoria trimestral por parte del FMI, de una decena programada, en donde el reclamo del Fondo apunta a cumplir a rajatabla el ajuste suscripto.
Todo apunta a restablecer el clima de negocios y, por ende, a la promoción de la lógica de la ganancia capitalista, en un momento de muchas debilidades del orden económico local, regional y global.
Más allá de la especificidad de la inflación local, asistimos a un tiempo de elevación mundial de precios y pronósticos de una recesión mundial, tal como informa el FMI en su reciente informe de perspectivas de la economía mundial.
Premios Nobel que legitiman el liberalismo y agendas ministeriales
Un dato relevante de la coyuntura se presenta con la premiación del Banco de Suecia, que otorga anualmente el “Nobel de Economía”, y en esta ocasión a tres personajes: Ben Bernanke, Douglas Diamond y Philip Dybvig, por “sus aportes a entender la importancia de los bancos y las crisis financieras”.
Vale recordar que Ben Bernanke ha sido titular de la Reserva Federal estadounidense (FED) entre 2006 y 2014. Fue uno de los presidentes de la banca central estadounidense, no solo en plena crisis del 2007/09, sino uno de una saga iniciada en 1979 que impuso la lógica neoliberal de ofensiva del capital contra el trabajo, la naturaleza y la sociedad e intentar ponerle fin a la inflación arrastrada a fines de los setenta del siglo pasado, un tema que ahora vuelve y como las mismas recetas neoliberales, monetaristas y ortodoxas del ajuste fiscal. Bernanke es uno de los responsables en el privilegio a la lógica financiera especulativa de este tiempo.
Por eso es importante discutir esta coyuntura con la reestructuración del gabinete nacional, donde no solo se discute la política del ministerio de la mujer, sino que está en discusión la agenda de las nuevas funcionarias en los ministerios de Trabajo y en el de Desarrollo Social.
Resulta adecuado interrogarse sobre la agenda para ambos casos. La pregunta es si, , Kelly Olmos en Trabajo o Vitoria Tolosa Paz en Desarrollo Social, apuntarán a resolver las demandas de trabajadores y trabajadoras, ocupadas/os, desocupadas/os, por los ingresos que van perdiendo claramente contra una inflación derivada de la gigantesca remarcación de precios que ya se proyecta por encima del 100% para el 2022, más allá de cualquier discusión paritaria que acerque los ingresos salarios de la minoría de los trabajadores y trabajadoras con convenio colectivo a esos valores de la inflación.
La interrogación apunta a si resolverán las demandas a favor de la presión del capital más concentrado, local y extranjero, que vienen presionando por reaccionarias reformas laborales, previsionales e incluso recortes a los planes sociales. Planes sociales que están siendo auditados como no se auditan, por ejemplo, subsidios a grandes empresas que son superiores incluso a los intereses de la deuda que paga la Argentina. No se ha auditado la deuda con el FMI u otras deudas con inversores internacionales y si se auditan los planes sociales a movimientos territoriales de una población que esta entre las más sumergidas de la Argentina.
Importan los cambios en el gabinete, que generan discusión, incluso al interior de la coalición de gobierno, expresión del deterioro político de la gestión actual. En rigor, la nueva conformación del gabinete de gobierno augura penurias sociales en ascenso en un momento de elevación de precios y deterioro de las condiciones de vida de la mayoría de la población.
Así como las luchas históricas de los feminismos populares prefiguran un programa de crítica y de rumbos alternativos al orden económico, político, social y cultural; la lucha de trabajadoras y trabajadores, tanto como el conjunto de la conflictividad social marcarán la pauta de las contradicciones entre una iniciativa política que pugna por una salida capitalista a la crisis contemporánea o un rumbo alternativo con eje en las demandas de los de abajo. La fecha del 12/10, de conmemoración de la inserción subordinada de los pueblos de nuestros territorios a la expansión mundial del régimen del capital hace más de medio milenio, convoca a retomar y resignificar una perspectiva de emancipación, que incorpore una síntesis de la tradición anticolonial, anticapitalista, antiimperialista y contra el patriarcado y toda forma de discriminación y racismo.
Buenos Aires, 12 de octubre de 2022
Nobel de economía 2022 a defensores de la banca transnacional
El Banco de Suecia otorgó el Nobel de Economía 2022 a Ben S. Bernanke, (1953) del “Brookings Institution” de Washington; a Douglas W. Diamond (1953) de la Universidad de Yale y la Universidad de Chicago; y a Philip H. Dybvig (1955), de Yale y la Universidad de Washington.
Recordemos que Ben Bernanke fue titular de la Reserva Federal de EEUU (FED) entre 2006 y 2014. Es decir, quien actuó al frente de la banca central estadounidense en plena crisis del 2007/09, con medidas de salvataje a la banca transnacional que opera desde Washington como timón del sistema financiero mundial.
Resulta una ironía que se sostenga que lo premian por su aporte al estudio sobre la banca y las crisis financieras. Si no supiéramos que el Banco de Suecia otorga los premios a la corriente hegemónica de la disciplina, parecería una broma del día de los inocentes. Solo en muy pocas excepciones, el banco sueco otorgó premios a referentes de la heterodoxia, caso de Stiglitz en 2001 y de Krugman en 2008, dos momentos de fuerte crisis económica mundial, especialmente en EEUU.
Bernanke, desde la FED, promovió una gigantesca emisión monetaria para el salvataje de la banca transnacional de su país, amenazada ante la caída estrepitosa de Lehman Brothers en 2008. Se decía que eran “muy grandes” para caer y, por ende, había que salvarlos para evitar “mayores males” en la economía global.
El resultado luego del salvataje devino en mayor concentración del ingreso y de la riqueza, con creciente desigualdad entre la cúpula reducida de población de mayores ingresos y la inmensa mayoría empobrecida de la población mundial.
Bernanke es responsable de una lógica de política económica de fuerte emisión para el subsidio y financiamiento al capital concentrado, al tiempo que se restringía el gasto social, denominadas políticas de austeridad.
El salvataje grosero de la banca trasnacional en la crisis 2007-09, se hizo en su gestión al frente de la FED para salvar a la banca en crisis y en contra del gasto social en todo el mundo.
Fundamentación a los premios
Los argumentos de la banca sueca señalan que se trata de una “…investigación fundamental sobre el papel de los bancos en la economía, particularmente durante las crisis financieras”.
Así, los banqueros suecos aluden a “como los bancos tradicionales y otras instituciones similares a los bancos facilitan los préstamos entre los prestamistas y prestatarios”, de hecho, se trata de la función tradicional, históricamente estudiada desde los inicios de la función de intermediación financiera.
Lo que escamotean estos argumentos es el papel definitorio, no solo en la orientación del crédito en la economía contemporánea, sino, y muy especialmente, en el papel para la promoción del negocio especulativo asociado al delito de la fuga de capitales, la evasión y la elisión fiscal, con múltiples mecanismos asociados al lavado de dinero y el estímulo a formas ilegales facilitadas por los paraísos fiscales.
En la fundamentación se detienen en el papel del crédito, en tanto multiplicador de la actividad productiva y económica en general y enfatizan el papel jugado en tiempos de crisis, caso de 1930 y más reciente en 2007-09. Sobre esta última señalan “…que posiblemente comenzó en el sector financiero, y los intermediarios estaban en el centro a medida que se desarrollaba la crisis. Esta crisis condujo a una larga recesión, a veces llamada la Gran Recesión.”
Destacan los banqueros suecos, que Ben Bernanke estudió la crisis del 30, contribuyendo a mejor comprender el papel de la banca en situación de crisis, y claro, luego, como banquero central estadounidense pudo aplicar sus estudios para el gran salvataje de la banca en desmedro de la situación socio laboral de millones de personas empobrecidas por una profunda crisis desatada en el corazón del sistema financiero mundial y que aún perdura ya transitando la tercera década del Siglo XXI.
Aluden a la importancia de las investigaciones premiadas para la “politica” contemporánea. En ese sentido destacan los “…proyectos de investigación paralelos que se originaron a principios de la década de 1980” y que “…han mejorado significativamente nuestra comprensión del papel que juegan los bancos en la economía” Remiten a las investigaciones de Douglas Diamond y Philip Dybvig, quienes “…desarrollaron modelos teóricos para explorar el papel que juegan los bancos en la economía y por qué son vulnerables a las corridas bancarias.”
De este modo, en la fundamentación de la banca sueca se sostiene que “Los hallazgos teóricos y empíricos de Bernanke, Diamond y Dybvig se refuerzan mutuamente.” Enfatizan que “Los hallazgos han demostrado extremadamente valioso para los formuladores de políticas: las acciones tomadas por los bancos centrales y los reguladores financieros en torno a el mundo al enfrentar dos grandes crisis recientes: la Gran Recesión y la recesión económica que fue generado por la pandemia de COVID-19- fueron motivados en gran parte por la investigación de los laureados.”
Apología liberal
Toda una apología de las políticas hegemónicas asumidas para la liberalización de la economía en las últimas cuatro décadas, las de la ofensiva del capital en contra del trabajo, de la naturaleza y de la sociedad, fundamento de la actual crisis climática y deterioro de la condición de vida de millones de personas, afectando el metabolismo social y natural con graves consecuencias en el presente y futuro.
Insistamos en el papel ideológico del premio Nobel de Economía, que no tiene otra función que legitimar reaccionarias “bases apologéticas” de políticas económicas que sustentan el orden capitalista contemporáneo. Es una conclusión que afianza nuestra prédica en la tradición crítica de la economía política para contribuir a gestar necesarias síntesis teóricas para procesos de transición en contra y más allá del capitalismo.
Buenos Aires, 12 de octubre de 2022
En el FMI se hacen los distraídos y miran para otro lado
Resulta curioso escuchar a la Directora Gerente del FMI sobre la situación de la economía mundial. Nos dice con sorpresa:
“En menos de tres años no hemos hecho sino afrontar un shock tras otro. Primero, la COVID. Luego, la invasión rusa de Ucrania, y catástrofes climáticas en todos los continentes.”
Valdría la pena interrogarse si la pandemia nada tiene que ver con el modelo de desarrollo productivo capitalista e incluso con el deliberado deterioro de la salud pública luego de las políticas privatizadoras y de mercantilización de la sanidad en todo el planeta, incluso el creciente peso de las transnacionales farmacéuticas y su facturación en desmedro de la salud de la población empobrecida del sistema mundial.
Del mismo modo, preguntar sobre las acciones de incremento del gasto militar de los últimos años, junto a la ampliación territorial y funcional de la OTAN pese al desarme de su par del “Tratado de Varsovia” hacia fines de la bipolaridad; incluso la ampliación de las sanciones unilaterales impuesta desde EEUU y sus socios globales, especialmente Europa, a un conjunto de países, sea China, Rusia, Irán, Cuba o Venezuela, entre otros.
¿No es expresión del desorden mundial la lógica “nacionalista” de Trump o el Brexit, desde 2016, a contramano de una mundialización construida por cuatro décadas?
Entre aquellas cuestiones objetivas y estructurales del modelo productivo capitalista y estas, subjetivas, derivadas de iniciativas políticas de gobernantes de potencias imperialistas, caso de EEUU y del Reino Unido, es que deben buscarse las explicaciones de los problemas contemporáneos.
Lo cierto es que en el FMI pretenden analizar la realidad con “objetividad”, sin considerar estas causas esenciales de los problemas actuales.
Ese desentenderse de lo objetivo y la subjetividad del poder les permite posicionarse como si fueran “técnicos” y sugerir “medidas objetivas” para superar los problemas actuales.
Así, Kristalina Georgieva propone “estabilizar” la economía, lo que traducido es “ajustar” en beneficio de la lógica de la producción de ganancias.
Reitera la receta monetarista que hoy empuja el alza de las tasas de interés para contener la inflación, cuando ésta es producto de las remarcaciones de precios de los que definen precios a la salida de la pandemia y ante la situación derivada de la guerra en Europa, especialmente alimentos y energía.
No son trabajadores y trabajadoras, ni los pobres del mundo los que aumentan los precios y por ende, las medidas fiscales y monetarias asumidas y sugeridas por el FMI reproducen la lógica de explotación y saqueo del capitalismo actual.
Sostiene la Directora Gerente del FMI:
“Debemos redoblar esfuerzos para hacer frente a la grave inseguridad alimentaria, que actualmente afecta a una cantidad de gente asombrosa: 345 millones de personas”
Insistiremos que no es una calamidad, sino resultado directo del orden capitalista, y que eso es lo que debe enfrentarse, encarando una lógica de producción y circulación sustentada en la solución de los problemas de la humanidad y la naturaleza, a contramano de una lógica que aparece preocupada por la pobreza y el “cambio climático”, cuando lo que impulsa es el avance de la contaminación basada en el orden capitalista.
Finaliza con optimismo el mensaje señalando:
“Para abrirnos camino en este período de fragilidad histórica, debemos hilar un nuevo tejido económico y social, más fuerte y resiliente a las tensiones que enfrenta el mundo hoy en día.”
Hay que contestar que ello resulta imposible en el marco del capitalismo. No pretendemos que el FMI tenga un mensaje crítico del régimen del capital, pero si es interesante desnudar un mensaje que aparece como humanista, cuando solo está interesado en el restablecimiento de los negocios para la reproducción de la explotación y el saqueo.
El mundo está amenazado, agravando las condiciones de vida de la población y del propio planeta tierra, por lo que necesitamos reflexionar sobre el acontecer cotidiano y las respuestas desde el poder, para así configurar un tipo de respuestas alternativas desde los afectador por el orden capitalista.
Los pueblos del mundo demandan de una acción conjunta que en el camino construya otras formas de relaciones económicas para la producidito y circulación de bienes y servicios, poniendo por delante las satisfacciones de la mayoría empobrecida de la población, al tiempo que se promueva la reproducción natural del planeta.
Para un metabolismo social y natural con perspectivas de futuro debe criticarse el presente y recrear las condicione para otro mundo posible. Es un rumbo a contramano del que asume el poder global, especialmente el FMI.
En estos días funcionará la reunión anual del FMI y el Banco Mundial, en donde se hace el balance de gestión, con acento en las crisis potenciadas, en donde queda clara la mayor inequidad del sistema mundial.
Nada puede esperarse desde los propios ámbitos del poder global, por eso, la crítica es lo primero y las expectativas colocarlas en la propia iniciativa del poder de los pueblos.
Un mundo alternativo solo será posible si los pueblos encaminan una iniciativa compartida en un rumbo por la soberanía alimentaria, energética y financiera, en una perspectiva humanitaria y emancipadora.
Buenos Aires, 6 de octubre de 2022
Incertidumbres de la coyuntura en Argentina
La incertidumbre es lo que permea la coyuntura económica de la Argentina en varios sentidos. Por un lado, el resultado del conflicto del neumático, la semana pasada, habilitó un proceso de negociaciones y actualizaciones en las negociaciones colectivas de una buena parte de los trabajadores y trabajadoras de la argentina.
Son negociaciones que legitiman demandas de incrementos en los ingresos populares en general, es decir, aquellos trabajadores y trabajadoras asalariados que no están bajo convenio colectivo de trabajo, por supuesto presión sobre las jubilaciones y pensiones, expresado en las expectativas enunciadas para percibir un bono para las jubilaciones menores, e incluso para los planes sociales.
He aquí una primera incertidumbre, respecto de la disputa por el ingreso, en principio entre el capital y el trabajo, es decir, ¿cuánto del ingreso va para ingresos populares (salarios, jubilaciones, planes sociales) y cuánto va como renta, ganancia e intereses es decir retribución a los propietarios de las fuerzas de trabajo?
Existen otras incertidumbres, en lo que se plantea como la distribución del excedente económico entre los propios propietarios de medios de producción, en donde talla, entre otros aspectos, el tipo de cambio.
Ya se conoce el balance de liquidaciones de la cosecha sojera ante la cotización especial otorgada para comercializar la soja durante septiembre (200 pesos por dólar). Puede considerarse un éxito macroeconómico según los datos ofrecidos desde el ministerio de economía, que “superó altamente las expectativas, al alcanzar los 8.123 millones de dólares de ingresos” , una parte de lo cual fortaleció la acumulación de reservas internacionales, una de las exigentes metas acordadas con el FMI.
El tema tranquiliza “políticamente” la relación con el FMI, ya que esta semana, el Directorio del organismo internacional debe considerar y aprobar el segundo tramo de auditoria trimestral (ya aprobado técnicamente pero que falta ratificar por el Directorio) y junto con ello un desembolso.
Hay que señalar el “éxito” del dólar soja a un costo financiero gigantesco, porque para comprar esos dólares a 200 pesos por dólar hubo que hacer una importante emisión de dinero y al tiempo, retirarla del mercado, con el crecimiento de las Letras de Liquidez, las LELIQS.
Las LELIQS vienen creciendo a un nivel abismal con un stock que supera los 7 billones de pesos, muy por encima de una base monetaria arriba de 4 billones de pesos. El stock de letras a comienzos del 2022 era de 1,8 billones de pesos, evidenciando un problema adicional de deuda a la contraída con el FMI y los acreedores externos.
Esa emisión de títulos resulta una operación altamente onerosa, que tiene costos, y ese costo presiona a la disminución de otros tipos de gastos, sobretodo el gasto social.
Por eso hay una doble tenaza: por un lado, el compromiso con el FMI para reducir el déficit fiscal, que venía de arrastre y ahora con este incremento del costo financiero por sacar de circulación la emisión monetaria, por sacar del mercado de dinero, presiona para profundizar aún más la disminución del gasto fiscal y por lo tanto proveer un mayor ajuste.
Incertidumbre a varias puntas
La incertidumbre tiene que ver con la disputa entre el capital y el trabajo, por un lado, pero también una disputa entre distintos capitales en función de su fortaleza para apropiarse de la ganancia de una manera o de otra.
Es decir, que sector de la producción y circulación de bienes y servicios se apropia del excedente económico, la plusvalía. Está claro que hay un gran sector ganador, claramente demostrado en el mes de septiembre, el complejo oleaginoso, constituido por grandes productores y exportadores de materia prima, y la disputa que hay con el sector agro-industrial especialmente, incluso, el propio sector industrial.
Para este caso, se evidenció en el conflicto del neumático, con impacto en la industria automotriz y el sector siderometalúrgico, un complejo que intentó contener la suba de los ingresos salariales y mejorar su capacidad de competencia, de competitividad y de disputa en la apropiación de la ganancia.
Todo lo comentado ocurre en un marco de inflación que septiembre mantendrá en torno al 7% y una proyección de tres dígitos para el 2022, algo que dificulta sobremanera al 60% proyectado del presupuesto 2023, un proyecto de presupuesto que claramente sigue siendo un dibujo muy lejano de superar la incertidumbre que hay en la economía nacional en un marco de grandes incógnitas sobre la evolución económica regional y mundial.
Las propias elecciones de Brasil agregan incertidumbre económica, porque incluso aun ganando Lula en segunda vuelta, la importantísima votación de Bolsonaro, que quedaría como opositor, con un congreso de primera minoría de sus seguidores y segunda minoría del PT, y una importante presencia de parlamentarios de derecha y centroderecha, genera condiciones muy complicadas, no solo en Brasil sino también en la relación Brasil-Argentina y en la región.
En rigor, genera dificultades para pensar cómo encarar un momento de la economía regional y mundial que tiende a la desaceleración, cuando no a la recesión en los principales mercados del mundo.
Por eso no es un pequeño detalle que Argentina más allá de datos macroeconómicos que aparecen “auspiciosos” para el gobierno y/o para el poder, tenga un horizonte de incertidumbre del presente y del futuro cercano y mediano.
La conflictividad presente y latente induce interrogantes sobre el corto y mediano plazo, evidenciando problemas políticos más allá de cualquier índice relativo al orden económico.
Buenos Aires, 4 de octubre de 2022
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