Conferencia Internacional Buenos Aires, Argentina, el 3, 4 y 5 de junio del 2015 “DEUDA, BIENES COMUNES y DOMINACIÓN” (https://asambleadeudaybienescomunes.wordpress.com/)

En la sede de la CTA Autónoma viene funcionando desde mediados del 2014 la “Asamblea por la suspensión del pago y la investigación de la deuda y por la defensa del patrimonio nacional y los bienes comunes”. Existe la convicción, más allá del discurso oficial que minimiza el peso y papel de la deuda pública, que ésta condiciona fuertemente la economía y la política local y global.
La deuda es un mecanismo privilegiado de dominación capitalista y que asume especificidades en diferentes países. La deuda es una realidad en Grecia, en España, pero también en Japón y EEUU y aunque se manipule, es un tema trascendente en nuestros países. El sólo hecho de registrar una deuda de más de 209.000 millones de dólares y haber pagado más de 110.000 millones de dólares en una década, según los propios informes oficiales, da cuenta de la gravedad del tema.
Luego de varias y nutridas reuniones de la Asamblea por la suspensión de los pagos y la investigación de la deuda se realizó a fines del 2014 una Audiencia Pública en el Congreso Nacional con la presencia de las organizaciones sociales y políticas que promueven la Asamblea y destacadas personalidades del movimiento obrero, de los derechos humanos, la cultura y la política. Se destacaron las presencias en esa actividad del titular del Comité de Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM), el belga Eric Toussaint; el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, Nora Cortiñas; Pablo Micheli, titular de la CTA Autónoma; los diputados Víctor De Gennaro, Claudio Lozano, Néstor Pitrola y Pablo López; el embajador Miguel Ángel Espeche Gil, los legisladores Gustavo Vera y Pablo Bergel; el pastor Ángel Furlan, y el ex embajador ante el Vaticano Carlos Custer, Beverly Keene de Diálogo 2000 y los secretarios general adjunto de ATE Hugo Godoy y CTA Ricardo Peidro, fueron algunos de los oradores del encuentro, en el que en nombre de la CTA Autónoma pude leer el documento elaborado por la Asamblea. En la ocasión se discutieron la situación del juicio en EEUU contra la Argentina y la presión de los inversores especuladores, los fondos buitres.
El clamor de la reunión se orientó a proponer un rumbo alternativo al que promueven el gobierno y la oposición sistémica, alentando la auditoría demorada de la deuda, algo que recogió la ley de pago soberano de septiembre pasado y que a la fecha se encuentra en mora. Parte de la presión política que impulsa la Asamblea es la inmediata constitución de la Comisión Investigadora formulada por ley. Durante muchos años se nos dijo que era imposible auditar la deuda, ya que había sido legitimada con reestructuraciones en cada turno presidencial. Nuestra brega se hizo real con la legalización de una investigación desde tiempos de la dictadura hasta el presente.
Por cierto que la investigación impone la suspensión de los pagos. Con ese espíritu de la exitosa audiencia, los titulares del CADTM y la CTA Autónoma sugirieron al día siguiente de la Audiencia Pública, convocar a una Conferencia Internacional en 2015 para generar una iniciativa política popular que ponga en evidencia ante los pueblos del mundo el cáncer del endeudamiento, en tanto mecanismo de las clases dominantes para superar la actual crisis del capitalismo mundial.
La iniciativa fue llevada a la discusión de la Asamblea y tras variadas discusiones sobre el alcance y el contenido, se decidió convocar a una CONFERENCIA INTERNACIONAL para comienzos de Junio del 2015 sobre la “deuda, los bienes comunes y la dominación”. La convocatoria ya empezó a circular por el país, por Nuestramérica y por el mundo.                  (https://asambleadeudaybienescomunes.wordpress.com/)
Ni bien se publicó en internet, los interesados se multiplican y la Conferencia ya no pertenece a sus promotores, sino que se constituye en una iniciativa política en construcción, tan extendida y potente como seamos capaces de organizarla. No se trata de inscribirse e ir a escuchar, pues, sin perjuicio de los actos y debates organizados, se convoca a la organización auto-gestionada de acciones de debate sobre la DEUDA y la economía, la dependencia del régimen del capital, las transnacionales y los organismos internacionales; las experiencias de auditorías o resistencias de los pueblos, casos de Ecuador e Islandia; pero también a discutir sobre la Deuda y los bienes comunes, el modelo productivo y de desarrollo, la educación y la salud, las jubilaciones y pensiones: el hábitat popular y la Justicia; las problemáticas de las mujeres, los jóvenes, los pueblos originarios. No existe tema que no esté atravesado por el condicionante de la deuda.
La iniciativa tiene una variada cantidad de organizaciones que la promueven, a la que se suman redes nacionales e internacionales, de movimientos populares e intelectuales. Incluso, existen foros de debate en el mundo donde la Conferencia Internacional ya es parte de la discusión.
Deuda y crisis capitalista
El FMI volvió a tener funciones gracias al G20 y multiplicó sus recursos, por lo que volvió a las andadas. Acaba de otorgar 17.500 millones de dólares a Ucrania, con condicionalidades inaceptables, que ya conocemos y desembocan en el ajuste y la restructuración regresiva y reaccionaria contra los trabajadores y los pueblos.
La deuda pública es uno de los mecanismos privilegiados de las clases dominantes y el imperialismo para intentar superar la crisis mundial en curso desde 2007/8. Eso lleva a cifras alarmantes del endeudamiento en los principales países del capitalismo mundial, con EEUU a la cabeza con la mayor deuda pública del mundo. La deuda actual es la hipoteca que se ofrece a los pueblos para condicionar el presente y el futuro.
Aún con el relato del des-endeudamiento, el gobierno argentino busca desesperadamente volver al endeudamiento, comprometiendo recursos públicos para seguir cancelando a los acreedores una deuda con origen espurio y odioso en la dictadura genocida.
La convocatoria a una “Conferencia Internacional” en la Ciudad de Buenos Aires entre el 3 y 5 de junio del 2015 constituye un desafío político para instalar una posición política alternativa.
Vale recordar que el 24 de abril se cumplen 15 años del fallecimiento de Alejandro Olmos, quien denunció a la Dictadura y especialmente a las autoridades económicas y monetarias de entonces sobre la responsabilidad del fraude de la deuda. A quince años de la muerte de Alejandro Olmos y en un año concentrado en elecciones de renovación presidencial, nos proponemos articular la militancia con un importante activo militante que protagoniza la política en diferentes iniciativas orgánicas del movimiento popular y más allá del proceso eleccionario.
Gracias a la iniciativa política y judicial de Olmos, en Junio del 2000, la justicia formuló un fallo denunciando 477 casos de fraude,  que duerme el sueño de los justos. Pretendemos recuperar la brega del patriota Olmos y al mismo tiempo reivindicar los procesos de investigación existentes en nuestra historia reciente, y exigir se investigue la deuda, y claro, mientras, suspender los pagos.
Hace falta organizar una auditoría integral con participación popular, contra el saqueo y en defensa de los bienes comunes.
Nos proponemos discutir sobre los problemas del endeudamiento público, la dependencia y la dominación capitalista, las resistencias y las alternativas, especialmente considerando que el sistema de la deuda está asociado al modelo productivo y de desarrollo, y por ende, es un eje importante en el saqueo de los bienes comunes en América Latina y el Caribe.
Estamos convencidos del costo social al pagar sistemáticamente una deuda ilegitima, ilegal, odiosa e impagable, por lo que insistimos en la necesidad de investigar el endeudamiento con base en auditorías integrales con participación popular, y mientras, suspender los pagos y extender la conciencia social en defensa de los bienes comunes.
La cuestión de la deuda pública se agrava en todo el mundo y fortalece la tendencia a la mundialización capitalista bajo la dominación de la transnacionalización a costa del salario y las condiciones de vida de los trabajadores y los pueblos del mundo. Las políticas de ajuste son la respuesta del sistema financiero mundial al problema de la deuda. En ese marco surgen las experiencias de los pueblos en lucha que no se resignan a la estrategia de lo posible. Es lo que se necesita en las específicas condiciones de Argentina, Grecia o España.
El evento para el debate tiene cita en Buenos Aires, en una Conferencia Internacional, entre el 3,4 y 5 de Junio del 2015. Allí, los pueblos vía redes sociales, culturales y políticas de todo el mundo, especialmente de Nuestra América, construiremos una agenda propia con propuestas de resistencias y alternativas al modelo hegemónico. Son destinatarios de nuestra convocatoria, todas y todos los que hoy sustentan protestas y propuestas sobre el modelo productivo y de desarrollo, y donde el endeudamiento público es parte sustancial de afirmación de la dependencia capitalista.
Convocamos a adherir a la iniciativa, a título personal o institucional y más allá de la posible participación en la actividad, construir una campaña popular contra la dominación capitalista derivada del endeudamiento público.

Buenos Aires, 14 de abril de 2015

El cambio político en la agenda regional

Resulta interesante analizar la agenda en debate en la región, puesta en discusión en ámbitos de la diplomacia y la política regional, pero también en las calles.
Cuba en Panamá
Por un lado acontece en Panamá la Cumbre de Presidentes de América y el protagónico papel histórico de Cuba en el debate regional de la máxima institucionalidad americana.
¿Quién ganó la batalla por décadas entre EEUU y Cuba? ¿Triunfó el bloqueo estadounidense que condenó al aislacionismo cubano, o se terminó imponiendo la voluntad y las aspiraciones por ejercer relaciones soberanas impulsadas desde un pequeño país y aislando nada menos que a EEUU?
Es cierto que la proyección de las inversiones económicas en Cuba, provenientes de EEUU, intentarán socavar la pretensión anticapitalista del proceso cubano. Las relaciones mercantiles capitalistas intentarán lo que el bloqueo mercantil no logró. La realidad es que la perseverancia política de Cuba actúa como demostración sobre la posibilidad de intervenir soberanamente en el ámbito mundial. No existe el límite de la correlación de fuerzas, sino la decisión de avanzar en un proyecto propio, ampliando los límites para la transformación social y la emancipación.
El comentario es válido, aun desde la aparente desigualdad en la correlación de fuerzas, una cuestión que se enarbola cotidianamente para impedir modificar los condicionantes estructurales del legado neoliberal en nuestros países. Me refiero a las reformas estructurales de los años 80 y los 90 que condicionan la cotidianeidad, sea en el ámbito de la producción o de los servicios y las finanzas, endeudamiento mediante; como en los tratados internacionales suscriptos en su momento y que condenan a los países a la subordinación a tribunales externos y a la lógica de la liberalización de la economía.
La parábola de confrontación del débil contra el supuesto fuerte sirve para pensar los desafíos de la contemporaneidad, en pleno desarrollo de la crisis del capitalismo y la emergencia de capitalismos que pretenden enarbolar el sello de un nuevo tiempo, recreando la categoría del “capitalismo nacional”, el “capitalismo humano”, o renovadas versiones de un “desarrollo capitalista” para el subdesarrollo y la “emergencia” sustentada en fuerza de trabajo barata y abundancia de bienes comunes en disposición de explotación, sustento del “capitalismo verde”. No existe debilidad a priori, sino proyectos que intentan construir una organización social en disputa contra el régimen y el orden del capital.
Solidaridad con Venezuela y lucha por la Paz en Colombia
Vale también considerar que la soberanía popular se esgrime en estas horas en la defensa de la autodeterminación de Venezuela ante la agresión de EEUU. No solo se sustenta en su territorio la defensa del gobierno legítimo en la patria de Bolívar, sino que la suscripción de solidaridad se extiende más allá de las fronteras con 10 millones de voluntades que exigen a EEUU derogar la declaración de “amenaza a la seguridad” por parte de Venezuela.
La dominación pretendida por el imperialismo encuentra límites en el accionar colectivo. Son límites a la impunidad que hasta hace muy poco ejerció sin obstáculos el poder hegemónico y que la nueva realidad mundial condiciona.
Es un tema asociado a la disputa de la hegemonía mundial, pero también a la nueva institucionalidad de la integración, que entre sus novedades más destacadas es la plena participación cubana en las relaciones continentales.
La verdad es que ante la debilidad explicitada con Cuba, el imperio estadounidense pretendió evidenciar su poder atacando y condicionando a Venezuela, y la respuesta ha sido masiva en la defensa de la autodeterminación y sustentada desde la solidaridad gestada por la nueva institucionalidad de la integración regional.
Queremos poner en evidencia, a propósito de la Cumbre de Presidentes en Panamá, el ejercicio del poder de la dominación y al mismo tiempo, la potencialidad de proyectos alternativos que pregonan propuestas de orden social contra-hegemónicas.
Aludimos a Cuba y a Venezuela, que formulan y sostienen la lucha antiimperialista, pero que en estas horas también puede extenderse a la movilización callejera en Colombia. Es que la movilización popular se hizo escuchar en su demanda por la Paz este pasado 9 de abril, a 67 años del Bogotazo. Se trata de negociaciones por la Paz que está atravesada por los diálogos en La Habana, entre el gobierno colombiano y la insurgencia. EEUU no fue ajeno a los acontecimientos de aquellos tiempos y Colombia se constituyó, especialmente en estos años de promoción neoliberal, en cabeza de playa de la militarización regional y hoy se define la “paz colombiana” en las discusiones habaneras y en las calles de Colombia y del continente, rodeada de la solidaridad internacional.
Lucha contra la dependencia capitalista
La reflexión que traemos es que como nunca antes, en la coyuntura se cruzan reivindicaciones democráticas de los pueblos de Nuestramérica para afirmar un cambio político favorable a las necesidades económicas, sociales y culturales de los pueblos. Es una afirmación que vale para pensar las posibilidades de rumbos alternativos al orden capitalista. Es una afirmación que podemos abonar con ejemplos.
Para el caso de la Argentina, ante un nuevo fallo contra el país en el CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones), ámbito del Banco Mundial en defensa de los intereses de las inversiones transnacionales y por 405 millones de dólares demandados por la francesa SUEZ en juicio desde el 2006; o para terminar con la herencia de la legislación financiera de la dictadura ante la agresión de la especulación financiera sustentada desde las transnacionales de las finanzas, que hoy se manifiesta en la demanda judicial en Nueva York por cifras incalculables, entre 1600 y 15.000 millones de dólares.
Pero también para pensar en desandar la sorpresiva y secreta inclusión uruguaya en el TISA, el “acuerdo en comercio de servicios” (en inglés: Trade in Services Agreement). Del mismo modo y que no tan secreto se negocian tratados de libre comercio entre el Mercosur y Europa, o entre nuestros países y una gama variada de aspirantes a relaciones mercantiles favorecidas en la región, sean viejos o nuevos socios comerciales y potenciales inversores en áreas de la producción y los servicios.
En rigor, hace una década se demostró que podía eliminarse de la agenda de debate el ALCA, que hoy retorna en variadas negociaciones por la liberalización. La lectura política sustentada en la lucha por la soberanía de los pueblos y puesta de manifiesto en Panamá o en Colombia, nos señala que no existe la fatalidad para que los países se subordinen al CIADI o a cualquier forma de promoción de la liberalización de las relaciones comerciales y el movimiento internacional de capitales.
Los diversos tratados de libre comercio, o los tratados bilaterales de inversión que sostienen la defensa de la seguridad jurídica de las inversiones constituyen la base de una institucionalidad que promueve la dominación del orden capitalista contemporáneo, o sea, las corporaciones transnacionales, los principales Estados del capitalismo mundial y los organismos internacionales. Estos actúan como sujetos hegemónicos de la mundialización capitalista desde la legalidad y legitimidad que le otorgan la ausencia de confrontación por proyectos alternativos, y más aún, la limitación de una nueva institucionalidad regional y mundial que se insinúa en los intentos por reformular el Mercosur, en la emergencia de la Unasur y más aún en la CELAC. Esa nueva organicidad global venía sugerida también por la demorada nueva arquitectura financiera que esgrimía al Banco del Sur como su propuesta inmediata.
Nuestro comentario apunta a sustentar la posibilidad de profundizar la conformación de una subjetividad e institucionalidad alternativa que sostenga un modelo productivo y de desarrollo a contramano al del orden hegemónico y que supere los condicionantes de la dependencia capitalista.
Si Cuba sostuvo su dignidad pese al bloqueo y su agresor no tuvo más remedio que habilitar negociaciones para la normalización de relaciones y compartir debates en la Cumbre de Presidentes; y si la Venezuela agredida es sostenida por su lucha nacional y la solidaridad regional e internacional; y si el mundo se moviliza por la paz contra la militarización regional y global desde Colombia; entonces, los límites para la independencia pueden ser superados. Más aún si se consideran los avances de la organización y lucha popular que devino en nuevas articulaciones de las relaciones políticas en Nuestramérica.

Buenos Aires, 11 de abril de 2015

El conflicto social en la disputa del ingreso y la política económica

Todavía se discute por el paro del pasado 31 de marzo y su capacidad de intervenir políticamente en un año electoral, que es por ahora de resultado incierto en el ámbito nacional e incluso en algunas provincias y municipios.
El conflicto no solo tuvo reivindicaciones económicas, sino que al discutir la política económica y especialmente la tributaria, se pusieron en tensión algunas cuestiones claves del orden económico y habilita un debate sobre el rumbo futuro más allá de la disputa por la gestión estatal, lo que incluye el balance de la economía en Argentina luego de la crisis del 2001/02. Por ello es que los proyectos de país en discusión trascienden el escenario electoral y se miden en el conflicto social.
En estos días se puso en discusión la política fiscal y quién financia al Estado capitalista, especialmente cuando se difunde que los asalariados contribuyen con el 50% de la recaudación del impuesto a las ganancias, en un régimen tributario regresivo donde el IVA sigue siendo la principal fuente de financiamiento. Entre el IVA y Ganancias se concentra más del 50% de la recaudación tributaria, con especial afectación del ingreso de los trabajadores activos y pasivos y la mayoría de la población más empobrecida. Más allá de variadas valoraciones sobre el paro, la discusión facilitó acercar información a la sociedad sobre las distorsiones impositivas en el país, con eje en quién debe sostener la política social o las inequidades del capitalismo local.
Las apelaciones a la solidaridad entre los propios trabajadores contrastan con ganancias empresarias abultadas pese a la desaceleración de la economía, y en condiciones en que el negocio especulativo y financiero continúa exento del impuesto a las ganancias en discusión, por lo que sobresale que la reforma tributaria es una asignatura pendiente, incluyendo la coparticipación federal, irresuelta pese a que la reformada Constitución de 1994 mandataba un acuerdo que lleva casi dos décadas de retraso.
Entre los temas que se discuten aparece la política de ingresos y la inflación, es decir, precios y salarios, tanto como las mediciones estadísticas y la necesaria normalización del INDEC. Del mismo modo que se sustentan diferentes posiciones relativas a la política cambiaria, monetaria, financiera y de inserción internacional. En el fondo se discute el modelo productivo y de desarrollo, los principales beneficiarios y perjudicados en el orden económico. Por eso, además de disputar ingresos, en el paro se generalizan reivindicaciones que demandan cambios en la política económica y se cruzan con peticiones contrarias por más liberalizaciones de la economía que sustentan sectores hegemónicos de la economía, con clara decisión de no resignar posiciones de poder en la apropiación del ingreso y la riqueza. En ese marco deben inscribirse las presiones por una mayor liberalización y avances en tratados de libre de comercio, como los cumplimientos de tratados bilaterales de inversión que someten a la Argentina a litigios en tribunales externos, caso de la justicia de EEUU y las demandas de inversores especulativos, los fondos buitres.
Un dato relevante en esta discusión sobre economía y política es la modificación del ciclo económico, que ya no es de crecimiento, y no solo en Argentina, sino en la región, con serias preocupaciones en el presente y futuro cercano de Brasil, cuyo desempeño económico interesa más allá de lo que ocurra en su territorio y el impacto en su población. La economía está en discusión en el mundo, en la región y claro que también en nuestro país. La crisis de la economía mundial se despliega desde el 2007/8 sin mostrar horizonte cercano de superación y la respuesta ortodoxa de ajuste y reestructuración reaccionaria y regresiva reaparece recurrentemente en variados discursos locales. Suenan a restauraciones de políticas hegemónicas en los años noventa y reabren debates sobre el límite de lo posible a lo realizado en la “pos crisis” del 2001/2 en la Argentina y en la región. ¿Se puede ir más allá de lo realizada en focalizadas políticas sociales masivas? ¿Es posible la reforma tributaria progresiva? ¿Puede modificarse la legislación financiera legada por la dictadura?
El clima de restauración y/o cambio se visibiliza en iniciativas políticas diversas en toda la región, por lo que no solo existe iniciativa política en términos de gobierno y oposición, sino entre intereses económicos encontrados entre las clases dominantes y las subalternas. Es algo que queda claramente expresado en las negociaciones paritarias en curso y a desarrollarse y en nuevas rondas de conflictos socioeconómicos con base en la distribución del ingreso y de la riqueza. Se conoció esta semana la reapertura de la paritaria de los docentes universitarios, que habían anunciado una semana de paro en abril. Conflicto y negociación aparecen asociados. Entre los organizadores del paro del 31 de marzo se anticiparon nuevas y mayores medidas de fuerza si no hay diálogo o se cambian algunas orientaciones económicas que afectan la capacidad de gasto del salario.
Nuestra reflexión apunta a señalar que el conflicto social es parte sustancial del debate político. Que no solo hay clima de elecciones y discusión sobre quien gobernará el país o las provincias, sino también la capacidad de intervenir social y políticamente desde el conflicto. No solo el voto define la institucionalidad democrática y queda claro que la conflictividad social es una forma esencial de intervenir en la política.

Buenos Aires, 3 de abril de 2015

Entre la promoción del consumo y el conflicto

En la cadena nacional del pasado 26 de marzo, la Presidente de la Argentina anunció un conjunto de medidas que apuntan a sostener, según manifiestan desde las propias autoridades: el consumo, la producción y el empleo. Son anuncios en momentos de desaceleración de la economía local y una fortísima recesión de la producción industrial en la Argentina.
Junto a los anuncios se informó de la importante cosecha agraria, datos que contrastan con la evolución de la producción manufacturera, por lo cual, varios de los planes lanzados apuntan a compensar la caída de la producción, la que se asocia a los problemas derivados de la crisis mundial.
Resulta interesante que se reconozca a la crisis mundial capitalista como trasfondo de los problemas locales, una cuestión soslayada no hace muchos años, con mejores datos de la evolución económica local. Entonces parecía que el país estaba afuera del mundo capitalista y de su crisis. El retroceso global y especialmente de Brasil impacta seriamente en la producción y venta al exterior de la producción manufacturera, especialmente de automotores, que en un año bajó más del 22%. Lo que preocupa es el retorno del problema social del desempleo y el subempleo, consecuencia esperable del retroceso económico.
Los anuncios
Ese es el marco para anuncios muy diversos que supone estimular el consumo. Varias veces hemos sostenido que no alcanza con acercar dinero a los bolsillos de la población, incluso a los más necesitados, sin al mismo tiempo discutir el modelo productivo, es decir que es lo que se produce y para satisfacer que necesidades. De este modo, sin discutir el contenido y carácter de la producción se termina fomentando el consumismo y con él la producción y circulación monopólica.
Queda claro el tema cuando se estimula la utilización de mecanismos electrónicos para descuentos en el consumo en una vasta cadena comercial monopolizada por grandes complejos productivos y de circulación, mayoritariamente de capitales externos; la financiación de automóviles para el servicio de taxis en una zona metropolitana sobrepoblada de rodados que afecta el tránsito y el medio ambiente, sin considerar las dificultades para la importación de autopartes esenciales para la industria automotriz. Algo similar ocurre con los descuentos y financiación para la línea blanca, con la renovación de heladeras y lavarropas. El atenuante es que se intenta privilegiar a sectores de ingresos medios y bajos al excluir equipos de alta gama. Un elemento interesante es la búsqueda de ahorro de energía, por la salida de operación de equipos en uso con elevado consumo energético, en momentos en que el déficit de energía es importante en el país.
Una novedad a destacar es el cambio de los subsidios en el uso del gas en garrafa, donde se plantea un cambio en el otorgamiento del beneficio, de la oferta a la demanda.
Desde ahora e involucrando a 2,5 millones de usuarios de gas en garrafa, sobre 4,5 millones que utilizan garrafas, el Ministro de Economía anunció depósitos en efectivo para resolver vía mercado y a precio de mercado la compra de las garrafas.
El sentido parece adecuado, finalizando el mecanismo de beneficiar a empresarios de la producción o del comercio, tal como ocurre hasta ahora, o como acontece con el transporte u otros servicios públicos.
Aunque claro, el problema sigue estando en las insuficiencias del consumo familiar popular por escasos ingresos derivados de la actividad laboral o los subsidios de la política social, con 6.000 pesos promedio de ingresos salariales entre los trabajadores en la Argentina. El asunto es que el gas para pobres es el gas en garrafas, el más caro.
Un interrogante es si esos recursos tendrán finalmente el destino en las garrafas y más aún, cual es el precio de mercado a pagar en el amplio territorio de la pobreza.
Aunque se piense que la pobreza estigmatiza, tal como señaló el Ministro de Economía esta semana, la realidad es que son variados los subsidios que se requieren para sostener la capacidad de consumo popular, o mejor aún, hay que poner en discusión y a fondo la distribución del ingreso y la riqueza en la Argentina, sin perjuicio de resolver estadísticas en serio que permitan definir la cantidad de pobres y su localización para combatirla seriamente.
El paro del 31 de marzo
Eso es precisamente lo que discute el próximo paro nacional del martes 31 de marzo, la distribución del ingreso y de la riqueza.
Iniciado con el argumento crítico sobre el impuesto a las ganancias, especialmente a los ingresos fiscales derivados de la cuarta categoría; la movida sindical se terminó extendiendo a un conjunto de reivindicaciones salariales y laborales que alcanza al reclamo del 82% móvil para los jubilados y pensionados; con una canasta de necesidades que impone un ingreso mensual mínimo de 12.800 pesos según los cálculos de los trabajadores de ATE-INDEC; la convocatoria a discutir el salario mínimo vital y móvil y otros aspectos atinentes al Consejo del Salario, como los problemas de la precarización en el empleo y la productividad, apropiada como ganancias por las patronales.
Pero más aún a reivindicaciones políticas como la eliminación de la ley antiterrorista y la renuncia del denunciado Milani al frente del ejército, como la constitución de una Comisión Investigadora Independiente para resolver el atentado impune a la AMIA, como parte de la impunidad asociada a variados y reconocidos casos judiciales.
Pero aun considerando solo la cuestión impositiva, mientras los trabajadores discuten sobre el impuesto a las ganancias, desde el gobierno se acaba de anunciar una nueva moratoria impositiva por 10 años, que involucra a 1.200.000 morosos que adeudan a la AFIP más de 60.000 millones de pesos. Son deudas impositivas y de contribuciones por la seguridad social.
Evadir es algo que los trabajadores no pueden hacer en el impuesto a las ganancias. El requisito para participar de la moratoria es que no despidan personal y no renueven su carácter de morosos. La moratoria es a tasa reducida, beneficiando una vez más a evasores, algo que no ocurre con los sectores de menores ingresos, tributarios del regresivo régimen impositivo en el país, que sigue teniendo como principal fuente de ingresos tributarios al IVA, que incide mayormente sobre los sectores de menores ingresos.
Es común que los trabajadores luchen por sus reivindicaciones salariales y laborales, que a veces se extienden más allá de una determinada patronal para protestar en contra de una política económica. Por ello no sorprende que las motivaciones originales del paro convocado para el próximo martes 31 de marzo tengan sustento en la crítica por las contribuciones fiscales que realizan los trabajadores, nada menos que aportando el 50% de toda la recaudación del impuesto a las ganancias.
Por su nombre, lo lógico sería que sean los empresarios y sus ganancias los sujetos del tributo. Sin embargo, lo novedoso en estos años, es que sean las personas físicas de la cuarta categoría, trabajadores regulares y por cuenta propia los que sostengan la mitad de la recaudación.
Difícilmente se encuentren fundamentos en ese sentido entre los impulsores del tributo en sus orígenes. El impuesto a las Ganancias se aplica desde 1974 y en reemplazo del impuesto a los réditos. En estos días se recordó que fue Perón quien lo impulsó, y es cierto, que en espíritu pretendía gravar las “rentas” que en el caso de los salarios apuntaba a los grandes ingresos gerenciales, asunto distorsionado con la no actualización del mínimo no imponible ni de las escalas que tributan el impuesto.
Por ello, muchos trabajadores paran aun cuando las dirigencias sindicales afines al gobierno no se pronuncien favorables a la medida de fuerza. El sentido mayoritario entre los trabajadores es que aun cuando solo afecta a una parte de la clase, la imposición fiscal afecta el ingreso familiar y anticipa la posibilidad de convertirse en contribuyente ante el mínimo ajuste de salarios. La inminencia de las negociaciones colectivas anticipa la preocupación de muchos que pueden transformarse a corto plazo en nuevos contribuyentes para sostener un gasto público que beneficia al capital más concentrado, entre otras razones, cancelando deuda pública, financiando la fuga de capitales, o asegurando políticas para la rentabilidad empresaria.
Es un debate político sobre quienes deben financiar al Estado, y más aún, al Estado capitalista. La lucha de los trabajadores en este paro nacional no es sola por razones económicas, sino también por cuestiones políticas.
Por ello, el éxito de la movilización trasciende cualquier motivación de los propulsores y tiene sentido desde la necesidad de luchar contra el régimen del capital, el que asegura inequidad en la distribución del ingreso y de la riqueza, sostenido desde la propia política del Estado capitalista.

Buenos Aires, 27 de marzo de 2015

La deuda argentina y el debate internacional

Un nuevo episodio se presenta en la disputa entre los fondos buitres y el juez de Nueva York Thomas Griesa contra la Argentina. En este caso afecta al Banco Citi en la Argentina, a quien las autoridades argentinas podrían sancionar por las disposiciones del juez estadounidense, que no permite cancelar los pagos realizados por la Argentina sobre deudas con legislación local. Si bien el Citibank apela la medida, el resultado final es incierto y son variados los afectados.
El conflicto por la deuda soberana sobrepasa el caso argentino y a solicitud de la Argentina, las Naciones Unidas tomaron carta en el asunto y con voto mayoritario se discute desde septiembre pasado una resolución de carácter global sobre la deuda soberana. Esa Comisión está presidida por Bolivia, desde donde se encauzan una serie de iniciativas para definir una posición conjunta de los gobiernos de la región.
Junto a esa iniciativa oficial liderada por el gobierno plurinacional de Bolivia, desde la Argentina surge la iniciativa de una convocatoria a una Conferencia Internacional que discuta la deuda pública en relación con la soberanía popular sobre los bienes comunes y la dominación en el orden capitalista.
El embrollo en el que se encuentra la Argentina es importante, más allá del debate sobre el des-endeudamiento y la aspiración gubernamental por captar nueva deuda en el mercado mundial, lo que incluye definir el stock de deuda que acusa el país.
La deuda pública es un mecanismo esencial en la construcción del orden capitalista. Es una afirmación válida para cualquier época, como se demuestra en el origen del orden capitalista global y en la Argentina desde el empréstito de la inglesa Baring Brothers, que hipotecó a la Argentina por 80 años entre el Siglo XIX y comienzos del XX y más contemporáneamente desde la ilegal, ilegitima, impagable y odiosa deuda asumida en tiempos de la dictadura genocida (1976-1983). Es cierto que existe una legislación desde septiembre pasado, que resuelve crear una comisión investigadora sobre la deuda asumida desde los tiempos dictatoriales hasta fines del 2014, pero como es ya costumbre el Congreso se encuentra en mora para cumplir con esa y otras investigaciones dispuestas por ley.
El problema no solo afecta a la Argentina. Es tema de discusión en Grecia y en España. Los griegos se debaten ante el nuevo gobierno de Syriza, sobre qué hacer, y una posibilidad que emana del Parlamento es la de avanzar en una Auditoría de una gigantesca deuda pública asumida desde el inicio de la crisis en 2008 para el salvataje de la banca europea, comprometida por los impagos de la deuda. En España el debate se procesa ante el eventual acceso al gobierno del partido PODEMOS, rompiendo el bipartidismo emergente a la caída del franquismo. La discusión en Grecia o España, sobre qué hacer con la deuda, trasciende a los grupos políticos mencionados y se extiende a un complejo entramado social y político popular de la izquierda social y política. En rigor, el tema de la deuda es preocupación en variados países de Europa, en Japón, con el mayor porcentual de deuda sobre su PBI y claramente en EEUU, la mayor deuda del mundo en términos absolutos, que compromete al 100% de su PBI.
Durante muchos años hemos explicado el carácter condicionante de la deuda para afirmar la dependencia de los países en el sur del mundo. Incluso en los ochenta del siglo pasado desde Cuba, Fidel Castro promovió la formación de un Club de Deudores para enfrentar la estrategia del Club de Acreedores presidido por el FMI. Más allá de la campaña popular en ese sentido, los nuevos gobiernos surgidos de procesos constitucionales en Nuestramérica no asumieron el desafío y cada cual enfrentó el problema por su lado, con políticas nacionales, desestimando un accionar conjunto, integrado tal como promovía el movimiento popular en esos años.
Ahora el tema es más amplio. El problema no está solo en el Sur del Mundo y en Nuestramérica, sino que afecta las relaciones globales y a la economía mundial. Una de sus facetas es la guerra monetaria, que encuentra al dólar en crecimiento contra las depreciaciones de otras monedas, caso del euro y el real, de gran importancia este en las relaciones bilaterales con varios países de fluido comercio en la región latinoamericana.
Por esta amplitud del problema es que el debate sobre la deuda adquiere carácter global y se manifiesta en el debate suscitado institucionalmente en Naciones Unidas bajo la coordinación del gobierno de Evo Morales, tanto como en la discusión popular a desarrollarse entre el 22 y 24 de abril próximo en Buenos Aires.
La fecha elegida para el cónclave de abril se asocia a la muerte de Alejandro Olmos, quien llevara a la Justicia el fraude de la deuda de la Dictadura genocida y que tuviera un fallo condenatorio, demostrando 477 casos de fraude a meses de la desaparición de Olmos. No es menor, que en un año electoral, la política transite también la discusión de temas esenciales de la vida económica y política del país que afectan a la calidad de vida de la población.
El clamor es por la investigación y auditoría de la deuda pública, en la Argentina y en el mundo. En el país, ya no es solo una consigna de algún sector, sino que es mandato de una legislación hasta ahora incumplida. La investigación impone al mismo tiempo suspender los pagos y repensar el accionar sobre la deuda. Es una conclusión más allá de las presiones de los buitres, los especuladores de todo tipo y los poderes judiciales locales y externos. Es un tema de soberanía popular.

Buenos Aires, 14 de marzo de 2015