Liberalización económica y empleo


Es un dato conocido que muchos analistas confunden, o aparentan confundir, el hecho de que dos fenómenos ocurran al mismo tiempo con que exista una relación de causalidad entre ambos. Este parece ser el caso de una nota recientemente publicada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), donde se señalan los supuestos beneficios de la liberalización económica en términos de empleo[1]. Un claro objetivo de una institución asociada a la dominación mundial y que hace propaganda por la liberalización de la economía en tiempos de crisis capitalista. Asociar la problemática liberalizadora al crecimiento del empleo apunta a deslegitimar los reclamos de los trabajadores contra el ajuste que promueven las políticas anti crisis de las clases dominantes en el capitalismo mundial.

El artículo de marras comienza planteando una pregunta típica para este tipo de análisis: ¿el comercio internacional acaba con los empleos o los genera? Uno estaría tentado a responder una obviedad: depende. Depende de en qué contexto histórico nos situemos; de qué tipo de países estemos hablando, de qué tipo de comercio, y en qué circunstancias. Una empresa puede trasladar parte de su producción de Europa a Asia en busca de bajos salarios, y esto puede generar desempleo en Europa, pero mantener el nivel de empleo global inalterado. O puede redundar en un aumento global del empleo a causa de una mayor producción, pero con menores niveles de salario y peores condiciones laborales para los trabajadores… depende.

Pero aceptemos la propuesta del artículo. Allí parecen quedar desmentidas varias nociones de nuestro sentido común que se fueron construyendo a partir de nuestra experiencia histórica. El artículo resume: a) las economías abiertas, a diferencia de las protegidas, logran niveles más altos de crecimiento económico”; b)la apertura comercial ha contribuido a la creación neta de empleos”; c) “la estabilidad laboral total ha cambiado muy poco”.

Discutamos los argumentos
Ahora bien, ¿de dónde surge esta información? ¿Cuáles son los argumentos a partir de los cuales podemos pensar que esto es cierto? Sobre la segunda pregunta el texto dice poco. Pero vayamos a la primera. Sabemos que, como decía de manera poco feliz el famoso econometrista, si uno tortura suficientemente los datos, estos acaban por confesar; ¿pero qué datos utiliza la OCDE?

Un análisis muy sencillo con datos de la CEPAL y la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS[2]) nos muestra algo un poco distinto. En los últimos 20 años, la tasa de desempleo abierto en Estados Unidos, Japón, Francia, Alemania, Italia, Suecia e Inglaterra, ha crecido un 71%, 140%, 17%, 44%, 22%, 361% y 11% respectivamente. Y en términos absolutos[3] en estos países, el volumen de trabajos industriales ha caído en un 20%, 26%, 22%, 1,4%, 5,4%, 30%, y 37% en el mismo período.

Hablamos de los últimos 20 años porque entendemos que es a principios de los ´90 donde podemos situar una especie de éxito por la fiebre liberalizadora, y en este sentido es útil ver los efectos de largo plazo de las medidas. Es el tiempo del fin de la bipolaridad y del sueño del “fin de la historia” y el “fin de la ideología” que permitió imaginar el triunfo del capitalismo sobre cualquier orden alternativo. En América Latina ya conocemos las consecuencias de las políticas hegemónicas en los 90´. En Argentina, si bien en la última década el desempleo ha caído, según el INDEC, hasta el 7-8% de la población económicamente activa, no ha logrado recuperar los niveles cercanos al 3-5% que tuviera en todo el período que va desde mediados de la década del ´40 hasta fines de los ´80. Y de hecho estamos hablando de un empleo totalmente distinto.

Según los datos del CEPED-UBA, el poder adquisitivo del salario es en la actualidad el más bajo de toda la serie que transcurre de aquel entonces hasta ahora, lo que explica los enormes techos en la tasa de empleo (42% de la población total) y en la población que sale a buscarlo (como decíamos al principio… depende). En lo que respecta a, Brasil por ejemplo, la tasa de desempleo en 2008 era aproximadamente el doble de la de 1995, en México está prácticamente en el mismo nivel, y en Chile ha subido un 2%.

Pero en realidad, como decíamos al principio, estos datos solos no alcanzan para explicar nada. Lo que sí hacen es mostrar que no parece haber una mejora sustantiva en los índices de empleo como lo afirman los analistas de la OCDE. Pero aunque mostrasen lo contrario (como por ejemplo en el caso de Ecuador), sería un error que no tengamos en cuenta los efectos que la coyuntura internacional en términos de los precios de los productos de exportación de nuestros países están teniendo sobre nuestras economías. Es decir, sería un error que caigamos en el mismo juego que criticamos. No se puede analizar la pregunta que plantea el artículo mostrando simplemente una correlación entre apertura económica y empleo, porque hay una enorme variedad de situaciones intervinientes que debemos considerar… Lo que no estaría mal que sugiramos al pasar es que revisen los datos, porque son muy sugestivos para que afirmemos todo lo contrario.

Cambios en la división internacional del trabajo
Lo que sí es cierto es que en los últimos años, la división internacional del trabajo tradicional de intercambio de productos primarios por manufacturas elaboradas entre periferia y centro respectivamente, está siendo reemplazada por un proceso complejo donde la periferia interviene también (dado que la exportación de productos primarios sigue existiendo) en la exportación de productos elaborados, incluso aumentando significativamente su participación en la exportación de productos con un alto componente tecnológico.

En términos muy esquemáticos, lo que sucede es ciertas empresas con capacidad de operar a escala transnacional, han adquirido la posibilidad de trasladar a la periferia segmentos enteros de las cadenas productivas (producto del desarrollo de la tecnología de la informática y las comunicaciones), utilizando al país receptor exclusivamente como plataforma de exportación.

El proceso es sencillamente la búsqueda de bajos costos de mano de obra. En palabras de Giovanni Arrighi (1997:188), podemos decir que asistimos “a una división del trabajo donde el centro es predominantemente el lugar de emplazamiento de las actividades cerebrales del capital corporativo y la periferia el locus de los músculos y los nervios”.

Asistimos a un proceso de expansión de la relación salarial, donde la fábrica del mundo se traslada desde el “centro” capitalista a la periferia. Ese es el lugar crecientemente asumido por China en la economía mundial contemporánea y que explica en buena medida el crecimiento del empleo y la explotación mundial de los trabajadores, pese a la disminución del empleo, no solo por la crisis, en los principales países capitalistas desarrollados. En plena crisis ocurren pérdidas de empleo en los territorios tradicionales e históricos del desarrollo capitalista, al tiempo que se expande la relación social de explotación en nuevas fronteras territoriales de valorización del capital.

Gráfico nº 1. Relación entre las exportaciones de alto contenido tecnológico de países seleccionados y los Estados Unidos[4].

Fuente: Pinazo y Piqué (2011), Desarrollo Latinoamericano en el marco de la Globalización, en Problemas del Desarrollo, UNAM, nº 166.
Ahora bien, esta exportación de productos de alto contenido tecnológico no ha alterado ni la participación de los países en valor agregado mundial, ni ha modificado sensiblemente el nivel de sus salarios. Fundamentalmente porque se trata de un traslado de segmentos intensivos en mano de obra, en busca de una reducción en los costos, y no de un proceso de desarrollo industrial, en ninguno de los sentidos en que se pueda pensar la palabra.

Esta última cuestión quizás nos sirva para pensar el esfuerzo argumentativo, y la “tortura de datos” consiguiente, a los que comúnmente se someten los ideólogos del librecomercio, para hacernos creer lo bueno que es para nosotros que abramos nuestras fronteras y les dejemos hacer sus negocios.

En síntesis, nos preocupan los contenidos “profesionalistas” y “objetivos” que difunden agencias internacionales que pretenden estar más allá de unos o de otros. En nuestro caso queremos enfatizar que la OCDE realiza análisis que son fuente de información para la toma de decisiones en los ámbitos de poder mundial, especialmente el G20, núcleo que define el rumbo del capitalismo mundial en crisis.

No solo se trata de denunciar y desarmar la argumentación de las clases dominantes, sino de construir pensamiento propio para la emancipación de las clases subalternas. Es que en los últimos 20 años no solo existió la ofensiva dominadora del régimen del capital por restaurar la dominación capitalista objetada por las luchas obreras y populares por décadas en un marco bipolar. El proyecto del capital trata de obturar las propuestas de emancipación de los trabajadores, pero no puede evitar la experiencia de resistencia y construcción de alternativa política, social y cultural, algo que verifica la realidad de nuestramérica a comienzos del Siglo XXI. Vale adicionar que al proyecto del capital se le suma un modelo sindical conciliador y posibilista encarnado en el ámbito global por la Central Sindical Internacional que deja afuera de la representación a millones de trabajadores, la mayoría precarizada; pero también debe registrarse la experiencia renovadora del agrupamiento de trabajadores en el Encuentro Sindical Nuestra América, expresión de un modelo unitario y de clase en proceso de extensión, que agrupa organización de trabajadores más allá de la organicidad sindical, interpelando a los trabajadores en el territorio y en las condiciones generalizadas de precariedad para la instalación de un modelo de organización y lucha de los trabajadores para la confrontación con la iniciativa de las clases dominantes y la proposición de alternativa anticapitalista.

Buenos Aires, 12 de enero de 2012

Julio Gambina                  Germán Pinazo                  Víctor Mendibil
Presidente Fisyp               Miembro Fisyp                 Secretario General FJA


[1] http://www.oecd.org/document/31/0%2c3343%2cen_2649_37431_44171615_1_1_1_37431%2c00.html

[3] Que haya caído el número absoluto de trabajadores es sumamente importante porque, al crecer la población, es esperable que se potencie el efecto sobre la tasa de desempleo.
[4] Por cuestiones de disponibilidad los primeros datos de América Latina y México corresponden al año 1986, mientras que los de los 5 países asiáticos a 1981.

La deuda pública crece y condiciona la política económica ¡La deuda es una estafa y tiene que ser investigada!


Todos sabemos que la deuda pública fue uno de los mecanismos que utilizó la dictadura (1976-1983) para profundizar la dependencia y entregar el país a las transnacionales. El tema volvió a ser relevante y mecanismo de subordinación al capital externo en los 90´, bajo los gobiernos peronistas y radicales de Menem y De la Rúa.
La deuda pública a diciembre del 2001 era de 141.000 millones de dólares (m.d.). Por impagable se sancionó el default por 100.000 m.d. y el resto se siguió cancelando a los organismos internacionales (FMI, Banco Mundial, BID). El gobierno informa que su política es el desendeudamiento. Sin embargo, la realidad demuestra que la deuda crece, en el último tiempo a más de 10.000 m.d. por año.
El último dato oficial al 30/09/2011 señala que la deuda pública asciende a 175.324 m. d., sin contar: a) los títulos demandados por acreedores y que no entraron al canje, unos 10.000 m.d., b) ni los fondos reclamados por empresas extranjeras ante el CIADI y con sentencia desfavorable para el país, unos 500 m.d., c) ni la suma adeudada y en proceso de pago al Club de París por 9.000 m.d.; totalizando ello unos 195.000 m.d. La deuda pública habría aumentado en una década unos 54.000 m.d. (195.000 – 141.000)
Según Héctor Giuliano (especialista sobre aspectos de la deuda), al monto de deuda reconocido por el Ministerio de economía debe incorporarse: a) la deuda no registrada por 58.000 m.d. (capitalización de intereses por 4.000 m.d.; indexación por CER por 22.000 m.d.; y cupones del p.b.i. por 32.000 m.d.; b) estima unos 15.000 m.d. de deuda de Provincias; c) una deuda del BCRA de 23.000 m.d. por tenencias de LEBAC y NOBAC y d) de organismos descentralizados y municipios una estimación de 20.000 m.d. Entre los cuatro conceptos suman 116.000 m.d. los que sumados al dato oficial de 175.324 m. d. tendríamos una deuda total de 291.324 m.d.; pero sumado a nuestro cálculo anterior de 195.000 m.d., tendríamos un total de 311.000 m.d. En este caso, la deuda pública habría aumentado unos 170.000 m.d. (311.000 – 141.000)
Un argumento utilizado por el gobierno es que la relación entre la deuda y el p.b.i. se disminuyó entre 2003 y el presente. Esa relación presenta sus problemas, ya que la deuda aparece subestimada, pues no se le incorpora la deuda de provincias y municipios, y otros rubros, que según consignamos, haría ascender el total de deuda a 311.000 m.d. Por otra parte, el p.b.i. es una cifra estimada con datos no confiables del INDEC.  Es verdad que la relación es menor a la existente en 2001, pero no tanto como lo promociona el oficialismo. El dato relevante es el crecimiento en términos absolutos.
Dijo la Presidenta el 10/12/2011 en la asunción del segundo mandato que el país pagó 26.316 m.d. por la política de desendeudamiento entre 2009 y 2010. Además, destacó que el BCRA debió vender reservas internacionales por 16.000 m.d. para atender las corridas contra la moneda.
Entre estos datos se disminuyeron las reservas en 42.000 m.d., los que sumados a los 46.500 m.d. de reservas al 10/12/2011, las mismas podrían haber llegado a 88.500 m.d.
Esos 42.000 m.d. podrían haberse usado con otro destino, sea para el desarrollo de otro modelo productivo  o para atender necesidades de los sectores más empobrecidos y vulnerables, 82 % para los jubilados, asignación universal  para todos los hijos de los trabajadores. Sin embargo se usaron para pagar deuda y satisfacer demanda de dólares de grandes operadores económicos.
El Presupuesto 2012 señala que el stock de Deuda aumentará este año (2011) 12.200 m.d. y el año siguiente (2012) el aumento sería de 11.700 m.d. Hay que observar una previsión de crecimiento de la deuda pública cercana a los 12.000 m.d. anuales.
Se trata de un tema estratégico que merece un tratamiento político desde el Parlamento y el conjunto de la sociedad. Para ello se requiere una campaña de esclarecimiento e investigación, facilitando un proceso de consulta popular para definir los cursos a seguir en materia de deuda pública.
¡La deuda tiene que ser investigada!
¡Exijamos esclarecimiento público sobre los montos involucrados en la deuda pública!
¡Con los datos y una gran campaña de esclarecimiento proponemos convocar a una consulta popular sobre los cursos de acción relativos a la deuda pública!   
Julio C. Gambina                                              Víctor Mendibil
                    Fisyp                              Integrante Comité Coordinador-ESNA    

Economía a fines del 2011


Empezó el segundo mandato de CFK y con el envión del consenso electoral del 54% se llevan adelante sesiones extraordinarias del Parlamento y se aprobaron “media sanción en Diputados”, algunas leyes fundamentales para el funcionamiento de la economía de la Argentina, entre ellas el Presupuesto 2012; la prórroga de legislación relativa a impuestos y sobre la emergencia económica, entre otras.
Todas esas leyes son claves para pensar en los ingresos fiscales y la capacidad negociadora con las empresas privatizadas de servicios públicos. Entre otras leyes polémicas se aprobó la ley antiterrorista, exigida por el poder económico mundial, es decir, el FMI, o el G20; y podrá ser utilizada para la represión social, pese a una cantidad de resguardos suscriptos a última hora por adherentes al oficialismo ante la presión de los organismos de derechos humanos y una movilización de opiniones críticas.
Es una realidad que el poder dominante interviene cada vez más en las restricciones al funcionamiento democrático de la sociedad. Es una tendencia que se verificó recientemente ante la sugerencia de realizar un plebiscito sobre el ajuste en Grecia, o las designaciones de “técnicos” no elegidos por el voto de la sociedad en el gobierno italiano; tecnócratas que acaban de hacer aprobar por la gran mayoría de los parlamentarios de Italia un gigantesco ajuste de 32.000 millones de dólares.
Un dato de nuestro tiempo es la incompatibilidad creciente entre capitalismo y democracia. En ese sentido, el titular de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, LADH, José Schulman escribió al respecto que “Diputados aprobó en soledad, sin escuchar al movimiento popular ni a los organismos de derechos humanos, ni a los juristas ni a los que estudian la estrategia del Imperio para la zona, el agravamiento de la Ley Antiterrorista....Desde hoy contamos con una libertad menos y un dolor más....la democracia representativa ha vuelto a mostrar, como dijo Rossi, que no están para discutir ni pensar sino para obedecer al gobierno...hace falta democratizar la democracia porque sino nunca seremos libres.”
Capitalismo dependiente y transnacionalizado
La economía cierra el año, según la estadística oficial, en ascenso y con gran crecimiento de la banca, el comercio y la industria, en ese orden. Es curioso ver la evolución de la banca a una década de la crisis del 2001, cuando los bancos estaban en el centro de las críticas de la sociedad. ¿Qué pasó en la década para un cambio de situación? La normalidad del ciclo de negocios bancarios es convergente con la recuperación económica de estos años, con importantes crecimientos económicos que no modificaron sustancialmente la estructura económica y social, es decir, la estructura del poder.
Argentina sigue siendo un país dependiente del capitalismo mundial; subordinado al poder de las corporaciones transnacionales, y es por ello que el capital externo domina los sectores estratégicos de la economía local, sea en el agro, la industria o los servicios. La presencia de empresas argentinas entre las transnacionales de la región, las translatinas no modifica el carácter enunciado, por el contrario, ratifica que el capital solo puede funcionar con efectividad si logra escala de competencia mundial.
Esas tendencias estructurales es lo que parece continuarse a futuro, sea por las referencias de planes estratégicos sobre el agro o la industria hacia el 2020, donde el modelo productivo parece replicarse, como en algunas decisiones en el tiempo presente sobre la gestión económica.
En este sentido destaca el nombramiento de Gaspar Lorenzino a cargo del Ministerio de Economía. Viene de actuar a cargo de la Secretaría de Finanzas, y desde el 2008 era el encargado de negociar asuntos financieros, tal como la deuda pública.
La política es desendeudamiento, o de pago de la deuda si se quiere, siendo el objetivo “arreglar” los atrasos con el Club de París y otros casos para reincidir en la búsqueda de financiamiento en el mercado mundial, puesto que los recursos liberados hasta ahora por estructuras locales se están agotando, sea la ANSES o el Banco Central.
El papel del nuevo ministro apunta a continuar la tarea de desendeudarse, aunque la deuda crezca en valores absolutos, de 141.000 millones de dólares en 2001 a los 175.000 reconocidos en el sitio del ministerio a septiembre del 2011; que el especialista Héctor Giuliano estima cercano a los 300.000 millones de dólares, pues incorpora las deudas de las provincias y los municipios, junto a otros rubros no incluidos en el cálculo oficial.
Es cierto que la relación entre deuda sobre pbi es menor en la actualidad que hace un decenio, con la salvedad que la deuda es un dato cierto, mientras que el pbi es una estimación, sospechada, y sujeta a contingencias diversas, entre ellas, los pronósticos de la crisis y su impacto entre nosotros.
Otra noticia que induce a pensar en cambios según la lógica dominante de la acumulación capitalista es la modificación en la orientación del INTI, no solo por la salida del Ingeniero Enrique Martínez de la dirección del ente estatal y la remoción de la cúpula, los que hasta ahora definían el accionar del ente, asociado a una concepción de “economía social” y promoción de iniciativas de soporte tecnológico para los sectores no concentrados de la economía local y la transferencia de tecnología y cooperación internacional con países vecinos y del ámbito regional.
Todo indica que ahora se apunta a consolidar las necesidades de asistencia a las industrias que dominan, mutando en una concepción que podría haber inducido nuevos horizontes en el modelo productivo industrial, para otros desarrollos, locales y regionales.
La perspectiva mundial es recesiva y de conflicto
La crisis mundial sigue amenazante sobre la coyuntura de la Argentina en este fin de año, con datos de recesión o desaceleración de los principales socios del país, sea Europa, EEUU, Brasil, o la propia China. Todos los organismos internacionales han corregido a la baja las estimaciones sobre proyecciones futuras.
Los acuerdos en la Unión Europea, liderados por Alemania, secundada por Francia, excluye a Gran Bretaña, colocando en evidencia la disputa por proyectos y poder en el viejo territorio del imperialismo.
En EEUU no son mejores los pronósticos, con tendencia escuálida al crecimiento y acumulando una bomba de tiempo de conflicto con la evolución del desempleo y la pobreza.
Los países “emergentes” sienten la falta de demanda proveniente del capitalismo desarrollado, que veía en esa emergencia una forma de escaparle a la crisis. La profundidad de esta involucra el ciclo del capital mundial y comienza a sentirse en los emergentes de mayor recepción de capitales y de comercio.
El horizonte es de conflicto, aún cuando EEUU decide retirarse de IRAK, y por eso las leyes de “seguridad” y “antiterrorista” que recorren el mapa político del mundo. El año empezó con las revueltas en los países árabes del norte de África, y se consolidó a lo largo de los meses con la emergencia de los “indignidados” que se propalaron desde Europa a EEUU, Israel, haciendo parte de una conflictividad creciente y que fue animada en Sudamérica por los estudiantes chilenos y colombianos, confirmando el descontento de la mayoría; y no en vano, una de las consignas más visible fue “somos el 99%”, denunciando al concentrado 1% de la población que acumula para sí riquezas, ganancias y poder.
Pensando precisamente en el conflicto, bien vale pensar en nuestro país lo acontecido en estos días en el seno del oficialismo, sea el conflicto policial de la Provincia de Buenos Aires, como la disputa entre la Presidente y el titular de la CGT. En rigor, la interna en el oficialismo anticipa los tiempos políticos, con un detalle no menor y apunta a uno de los temas más delicados del presente, la capacidad del poder por disciplinar a los trabajadores de cara a las negociaciones salariales del primer cuatrimestre del año entrante.
En fin, se termina el año con horizontes críticos para la economía mundial y conflictos políticos y sociales en puerta.
¡Felices fiestas!
Buenos Aires, 17 de diciembre de 2011