La fragmentación del movimiento obrero limita la síntesis estratégica para construir alternativa de poder

La reestructuración regresiva del capitalismo en la Argentina por medio siglo, desde la dictadura genocida en 1976, puede explicar el retroceso de las/os explotadas/os en su confrontación con la clase propietaria, local y extranjera, del núcleo principal de acumulación capitalista. En efecto, ante la acumulación de poder popular de la clase trabajadora hacia 1975/76, la respuesta fue la genocida ofensiva del capital en contra del trabajo, que hoy se asume, además, como ofensiva de la ultraderecha (el gobierno de Javier Milei) para eliminar las conquistas obtenidas en la lucha obrera y popular. Se acaba de aprobar una reaccionaria reforma laboral en contra de derechos históricos de trabajadoras y trabajadores, que era un objetivo de largo aliento del gran capital. La acumulación de poder popular fue producto o de un siglo de experiencias de organización y lucha (1875-1975), en la que confrontaron una estrategia de conciliación de clases, hegemónica luego de 1945, para el desarrollo del capitalismo y una corriente que sustentó una estrategia de poder en contra del capital, hegemónica en los albores de la emergencia obrera a fines del siglo XIX y comienzos del XX. Esa disputa coexistió desde el inicio de la organización política de la clase trabajadora y se proyecta en nuestro tiempo en las formas que asume la fragmentación y la reorganización del movimiento de trabajadoras y trabajadores. Es algo que se visibilizó en la diversidad de actos del 1° de mayo pasado. Son tendencias que conviven en la resistencia cotidiana, expresadas en paros generales y diferentes formas de lucha, pero sin síntesis de una propuesta política alternativa a la lógica capitalista. Regresivos cambios estructurales La pobreza y el desempleo oscilaron en torno al 5% y al 3% respectivamente antes de la ofensiva reaccionaria de la Dictadura genocida iniciada en 1976. En la actualidad, la pobreza oscila entre el 30 y el 50% desde hace tres décadas, como dato estructural de la organización económica de la sociedad en Argentina. El desempleo, el subempleo y la situación irregular, de precarización en el empleo, creció de manera alarmante y afecta al 50% de la población trabajadora. Por eso, el impacto regresivo en la distribución del ingreso, que desciende desde el máximo de un 50% para el capital y otro tanto para el trabajo a niveles de 70 a 30, en desmedro de la clase trabajadora. La Argentina contemporánea es más desigual en apropiación de ingresos y de riqueza con relación a las formas del desarrollo capitalista previo al proceso inaugurado hace medio siglo desde el golpe de Estado de 1976. El golpe del 76 instaló reaccionarias reformas en las relaciones entre el capital y el trabajo, tanto como en las funciones asumidas por el Estado y en un realineamiento internacional del país favorable a la dinámica de liberalización y transnacionalización del régimen del capital. No sorprende entonces que el primero de mayo de 2026 presentó diferentes actos y movilizaciones de las centrales sindicales existentes y de organizaciones sindicales, sociales y políticas. Esa diversidad es una manifestación de estrategias divergentes que existen en el movimiento obrero y popular, de quienes mantienen una lógica de conciliación de clases en tiempos de imposibilidad para políticas de tipo keynesiana, funcionales a otro momento del capitalismo global. Otros, sustentan lógicas de confrontación sin conciliar diagnósticos relativos a la derrota sufrida por el movimiento obrero desde la ofensiva capitalista global de los ´70 y los ´90 del siglo pasado. Constituye aún una asignatura pendiente el balance de la lucha de clases contemporánea, de los ciclos acontecidos desde los orígenes del movimiento obrero y las estrategias por la emancipación y la revolución, de 1848 al presente. Aludimos a una derrota estratégica que afectó el imaginario por la lucha anticapitalista, antimperialista, anticolonialista y toda forma de discriminación o racismo. En rigor, un diagnóstico adecuado sobre la derrota sufrida es el punto de partida para reagrupar al movimiento de trabajadoras y trabajadores en una nueva estrategia por la revolución en contra y más allá del capital. Desafíos estratégicos Son líneas escritas pensando en la Argentina, pero que pueden hacerse extensivas a otras latitudes, en tanto acontecen cambios reaccionarios en el capitalismo mundial a la salida de la crisis de rentabilidad de los 60/70 en todo el mundo. Cambios estimulados por la derrota y desarticulación del socialismo en el este de Europa y muy especialmente con el fin de la Unión Soviética y la bipolaridad del sistema mundo. El movimiento obrero y la izquierda está desafiada a gestar un nuevo tiempo por la revolución y el socialismo, en donde la teoría revolucionaria está convocada al análisis riguroso y la generación de síntesis de nuevas experiencias de transformación revolucionaria. Son reflexiones que remiten a una práctica teórica política en el movimiento obrero y en la izquierda, en la Argentina y en la región. Reflexiones que apuntan al desafío intelectual por reconstruir una estrategia contra el capital en esta tercera década del Siglo XXI. Buenos Aires, 5 de mayo de 2026. A 208 años del nacimiento de Karl Marx.

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