Inauguración del año parlamentario. Un show electoral de Milei
Inauguró Javier Milei, el pasado 1 de marzo, las sesiones ordinarias del Congreso. Fue una “puesta en escena”, cual show mediático, dirigido a su público.
El escenario fue la Asamblea Parlamentaria, pero al trasmitirse por cadena nacional, el público era el electorado, por lo que se asistió al lanzamiento de la campaña para la renovación presidencial del 2027.
Si ese formato agresivo le había dado resultado … ¿por qué no reiterarlo?, aun cuando había manifestado hace poco que dejaría atrás los insultos y groserías.
Milei es pragmático y el estilo “show” disimula precisiones, por eso, habla de crecimiento económico al tiempo que escatima el tipo de crecimiento y oculta el decrecimiento. Del mismo modo habla de la corrupción ajena y esconde la propia.
Lo que crece no amplia el empleo
El INDEC, destaca que, a diciembre del 2025, último dato disponible, el crecimiento remite a la actividad agropecuaria, del sector financiero, la minería, la energía y la pesca, con escaso impacto en la contratación de la fuerza de trabajo.
Por el contrario, se destaca la caída del comercio, minorista y mayorista, de la construcción y la industria manufacturera, dos grandes sectores generadores de empleo.
Fueron más de 21.000 las empresas cerradas bajo la gestión Milei, y una cifra similar de kioscos que ya no existen.
En empleos perdidos, más los cesantes estatales, ya alcanzan 320.000 puestos de trabajo, algunos de los cuales acrecientan el empleo “irregular”, sin seguridad social.
La cuestión de fondo remite al ajuste regresivo en los ingresos de la mayoría de la población. Los ingresos por salario y jubilaciones no alcanzan a la evolución de los precios (inflación), aun cuando el “showman” a cargo del poder ejecutivo dice que esos ingresos han mejorado.
Además, lo más serio es que se anuncia que lo que viene es más de lo mismo, que se espera que el crecimiento siga en esos sectores, más aquellos asociados a la innovación tecnológica. Por eso aludió al frío patagónico como territorio de desembarco de inversiones en centros de datos.
En rigor, son anuncios de inversiones que vendrían por las facilidades del RIGI. Faltan aún las efectividades conducentes de los inversores externos, nada menos que en tiempos de incertidumbre global y de “vuelo hacia la calidad” de los capitales excedentes, o sea: el dólar y el mercado estadounidense, no un país cuyo riesgo se resiste a disminuir.
Libertad de comercio y reforma tributaria
La orientación productiva en curso y los límites a la materialización de las inversiones pone en duda la perspectiva del crecimiento anunciado.
Por otra parte, se anuncian las continuidades de las reformas estructurales, con más libertad de comercio y reformas tributarias.
Sobre las primeras, la apertura comercial, vale mencionar los límites estructurales que se imponen en el mercado mundial, sanciones unilaterales mediante, que dificultan el comercio global.
Además, que ello supone el estímulo a la producción externa en desmedro de la local.
Sobre las segundas, las reformas impositivas, señalemos que la baja en el consumo popular, por impacto de ingresos disminuidos de la mayoría de la sociedad, el horizonte es de merma en la recaudación.
Más aún, en el informe de recaudación de ARCA, a diciembre 2025, se destaca que los impuestos son el 58% de la recaudación fiscal, la seguridad social captura un 36,50% y la Aduana un 5,50% y dentro de los impuestos, el IVA capta el 53% y Ganancias el 28%, totalizando entre ambos un 81%.
La merma en el consumo por continuidad del cierre de empresas ante la continuidad de la apertura importadora, y la tendencia a menores ingresos populares, salarios y jubilaciones, supone una perspectiva crítica en la evolución económica futura y la capacidad recaudadora del fisco.
Entre tantas diatribas del discurso presidencial, se colaron mensajes de baja de impuestos que suenan agradables a los votantes libertarios, incluso con el énfasis relativo a “destruir” el Estado. Con menor recaudación, no quedará otra que mayor ajuste fiscal.
Para otra política
Lo que hace falta es una nueva representación política popular, que renueve el horizonte político en el país.
Las viejas tradiciones políticas necesitan ser recreadas o superadas desde una nueva síntesis, que recoja las tradiciones, pero resignificadas ante los desafíos de nuestro tiempo.
Esos imaginarios que dieron origen a las tradiciones históricas han mutado al compás de los cambios en el capitalismo global, con precariedad laboral devenida de la ofensiva del capital sobre el trabajo.
Habrá que recrear un imaginario en contra y más allá del orden monetario mercantil del régimen del capital, lo que invita a un cambio cultural hacia lo solidario, la autogestión y lo comunitario. Un verdadero cambio cultural, alejado de la batalla en enuncia el liberal libertario a cargo del poder ejecutivo en Argentina.
Buenos Aires, 2 de marzo de 2026
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