La AFIP informó en estos días el crecimiento del 30,6% en la
recaudación de marzo del 2014 respecto de misma fecha en 2013, totalizando un
ingreso de 78.710 millones de pesos.
El porcentaje de incremento es un dato similar a la inflación
presunta del año transcurrido, aunque no lo podemos corroborar por
insuficiencia de información oficial y discontinuidad de los guarismos
inflacionarios entre el pasado año y el presente, mediante metodologías
diferenciadas utilizadas por el INDEC para el 2013 y el 2014.
El dato difundido por la AFIP remite por un lado a la
confirmación de la desaceleración económica manifestada en el 3% de crecimiento
del PBI para el 2013 y que confirma la previsión de la evolución del primer
trimestre. Por otro lado, desnuda la regresividad tributaria asentada en
tributos al consumo como el IVA y en la deformación de un impuesto a las
ganancias que incluye a los salarios, cuyo mínimo no imponible no se ajusta por
inflación, y que recurrentemente vuelve a la discusión sobre quién y cómo debe
financiarse el Estado. Es una cuestión agravada con las exenciones del impuesto
a las Ganancias y que involucra a las rentas derivadas de la actividad
financiera y bursátil.
Vale mencionar que el tema es uno de los aspectos que
explican el próximo paro nacional convocado para el jueves 10 de abril.
Los
datos de la recaudación
Esa recaudación de la AFIP reconoce al IVA como el impuesto
de máxima percepción con 25.529 millones
de pesos, un 39,1% más que un año antes.
A continuación aparece el registro de Ganancias con 14.939
millones, un 27,8% de incremento.
Entre ambos impuestos suman 40.468 millones, un 70% de los ingresos
tributarios (sin seguridad social) y un 51% del total de entradas al ente
recaudador (incluye la seguridad social).
Estos dos tributos constituyen la base del sistema impositivo
con que se financia el Estado. Sumando a otros tributos, al endeudamiento
público, más la venta de bienes del Estado (en su momento las privatizaciones),
se completa la capacidad de financiar que asumen los Estados.
Por eso vale concentrar la atención en IVA y Ganancias,
especialmente con la aceleración de precios en los últimos tiempos y la demanda
sindical por actualizar el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias y/o
eliminarlo como se sostiene incluso desde una discusión doctrinaria sobre la
juridicidad del régimen impositivo.
Con menor registro en la recaudación, aunque expresando un
30% de la recaudación impositiva, aparecen entre otros ingresos, los derechos
de exportación, que sumaron en marzo unos 5.343 millones y 33,7% de crecimiento
anual; y los de importación por 2.116 millones, con 28% más respecto de un año
antes. Los relativos a débitos y créditos sumaron 5.259 millones, con 29,3% más
sobre marzo 2013.
La AFIP computa también un ingreso por seguridad social de
20.880 millones de pesos, un 24,3% mayor. Son recursos que preferimos
diferenciar de los tributarios propiamente dichos, ya que en buena parte tienen
destino específico, especialmente para la previsión social, en gran parte
retenidos a los propios trabajadores.
La
coparticipación
Un tema adicional es como se distribuye esa recaudación entre
la Nación y las provincias.
En la reforma constitucional de 1994 se otorgaron dos años de
plazo para discutir la coparticipación federal de impuestos en la Argentina. Ya
pasaron dos décadas y el tema no se resuelve.
Además, en ese lapso se transitó la gran recesión entre 1998
y 2002, con graves secuelas en materia de recaudación fiscal y atención de las
necesidades de la población.
El resultado fue la crisis del 2001 y el deterioro de las
condiciones de vida de la población, manifestado en 57% de pobres y más del 21%
de desempleados, o la mitad de los trabajadores con problemas de empleo.
Si nos interrogamos sobre que cambió luego del 2001, nos
encontraremos que no solo no se discutió la nueva coparticipación federal, sino
que los cambios fiscales ocurridos favorecieron la recaudación centralizada en
la Nación.
La consecuencia directa es que el record de recaudación
ocurrido en estos últimos años engordó las cuentas nacionales dejando a las
Provincias a merced de la voluntad y arbitrio del gobierno nacional.
Más que un debate sobre cómo distribuir los recursos
fiscales, demorado por años, asistimos a una centralización de recursos del
fisco, los que se subordinan a la lógica de poder definido por el gobierno
nacional. Las Provincias quedaron subordinadas a la lógica clientelar que
supone la gestión de acrecidos recursos que percibe la AFIP.
¿Existe
alternativa?
Una lógica alternativa supone discutir qué tipo de país
pretendemos y cuál es el Estado necesario, a todo nivel, municipal, provincial
y nacional.
De ello se derivan los recursos necesarios, lo que nos lleva
a discutir quién paga (¿de dónde se obtienen los recursos tributarios?) para
superar el dato actual que encabezan impuestos directos que afectan seriamente
a los sectores más empobrecidos, caso del IVA, o el impuesto a las ganancias,
que en buena parte recae sobre los trabajadores, algo improcedente y
anticonstitucional, ya que el salario es retribución de la fuerza laboral y no
pago por la inversión de capitales.
Pero también significa discutir cómo se gasta, y en este
caso, por lo menos tres temas; uno remite al personal necesario para satisfacer
múltiples necesidades sociales; otro a las políticas territoriales de
desarrollo que impone analizar qué ciudades, provincias o regiones priorizar al
momento de asignar recursos públicos; finalmente pensar si deben privilegiarse
los acreedores externos de la deuda pública o los acreedores internos por
derechos constitucionales no satisfechos, especialmente salud o educación,
Es el debate que el sistema político en crisis desde hace
tiempo, más allá de relativas recomposiciones y mayorías electorales o
parlamentarias obtenidas transitoriamente, no formuló en 20 años (1994-2014) y
que constituye parte de las asignaturas pendientes en la discusión contemporánea.
Mar
del Plata, 5 de abril de 2014