El Blog de Julio C. Gambina
Notas y artículos de análisis sobre la actualidad político-económica.
La apuesta libertaria por la competitividad
La lógica del gobierno es que las empresas no competitivas cierran y habilitan un nuevo ciclo de expansión empresaria sobre la base de innovación tecnológica y condiciones macroeconómicas para favorecer la competitividad. Esas condiciones macroeconómicas serían las que ofrece la política económica gubernamental: equilibrio fiscal, no emisión monetaria y estabilidad cambiaria, reforma laboral y la institucionalización del libre comercio, especialmente con Europa y EEUU; el resto lo aporta el sector privado.
Preguntado por el cierre de empresas, Luis Caputo, el ministro de economía responde: “Mirá, cierran y abren”, “hay gente que está aprovechando el cambio, que cree, que ve, que confía y que entiende que este es momento de invertir. Estamos en un esquema diferente, en el que va a haber un reacomodamiento de empresas y de algunas industrias. Algunas serán más competitivas y otras menos, y dentro de una misma industria ocurrirá lo mismo: habrá empresas más competitivas y otras que no lo sean tanto. Eso es lo normal y no hay que desgarrarse las vestiduras”.
A su vez, un consejo a los obreros despedidos, de parte de consultores y profesionales apunta a la búsqueda de nuevos empleos o emprendimientos, aun a costa de perder ingresos y seguridad social.
La idea es que empresarios/as o trabajadores/as deben buscar por su cuenta un lugar en el nuevo orden que imaginan los liberales libertarios para la Argentina en construcción.
¿Destrucción creativa?
En esa concepción imaginan un inmenso desembarco de inversiones externas en sectores definidos para la acumulación capitalista local: el agro-negocio de exportación, la minería y la energía, junto a las finanzas y el sector de la innovación tecnológica de época, la inteligencia artificial vía inversiones en centro de datos.
La lógica teórica nos lleva a la “destrucción creativa”, concepto difundido por Joseph Schumpeter de los años 40 del siglo pasado para definir la dinámica de la innovación en el capitalismo. Una categoría desplegada en tiempos de crecimiento importante de la economía mundial.
En octubre del 2025, se les otorgó el Nobel de Economía, premio del Banco de Suecia, a Philippe Aghion y Peter Howitt por “la teoría del crecimiento sostenido a través de la destrucción creativa”, quienes compartieron el premio con Joel Mokyr por sus aportes a como el progreso tecnológico impulsa el crecimiento continuo.
La “destrucción creativa” está de moda en tiempos de crisis capitalista, manifestada como tendencia a la ralentización económica.
En efecto, según variados análisis, la economía mundial no crece al ritmo previo al 2007/09 y encima, todo se agravó con la pandemia desde el 2020 y la extensión de guerras localizadas que se amplían desde el conflicto Rusia-Ucrania desde hace 4 años.
Es una situación que se agrava con el ataque de Israel y EEUU sobre Irán y que impacta en toda la región del medio oriente y amenaza a extenderse.
Los cambios en el sistema mundial afectan la producción y circulación del capital en el ámbito mundial, ralentizando la producción y el comercio global, a contramano de la lógica de mundialización desde la salida de la crisis de rentabilidad de los 60/70 hasta las iniciativas (MAGA) de la gestión Trump desde 2016, agudizadas en su segundo gobierno desde 2025.
Pensar en alternativas
A propósito del tema, Michael Roberts señala en una nota reciente y para la economía británica, donde cierran empresas y crece el desempleo, sin creación de nuevas empresas, que: "Existe una alternativa a la «destrucción creativa», diseñada únicamente para impulsar la rentabilidad del sector capitalista. Se trata de un aumento masivo de la inversión pública mediante la propiedad pública de los bancos y las industrias estratégicas en un plan nacional de inversión en tecnología, educación, sanidad, vivienda, transporte y comunicaciones."
Resulta interesante la reflexión del marxista británico para pensar en los desafíos para la Argentina, a contrapelo de la opinión del ministro de economía Caputo, ya que el plan en función en la Argentina tiene como principal consecuencia del ajuste fiscal la baja de la “obra pública” como parte de ajuste en el gasto público social.
El rubro “obra pública” supuso resignar inversiones/gasto por 28,8 billones de pesos, que junto a otros “ahorros” por la austeridad y el ajuste en planes sociales (19,8 billones), jubilaciones (19,1 billones), salarios estatales (12 billones), subsidios a la energía (11,7 billones) y Educación (8 billones), entre otros. Son los rubros más destacados de un informe de los investigadores rosarinos de MATE (https://mateconomia.com.ar/) en el que aluden al “ahorró” en el Estado desde que gobierno Milei por 116 billones de pesos, un equivalente aproximado de 82.500 millones de dólares al tipo de cambio oficial.
Pensar en alternativa al “modelo” liberal libertario supone construir una mayoría política por desandar el camino de la “destrucción” de estos años, no asumir la lógica monetarista y liberalizadora y promover el programa “creativo” que está en las demandas populares para la “reorganización económica de la sociedad” y satisfacer las necesidades en base al trabajo asociado, auto-gestionado, comunitario, no lucrativo. Es parte de la urgente batalla cultural contra la ofensiva del capital y la ultraderecha local y mundial.
Buenos Aires, 3 de marzo de 2026
Inauguración del año parlamentario. Un show electoral de Milei
Inauguró Javier Milei, el pasado 1 de marzo, las sesiones ordinarias del Congreso. Fue una “puesta en escena”, cual show mediático, dirigido a su público.
El escenario fue la Asamblea Parlamentaria, pero al trasmitirse por cadena nacional, el público era el electorado, por lo que se asistió al lanzamiento de la campaña para la renovación presidencial del 2027.
Si ese formato agresivo le había dado resultado … ¿por qué no reiterarlo?, aun cuando había manifestado hace poco que dejaría atrás los insultos y groserías.
Milei es pragmático y el estilo “show” disimula precisiones, por eso, habla de crecimiento económico al tiempo que escatima el tipo de crecimiento y oculta el decrecimiento. Del mismo modo habla de la corrupción ajena y esconde la propia.
Lo que crece no amplia el empleo
El INDEC, destaca que, a diciembre del 2025, último dato disponible, el crecimiento remite a la actividad agropecuaria, del sector financiero, la minería, la energía y la pesca, con escaso impacto en la contratación de la fuerza de trabajo.
Por el contrario, se destaca la caída del comercio, minorista y mayorista, de la construcción y la industria manufacturera, dos grandes sectores generadores de empleo.
Fueron más de 21.000 las empresas cerradas bajo la gestión Milei, y una cifra similar de kioscos que ya no existen.
En empleos perdidos, más los cesantes estatales, ya alcanzan 320.000 puestos de trabajo, algunos de los cuales acrecientan el empleo “irregular”, sin seguridad social.
La cuestión de fondo remite al ajuste regresivo en los ingresos de la mayoría de la población. Los ingresos por salario y jubilaciones no alcanzan a la evolución de los precios (inflación), aun cuando el “showman” a cargo del poder ejecutivo dice que esos ingresos han mejorado.
Además, lo más serio es que se anuncia que lo que viene es más de lo mismo, que se espera que el crecimiento siga en esos sectores, más aquellos asociados a la innovación tecnológica. Por eso aludió al frío patagónico como territorio de desembarco de inversiones en centros de datos.
En rigor, son anuncios de inversiones que vendrían por las facilidades del RIGI. Faltan aún las efectividades conducentes de los inversores externos, nada menos que en tiempos de incertidumbre global y de “vuelo hacia la calidad” de los capitales excedentes, o sea: el dólar y el mercado estadounidense, no un país cuyo riesgo se resiste a disminuir.
Libertad de comercio y reforma tributaria
La orientación productiva en curso y los límites a la materialización de las inversiones pone en duda la perspectiva del crecimiento anunciado.
Por otra parte, se anuncian las continuidades de las reformas estructurales, con más libertad de comercio y reformas tributarias.
Sobre las primeras, la apertura comercial, vale mencionar los límites estructurales que se imponen en el mercado mundial, sanciones unilaterales mediante, que dificultan el comercio global.
Además, que ello supone el estímulo a la producción externa en desmedro de la local.
Sobre las segundas, las reformas impositivas, señalemos que la baja en el consumo popular, por impacto de ingresos disminuidos de la mayoría de la sociedad, el horizonte es de merma en la recaudación.
Más aún, en el informe de recaudación de ARCA, a enero 2026, se destaca que los impuestos son el 58% de la recaudación fiscal, la seguridad social captura un 36,50% y la Aduana un 5,50% y dentro de los impuestos, el IVA capta el 53% y Ganancias el 28%, totalizando entre ambos un 81%.
La merma en el consumo por continuidad del cierre de empresas ante la continuidad de la apertura importadora, y la tendencia a menores ingresos populares, salarios y jubilaciones, supone una perspectiva crítica en la evolución económica futura y la capacidad recaudadora del fisco.
Entre tantas diatribas del discurso presidencial, se colaron mensajes de baja de impuestos que suenan agradables a los votantes libertarios, incluso con el énfasis relativo a “destruir” el Estado. Con menor recaudación, no quedará otra que mayor ajuste fiscal.
Para otra política
Lo que hace falta es una nueva representación política popular, que renueve el horizonte político en el país.
Las viejas tradiciones políticas necesitan ser recreadas o superadas desde una nueva síntesis, que recoja las tradiciones, pero resignificadas ante los desafíos de nuestro tiempo.
Esos imaginarios que dieron origen a las tradiciones históricas han mutado al compás de los cambios en el capitalismo global, con precariedad laboral devenida de la ofensiva del capital sobre el trabajo.
Habrá que recrear un imaginario en contra y más allá del orden monetario mercantil del régimen del capital, lo que invita a un cambio cultural hacia lo solidario, la autogestión y lo comunitario. Un verdadero cambio cultural, alejado de la batalla en enuncia el liberal libertario a cargo del poder ejecutivo en Argentina.
Buenos Aires, 2 de marzo de 2026
¿Qué hay detrás de la desindustrialización? (Publicado en: https://www.diagonales.com/opinion/-que-hay-detras-de-la-desindustrializacion-_a699c9bcb988c116d81d17c2d)
La lógica del consumidor es comprar “barato y bueno”, sin discriminar origen de la producción.
El razonamiento para el vendedor: si resulta más caro producir, entonces se importa.
Ambas lógicas de la compra-venta están ocurriendo en la Argentina de la mano de las importaciones promovidas por la política económica liberal libertaria.
Todo con el objetivo de bajar la inflación a cualquier costo, con especial impacto en el desempleo y la precarización laboral, y más allá de los preciso está el proyecto de reestructuración regresiva del orden económico local, un proyecto que se viene amasando hace medio siglo.
Cae el empleo y los ingresos
En el informe de “evolución del empleo registrado” elaborado por la Unión Industrial Argentina” a octubre del 2025, último disponible en el sitio web de la Central fabril se destaca la fuerte caída del empleo registrado en la producción (-2,7%) respecto de la caída del conjunto del sector privado (-0,9%).
Destaca el Informe que: “Durante los primeros diez meses de 2025 la industria perdió más de 30.000 empleos.”
Agrega: “Al comparar históricamente, el empleo industrial cuenta 128.432 trabajadores menos (-10,1%) que en el máximo de octubre de 2013.”
Luego del cierre de FATE, la UIA señaló: “Cada planta industrial que se apaga implica la pérdida de conocimiento acumulado, empleo calificado y entramados productivos que tardan décadas en construirse"
En la nota se informa que la Industria “…lleva perdidos casi 65.000 trabajadores (-5,4%) en los últimos dos años…a noviembre 2026”, sobre un total de más de 300.000 puestos de trabajo perdido bajo la gestión Milei.
Los despidos actúan en la disminución de la masa salarial, ya que los desalojados de la situación regular migran a distintas formas de la irregularidad, especialmente hacia las empresas de plataforma, hacia las “aplicaciones”, el mono-tributo, la venta de la fuerza de trabajo por cuenta propia o la changa esporádica.
El ajuste fiscal y de la economía en su conjunto significa una pérdida de ingresos entre trabajadores activos y jubilados y pensionados. “El salario real en el sector privado…quedó 6% por debajo del nivel que tenía al asumir Milei.”
Agrega el Informe: “El poder de compra de las jubilaciones es 23% menor al de 2023…”
MATE destaca que bajo el gobierno Milei, la pérdida de empleos registrados del sector privado alcanza a -194.116, a -96.008 en el sector público y a -29.069 de casas particulares, totalizando -319.193, una magnitud preocupante como resultado de la política oficial.
Cambio estructural regresivo
Más allá de las regresivas consecuencias, el tema de fondo es el cambio del modelo productivo y de desarrollo, un proceso iniciado hace medio siglo y profundizado en turnos de liberalización acelerada, durante la dictadura genocida, la década del ´90 (Menem y De la Rúa), la gestión Macri y exacerbado con Milei.
La Argentina se integró al mundo capitalista bajo el proyecto de la generación del ´80 del siglo XIX, para modificarlo con la industrialización sustitutiva procesada durante el siglo XX. Desde el 75/76 se inició un proceso reaccionario para restaurar la matriz conservadora de subordinación al capital transnacional. Es un proceso en consolidación en esta tercera década del siglo XXI.
El objetivo de la política pública es transformar a la economía local en un apéndice de servicios a los capitales externos que ingresen para dinamizar el sector primario exportador.
De ese modo, se afirma el sector agro-ganadero, la minería, la energía y aquella producción asociada a la innovación tecnológica contemporánea relativa a la digitalización y la inteligencia artificial.
Todos actuando en el marco de la extranjerización del sistema financiero, cuyo origen remite a la ley de entidades financieras de la dictadura genocida de 1977 y una recurrencia al financiamiento externo y local, gran condicionante de política en este medio siglo transcurrido.
Si la reestructuración se inició bajo dictadura, ahora el proceso aparece consensuado electoralmente y desafía a construir otros consensos para la reversión del reaccionario curso de la organización económico social del país.
Buenos Aires, 23 de febrero de 2026
La industria en el debate sobre el orden económico
Cerró FATE y despidió a 920 trabajadoras/es y afectó a varios miles de forma indirecta, más allá de las propias familias de despedidas/os. La conciliación obligatoria adoptada por la presión social posterga la definición. La “conversación digital”, que el gobierno sigue con atención, le impuso la decisión conciliatoria, aun cuando en la lógica mercantil capitalista que propicia hubiese dejado que el tema siga el curso de la insensibilidad del orden capitalista.
En la argumentación oficialista se critica al millonario propietario de FATE y de ALUAR, tal como ya hizo con el titular de Techint, de ser parte de un empresariado que “caza en el zoológico”. Remite a la burguesía prebendaría de un modelo económico sustentado desde el Estado capitalista por décadas, más allá de gobiernos, constitucionales o de facto. Fundan la opinión liberalizadora a favor de la práctica de consumo más allá del empleo y la producción local. Respecto de los neumáticos, se extendía la compra en el exterior o de la mano de las importaciones, el privilegio a producción extranjera.
Lo que Milei, equipo y cómplices en la institucionalidad actual están resolviendo es una modificación sustancial del orden económico local, desarmando lo existente. La industrialización subordinada es una norma histórica de la Argentina. No podría ser distinta la situación por el lugar dependiente y subordinado, desde siempre, del país en el sistema mundial capitalista.
No invalida la calificación por la dependencia la existencia de momentos históricos de promoción de una industria local, incluso del sector productor de medios de producción, en general bajo la órbita del Estado. Ni las mejores experiencias desarrollaron una perspectiva de independencia tecnológica, un tema central en tiempos de grandes innovaciones científico técnicas que expresa el presente del desarrollo económico social y la disputa global por la hegemonía.
Milei propone y actúa para reestructurar regresivamente el capitalismo local.
Hasta ahora, el proyecto libertario tiene poca resistencia del bloque histórico de poder, que sufre en carne propia el nuevo horizonte asentado en inversiones externas en sectores estratégicos de la producción primaria, agro-ganadera, energética, minera, tecnológica, con base de inserción subordinada financiera, una lógica que se arrastra desde 1977 con la ley de entidades financieras de la dictadura genocida y el condicionante del endeudamiento externo.
En rigor, aun cuando sufren las consecuencias de la política oficial libertaria, el consenso cultural de la burguesía, en su mayoría, es en contra de los intereses y condiciones de vida de trabajadores y trabajadoras. Es una cuestión ideológica en tiempos de ofensiva del capital y de la ultraderecha contra derechos sociales. Un ejemplo es el apoyo a la contrarreforma laboral en curso, un objetivo de largo aliento, frenado por la lucha popular.
La resistencia está ejercida desde sectores sociales afectados, especialmente trabajadoras y trabajadores, con sus organizaciones sindicales, territoriales, culturales, políticas e intelectuales. Es cierto que una parte de la base social de esa organicidad contacta con la expectativa del “cambio” ofrecido por el líder libertario, no solo en el aspecto económico, sino en el cultural, contra la casta y los privilegios, y otorga consenso electoral, sin perjuicio de protagonizar, incluso, el descontento o la protesta por ingresos y condiciones favorables de vida.
El problema pasa por instalar un orden económico crítico al actual y al precedente, con el horizonte en una propuesta alternativa, que parte de satisfacer las urgentes necesidades de la mayoría empobrecida.
¿Qué sería lo alternativo?
Resolver en primer lugar las necesidades de alimentación, dicho en un país especializado en la producción alimentaria.
Ello requiere modificar el privilegio al modelo productor de commodities para la exportación, sustituyendo progresivamente por una estrategia de reorganización de la producción y la circulación de bienes y servicios para atender el objetivo de la alimentación.
Claro que es una cuestión de poder, para “reestructurar” el orden vigente en sentido contrario a lo sustentado por Milei y sus cómplices, pero también, ejerciendo una crítica al régimen del capital con que se construyeron históricamente las relaciones económico sociales en el país, privilegiando la obtención de ganancias concentradas y no el derecho a la alimentación, entre muchos derechos socioeconómicos.
Lo sostenido para los alimentos puede extenderse hacia la energía o las finanzas, la salud y la educación, entre otros aspectos, y muy especialmente para una política industrial, de producción local que privilegie el empleo y las condiciones de trabajo en un marco de inserción internacional no subordinada y de fuerte vínculo con una estrategia de promoción de la investigación científica para un desarrollo no dependiente.
Se trata de un tema de discusión ante la agresión del cierre de empresas y de masivos despidos, pero no para avalar ganancias a sectores sociales privilegiados en la apropiación del excedente, la plusvalía, sino para construir un orden socioeconómico que privilegie la satisfacción de amplias necesidades sociales.
Buenos Aires, 19 de febrero de 2026
La ONU en debate ante la crisis capitalista (!)
(I) Ponencia presentada en el debate en español de la Campaña sobre relocalización de la ONU. El debate puede escucharse en: https://politeknik-international.org/wp-content/uploads/2026/02/video1198693060.mp4 (mi intervencion puede escucharse desde el minuto 40 hasta el 48)
La convocatoria a discutir la localización geográfica de la Organización de Naciones Unidas (ONU) es parte del descrédito actual de la organización. En rigor, el tema de fondo es la pérdida de función del organismo en tiempos de la crisis capitalista contemporánea y la lucha existente por la hegemonía del sistema mundial. Vale recuperar que la Sociedad de Naciones (SN) emergió al final de la primera guerra mundial (1914-18), como un intento de establecer un marco de relaciones internacionales en la posguerra. El límite estructural de la SN estuvo dado por la no participación de EEUU y la URSS, pero también de Alemania, de hecho, las potencias que definirán el orden mundial en los años siguientes, hasta la crisis actual.
La ONU surge al final de la segunda guerra mundial como parte de acuerdos político diplomáticos de EEUU, la URSS, Gran Bretaña, China y Francia. La organización es resultado del relativo equilibrio mundial, que “guerra fría” mediante instaló la bipolaridad del sistema mundial entre capitalismo y socialismo (1945-1991). Con la desarticulación de la URSS desde 1991 se abre una nueva etapa en el sistema mundial de relaciones internacionales, bajo la premisa anti histórica del “fin de la historia” y el “fin del socialismo”, por lo que se habilitó una lógica ideológica, de propaganda y manipulación de la conciencia social mundial sobre el triunfo del capitalismo. Con ello, la unilateralidad de la dominación extendida del régimen del capital: de explotación y saqueo.
Más aún, bajo las condiciones de guerra fría y la iniciativa de la política exterior de EEUU, OTAN mediante, se consolidó un sistema de organizaciones mundiales bajo orbita de la ONU con claro predominio de EEUU, especialmente los Organismos Internacionales, el FMI y el BM, con el papel del “dólar” en el centro del sistema monetario mundial, ahora en crisis; del mismo modo que operaron otras agencias de la ONU. Situación agravada en 1971 con la inconvertibilidad del dólar decretada unilateralmente por EEUU. Esa crisis monetaria, sumada a la ecológica y la energética dio lugar a un mayor condicionamiento de la política mundial bajo la lógica de la “liberalización” y la extensión de la dominación del dólar, especialmente con el “petrodólar” como respuesta estadounidense a la crisis capitalista, petrolera, financiera, ecológica, integral.
Mucho cambió el capitalismo global en el último medio siglo, entre la crisis de los 60/70 y la evidenciada desde 2007/09. Hay cambios estructurales en la relación de explotación de la fuerza de trabajo, con regresivo impacto directo en las formas de organización de las/os trabajadoras/es y sus organizaciones sindicales, territoriales, sociales y económicas, deteriorando ingresos y beneficios sociales y previsionales. Al mismo tiempo se exacerbó el saqueo de los bienes comunes ante la demanda de insumos estratégicos, como la tierra, el agua, los minerales, la biodiversidad, etc., en tiempos de la internacionalización de la producción y la transnacionalización del capital.
La explotación y el saqueo extendido crece en este medio siglo y es la base de la disputa por la producción y acumulación de valor y plusvalor, nudo esencial de la disputa por la hegemonía.
Al describir el proceso esencial del desarrollo capitalista, con la extensión del trabajo asalariado, cada vez más irregular derivado de la impunidad empresaria, y la apropiación de bienes comunes, asistimos a la creciente universalización del régimen del capital. Eso define la “ofensiva capitalista” en contra de las/os trabajadoras/es y los pueblos por medio siglo, que ahora adquiere relevancia en el ámbito de la política y el gobierno de las naciones como “ofensiva de la ultraderecha”.
La deriva es el creciente autoritarismo en el ámbito local de los países y en el sistema mundial, con “sanciones unilaterales” desde Washington que rompen las relaciones sustentadas en reglas. Por eso, desde la hegemonía estadounidense se sostiene una refundación del orden mundial con el llamado “Consejo de la Paz” o “Junta de la Paz”, con presidencia permanente de Trump, al tiempo que vacía y desfinancia a la inoperante ONU y sus agencias.
La crisis económica, política, cultural, integral del orden capitalista demanda que se extienda la vos de las/os trabajadoras/es y de los pueblos, en un conjunto de iniciativas de carácter popular para confrontar con la estrategia de la dominación y generar las condiciones de posibilidad para transformaciones anticapitalistas y por el socialismo en los ámbitos local-nacionales, regionales y mundiales.
Este debate por el cambio de la sede de la ONU favorece una discusión sobre las estrategias confrontadas del poder y el contrapoder, lucha de clases, para reorganizar al movimiento obrero y popular en una perspectiva de revolución contra el capital, contra toda forma de discriminación y racismo, por la paz y la vida social y natural.
Buenos Aires, 1 de febrero de 2026
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